domingo, 14 de junio de 2020

ME GUSTA DE TI.







Tengo tantas cosas que decirte, me gustan tus graciosos gestos cuando por algún motivo te enfureces con el viento por despeinar mi melena, otra cuando el sol acaricia mi faz y deja tatuada su huella sobre mi piel, te me quedas mirando fijamente queriendo descifrar mi pensamiento. 

Más tus labios traicioneros te desmienten porque insipiente la sonrisa aflora majestuosa. Más me gusta de ti la forma en que me miras cuando al hacer las paces fijas tu mirada profunda en la mía y con un risueño guiño resuelves la disputa, a la vez que tu pícara sonrisa de niño travieso arrepentido busca mis ávidos labios y los apacigua con un profundo y sutil beso. 

Tantas cosas me gustan de ti, la manera en que te acercas arrepentido para decirme al oído cuánto me amas, la forma en que me tomas de la cintura y me conduces a nuestro lecho y con suaves caricias me haces olvidarme del mundo. Silencias mi intelecto y me trasladas al nirvana, Cuando en secreto la noche conciliadora se une y la cristalera nos brinda un rayo de luz, el cual aprovecho para coquetearte, mostrándote de mí las armas que tengo para conquistarte, y terminas arando mi vergel atrapado en mis placeres. 



Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.

lunes, 8 de junio de 2020

AMOR TRUNCADO.











​Nunca imaginó que el destino le reservaba una jugada tan amarga. Aquella tarde de verano, densa y floral, Estela guardaba sus libros con una mezcla de alivio y tedio; la ausencia de la maestra Cristina les regalaba horas de caligrafía libre, pero también el silencio de un aula semivacía. Al no estar su primo Leonardo para llevarla a casa, y tras haber gastado sus monedas en el receso, a Estela no le quedaba más remedio que enfrentar el largo camino a pie bajo el sol.

​—¿Y ahora? No vino tu primo, ¿con quién te irás? —la voz de Carolina goteó sarcasmo.

​Estela, agachada para recoger una pluma, alzó la vista. Se topó con la mirada afilada de su compañera, esa sonrisa que siempre parecía esconder un secreto a costa de los demás.

​—Caminando —respondió Estela, intentando que su voz no sonara tan derrotada como se sentía.

​—¡Llegué tarde, pero llegué! —la voz de Leonardo irrumpió en el pasillo—. Me avisó Esteban que no habría clase, así que... ¿nos vamos de rol?

​El corazón de Estela dio un vuelco al ver aparecer a Esteban tras su primo. Era un muchacho de diecisiete años, de una estatura que imponía respeto y una timidez que a ella le resultaba magnética. Estela sintió el calor subiendo por su cuello; ese tartamudeo traicionero que siempre la asaltaba ante él estaba a punto de brotar.

​—Estela, le propuse a tu primo que se vengan conmigo en la camioneta —dijo Esteban, ignorando la mirada posesiva de Carolina—. Tú también vienes, ¿verdad?

​Ella asintió, casi hipnotizada por sus ojos. Pero el camino al vehículo se volvió un campo de batalla silencioso.

​—Yo voy de copiloto —sentenció Carolina, sujetando a Estela del hombro con una fuerza innecesaria—. Tú te sientas atrás, en medio de los hombres.

​Sin embargo, al llegar a la camioneta, la autoridad de Esteban cortó el aire:

—No. Estela se sienta adelante, conmigo. A ustedes los dejo primero; Carolina, tú y yo vivimos cerca, pero quiero hablar con ella a solas al final.

​El rostro de Carolina se demudó. La furia transformó sus facciones en una máscara grotesca.

—¿Hablar con ella? ¿Con esta tonta que ni hablar sabe? ¡Es muy poca cosa para ti, Esteban! —gritó, su risa tornándose estridente e hiriente—. ¡No vas a encontrar a nadie mejor que yo!

​Esteban no se inmutó, aunque un destello de fuego cruzó sus ojos.

—Ya te lo había dicho como amigo: ella me gusta. Deja de fastidiar.

​El trayecto fue una olla a presión. Leonardo, intentando aligerar el ambiente o quizás picar más la cresta de Carolina, se despidió con una advertencia burlona:

—Te encargo a mi prima, "primo". Y cuidado, Esteban, que una mujer despechada es más peligrosa que un nublado en agosto.

​Cuando por fin quedaron solos frente a la nevería “Bonanza”, el silencio cambió de textura. Ya no era tenso, sino expectante. Sobre dos helados que empezaban a derretirse, Esteban tomó las manos de Estela.

​—¿Quieres ser mi novia?

​El paraíso se abrió para ella. Entre el miedo a Carolina y el amor que le desbordaba el pecho, solo pudo pedir unos días para asimilarlo. Pero el beso que selló esa tarde, breve como el aleteo de una mariposa, fue la respuesta que ambos necesitaban.

​El peso de la calumnia

​La felicidad duró los dos años que restaban de academia. Pero la víspera de la graduación, la sombra de Carolina volvió a proyectarse sobre la puerta de Estela.

​—¿Creíste que habías ganado? —soltó la mujer, con los ojos inyectados en una maldad antigua—. Esteban se burla de ti. Anda con una empleada del centro comercial; los veo todas las tardes, acaramelados.

​La duda es un veneno de efecto lento. Estela, herida en su timidez y su orgullo, no pidió explicaciones. Se encerró en su dolor y, al terminar el curso, desapareció de la vida de Esteban, negándose a recibir sus llamadas, huyendo hacia la capital para estudiar medicina.

​El reencuentro con la verdad

​Años después, en el bullicio de una central de autobuses, el pasado tomó la forma de Camila, una antigua amiga. En la quietud de una cafetería, la verdad finalmente salió a la luz.

​—Estela, fuiste una ilusa —dijo Camila con tristeza—. Esa "amante" que Carolina te inventó era la novia de Pedro. Esteban solo los acompañaba para ayudar a su amigo, que era demasiado tímido. Carolina lo planeó todo para destruirlos.

​Estela sintió que el mundo se detenía. La rabia y el llanto se mezclaron mientras Camila extraía de su bolso un sobre amarillento.

​—Esteban me dio esto hace años. Me pidió que te encontrara.

​Con manos temblorosas, Estela leyó las líneas que habían sobrevivido al tiempo: "Fuiste mi primer amor y nunca te olvidaré. Si algún día lees esto, sabe que te estaré esperando... Tuyo, Esteban".

​Un sentimiento tan puro había sido el alimento de una envidia ciega. Mientras las lágrimas mojaban el papel viejo, Estela comprendió que el tiempo no se puede recuperar, pero el amor, si es verdadero, siempre guarda una última brasa encendida.








Autora : Ma. Gloria Carreón Zapata.

15/02/2024.

@copyright.

Imagen de Google.



viernes, 5 de junio de 2020

DESPEDIDA.







Te digo adiós desde el fondo de mis entrañas 
sé que no es fácil pero he comprendido 
que el amor cuando es mal correspondido 
cubre de dolor y rocío hasta las pestañas. 

No te guardo rencor, no, al contrario 
agradezco aquellos bellos amaneceres 
deseo que en la vida en dicha prosperes 
pero seguir fingiendo ya no es necesario. 

Yo tomaré la senda recta del olvido 
te dejo en libertad no hay vuelta atrás 
segura estoy que tu historia sin mi reiniciarás 
sé que olvidarás de este cuento lo vivido. 

Daré vuelta a la página atezada de mi vida 
no sé en qué fallé si ilusionada te entregué mi amor 
fuiste en mi sabia mi adorado ruiseñor 
hoy una gota de lluvia en el alma retenida. 



Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata. 
Imagen tomada de Google.

miércoles, 3 de junio de 2020

POR TI Y PARA TI.





Este sentimiento que se derrama dentro
romanza eterna suave melodía de amor
un dulce y sosegado clamor
es por ti y para ti más profundo que el desamor.

Socorriendo va al silencio de tu amén
noche y día navega y hace entrega
bendecida por el alfa y la omega
coplas esperando que los vates las declamen.

Y que tú las sientas en lo profundo de tu alma
tatuadas llevan tu nombre gentil y afable hombre
sé que quizá te asombre, más perdona que no te nombre
lo sabes porque libo miel de tu oasis y de tu palma.

Y cada día que pasa te bendigo y a Dios, le pido
que nos permita llegar al final del camino
beber del vergel el dulzón vino
más, más allá hasta donde nos tiene prohibido.


Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.

AMARTE A TI.






Soñarte desde mi tierna infancia 
vivir albos amaneceres a tu lado
sentir que mis manos te han palpado
y me hechizas con tu sutil fragancia.

Escuchar tu voz en melodioso eco
no sé si ensoñación o desvarío 
sólo sé que en tus brazos me glorío
y de inocente en mi letargo peco.

Sentirte mío ¡que dulce sensación!
aprecia el alma sentirse amada
aun siendo la dicha prestada
nos amamos con divina devoción.

Mirarme a través de tu mirada
penetrar a lo profundo de tu alma
amarte y escucharte brindan calma
gozarte amor me tiene enamorada.


Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen tomada de Google.

PIANISTA.







Vuelan tus manos como alas de palomas
sobre las teclas desahogando tu pasión,
inefable arte de gran bendición
fortaleza donde danzan los idiomas.

Fontanal de repertorio y estilo
sintetizas el amor en notas musicales
haces bailar del mar hasta a los corales
con clase elegancia distinción y sigilo.

Ejecutas con delirio y maestría cualquier canción
así mismo el Rock, Jazz y música popular
sabes perfectamente el alma entregar
en tus notas desglosas tu sublime inspiración.

Genio nunca dejes de tocar tu dulce partitura
tus dobles sostenidos modifican y dan vida
el soñador adora escuchar tu música suave fuerte y fluida 
más cuando en las tardes de verano naufraga tu cordura.



Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen tomada de Google.

ADICTOS AL AMOR.




Lenta está la lluvia y van cayendo los recuerdos de los días fugitivos de aquel acendrado mañana en que me envolviste en perenes caricias.
La luz tenue de la aurora se colaba por el visillo de la ventana y yo envuelta en un delicioso sopor me dejé llevar por tus halagos. 

Atragantado el viento sansirolé voló posándose en el horizonte viendo como mi cálido cuerpo preñado de tu amor gozaba el momento, a la vez que tus manos impacientes resbalaban por mi tibio cuerpo palpando cada latido de mi ser y en gemidos murmurabas al oído cuánto me amabas. 

Regocijados vimos caer el velo de la esperanza que bambaleaba sobre la prematura y atolondrada mañana.
Soñadores y románticos seguimos por el mundo lanzando versos de amor para un mundillo en donde el romanticismo es cosa del ayer. 

Pero tú y yo apasionados seguimos siendo adictos al amor y a la lluvia en donde encontramos la paz y la felicidad., así se siga arrugando de resquemor el firmamento.


Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen tomada de Google.

CATARSIS DE AMOR.




Verano ardiente que quema las penas de las ansias locas de verte y tenerte, delirante espera del ser que deambula concebir un milagro de esta vida loca, que provoca a amarte desde mi trinchera. 
Se revela el alma y gime distancias, se alborota el viento sabiéndote mío, que placer más grande siente el corazón y calma mi ser al percibir tu aliento y quiere alcanzar la estrella del gran firmamento.
Lloros y penas es la realidad de la débil alma que sabe amar, nadando en el rocío de la alucinación, ¿para que la ciencia, para que los sueños?, si todo es en vano porque al fin se esfuma como el vaho en la penumbra.

Nada es para siempre recita un proverbio, todo en esta vida caduca. Perece el estío así mismo el otoño, fenecen los sueños y también las almas, solo queda el aludir de un tiempo en que florecieron ilusiones mermando en el espacio.

Perene es la vida, como son los años, más nosotros dos estrellas fugaces, catarsis de amor que purifica el espíritu y rebosa de libertad al expulsar el dolor, angustia, miedo y plenitud extinguiéndose el dulce sentimiento a destiempo.


Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen tomada de Google.

SOSPECHO.





Tú ya sabes que sospecho
que ni tiempo ni distancia
extrajeron la fragancia
de aquel nuestro amor maltrecho.
Fue arrebatando el derecho
el tiempo tiene constancia
hoy valoro la sustancia
censurando aquel mal hecho.
Dolor que en olvido fecho 
porque existir es ganancia.

Sabemos que nuestro amor
sigue anidando en el pecho
aunque por un largo trecho
me prive de tu sabor.
Hoy tengo el valor primor
de aclararte que cosecho
y la esperanza barbecho
que seas mi fiel arador.
Hoy me aparto del pudor
y te invito aquí a mi lecho.


Autora ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen tomada de Google.

¿ACASO FUISTE FANTASÍA Y SÓLO PARA Mí , ESENCIA DEL AMOR?







Fue la tarde aquella de idílico placer y entrega con la que alguna vez ambos soñamos. 
En ese mismo instante se abrieron las compuertas del alma y bulló el sentimiento de cuando nos juramos amor eterno como todos los enamorados.
El tiempo pasó y nos alejamos siguiendo por distintas sendas con la esperanza de que algún mañana el destino pudiera juntarnos. 

Ya no cantó la alondra en aquel ramal que sombra nos brindaba. Hasta el arroyuelo de aguas cristalinas que nos regaló su canto y donde alguna vez como Dios, nos trajo al mundo nos bañamos, ya desecado está, así como el amor de tu corazón.

Hoy que ha pasado el tiempo me sigo preguntando.

--¿En ´donde estarás?--, y el eco me responde irónico.

-- Él habita dentro de tu corazón--.

Acaso tú aún me recuerdas o quizá como yo preguntes.

-- ¿En dónde estará, qué habrá sido de su vida?—

Es cuando el silencio se acobarda y la brisa baña el alma de melancolía.

¡Hay amor! Lástima tu recuerdo, como duele evocar aquel amor fallido, pensar que te has marchado para nunca más volver.

Hogaño, me cruzo con extraños que transitan presurosos por la amplia avenida, de soslayo examino tratando de reconocerte en alguno de ellos, no encuentro tu mirada y menos tu dulce sonrisa que tanto me gustaba.

Añoro aquellos versos de amor que recitabas en noches de verano, sobre todo cuando juntos nos deleitábamos de la estridulación de los grillos y del preticor de las tardes cálidas y lluviosas del estío.

Actualmente en limerencia siento como el gélido invierno congela la memoria de aquel quimérico sueño de juventud.



Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.

Imagen tomada de Google.

ÓLEO DEL ALMA.





Tu seductora mirada lenguaje del corazón y tu fina sonrisa son un arte, de las mías van pigmentadas y de este intenso amor impregnadas creo que hasta tu clásica y fresca camisa.
 

Obras pictóricas son tus mocetones y claros ojos de dulces e intensas miradas que con las mías cautas y delicadas van mezcladas, de pinceles tus pestañas poblados y húmedos manojos de silencios. 

Son lienzos de mil ilusiones bargueño de suspiros, ¿qué decir de tus dientes de marfil? pintura esmaltada que me recuerda el cálido beso del mes de abril, manantial de emociones. 

Diseñaste en mi corazón la esperanza de un radiante mañana y en el óleo de mi alma tocó la diana, dibujarte se me hizo obsesión. 



Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.

Imagen tomada de Google.

lunes, 1 de junio de 2020

¿ACASO FUISTE FANTASÍA Y SÓLO PARA MI ESENCIA DEL AMOR?






Fue la tarde aquella de idílico placer y entrega con la que alguna vez ambos soñamos.

En ese mismo instante se abrieron las compuertas del alma y bulló el sentimiento de cuando nos juramos amor eterno como todos los enamorados. 

El tiempo pasó y nos alejamos siguiendo por distintas sendas con la esperanza de que algún mañana el destino pudiera juntarnos.

Ya no cantó la alondra en aquel ramal que sombra nos brindaba. Hasta el arroyuelo de aguas cristalinas que nos regaló su canto y donde alguna vez como Dios, nos trajo al mundo nos bañamos, ya desecado está, así como el amor de tu corazón.

Hoy que ha pasado el tiempo me sigo preguntando.

--¿En ´donde estarás?--, 

y el eco me responde irónico.

-- Él habita dentro de tu corazón--

Acaso tú aún me recuerdas o quizá como yo preguntes.

-- ¿En dónde estará, qué habrá sido de su vida?—
Es cuando el silencio se acobarda y la brisa baña el alma de melancolía.

¡Hay amor!, lástima tu recuerdo, como duele evocar aquel amor fallido, pensar que te has marchado para nunca más volver.

Hogaño, me cruzo con extraños que transitan presurosos por la amplia avenida, de soslayo examino tratando de reconocerte en alguno de ellos, no encuentro tu mirada y menos tu dulce sonrisa que tanto me gustaba.

Añoro aquellos versos de amor que recitabas en noches de verano, sobre todo cuando juntos nos deleitábamos de la estridulación de los grillos y del preticor de las tardes cálidas y lluviosas del estío.

Actualmente en limerencia siento como el gélido invierno congela la memoria de aquel quimérico sueño de juventud.






Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen tomada de Google.

EL MANTO DE LA DEHESA

    ¡Feliz día de la Primavera!   ​El astro besa al resplandor dándole la bienvenida, mientras la dehesa, jubilosa, despliega su col...