(Prosa poética)
Más allá del horizonte, donde el
azul se rinde al fuego del alba, asoma diligente el astro rey para coronar a
Monterrey con su luz. Es el momento en
que el sinsonte, dueño de las cuatrocientas voces, rompe el silencio con un
canto que es, a la vez, oración y melodía.
No solo canta; siembra amor en
cada nota, agradeciendo al Creador por el milagro de un nuevo día. Sus alas, un
destello de blanco y verde oscuro, agitan el aire con una danza gimnástica que
abraza la imponencia del Cerro de la Silla.
Padecer la belleza de su canto es
entregarse a un hechizo antiguo, una rendición sagrada donde el alma reconoce
que este encuentro con la luz ya estaba escrito en la bóveda celeste.
En su vuelo veloz, el ave nos
enseña que no hay mayor libertad que la de aquel que se rinde a su verdadera
esencia. El sinsonte se posa triunfador, recordándonos que la vida comienza
siempre con una canción de gratitud, escrita por un corazón que ha dejado de
luchar para empezar a volar.
EL REY DE LAS CUATROCIENTAS VOCES.
(Soneto)
En el Cerro de la Silla, el sol despierta
y un sinsonte en la rama se engalana
su garganta es clarín de la mañana
que deja la esperanza siempre abierta.
No hay melodía que su voz no advierta
en la cumbre de roca soberana
es el alma del viento que se hermana
con la luz que en el valle se concierta.
¡Oh, gimnasta del aire y del sonido!
que en pirueta constante te desvelas
dejando el corazón agradecido.
En tu vuelo de notas, tú nos revelas
que el triunfo no es el grito ni el ruido
sino la paz que con tu canto celas.
EL HECHIZO SAGRADO.
(Décimas endecasílabas )
Cruza el sinsonte el cielo con premura
sobre el gigante valle ensimismado,
vuela en un místico vuelo alborozado,
luciendo el brillo de su arquitectura.
Es de su voz la máxima dulzura,
un sortilegio al aire ya confiado,
dejando el valle al fin iluminado,
y se goza el sol en el horizonte,
mientras el sol se apaga tras el monte,
donde se rinde el alma ante el sinsonte.
Donde se rinde el alma ante el sinsonte,
el tiempo se detiene sobre el monte,
por un antiguo hechizo encadenado,
se entrega al sol en un amor sagrado,
se vuelve luz su canto en el monte.
Es una nota de cristal, tan pura,
que baña el alma con su arquitectura,
¿Cómo el silencio queda aquí grabado,
en este valle al fin resucitado,
bajo la sombra de su propia altura?
LA DANZA DEL SINSONTE
(Romance)
Ya se remonta el sinsonte
en la luz de la mañana,
con sus alas de esmeralda
y su pechera de plata.
Sube al cielo de un suspiro
y en el aire se desplaza,
dibujando mil piruetas
mientras sobre el valle salta.
Se posa sobre la cumbre
donde su gloria relanza,
su voz envuelve la ciudad
y le regala la calma.
EL TRIUNFO DEL ORO
(Octava real)
Bajo el dosel de un cielo regio y puro,
el ave dicta su ley de armonía,
venciendo el miedo y el silencio oscuro
con la esperanza de un nuevo día.
Su canto es un escudo, firme y puro,
que al valle regiomontano siempre guía.
Es el triunfo del oro, paz que calma,
el canto que se anida en nuestra alma.
Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen de Google.
Análisis realizado por:
Augusto Cuerva Candela
País: España, Madrid
Todos los derechos reservados en Safe Creative.
"El Canto del Sinsonte" - Una Sinfonía Poética a
Monterrey.
María Gloria Carreón Zapata nos
entrega en "El Canto del Sinsonte" una obra que es mucho más que una
simple colección de poemas; es una experiencia sensorial y espiritual. A través
de cinco composiciones que exploran distintas formas métricas de la tradición
hispánica —prosa poética, soneto, décimas espinelas, romance y octava real— la
autora construye un catedralicio homenaje al ave que, con sus
"cuatrocientas voces", se convierte en el alma y la voz de Monterrey.
Un Viaje a Través de la Forma y
el Fondo
Lo primero que cautiva de esta
colección es su exquisita variedad formal. Cada poema no solo habla del sinsonte,
sino que su estructura rítmica evoca la esencia del ave:
· "El Rey de las
Cuatrocientas Voces" (Soneto): La precisión y la elegancia del soneto
clásico encajan perfectamente para coronar al sinsonte como soberano de la
mañana. Versos como "su garganta es clarín de la mañana / que deja la
esperanza siempre abierta" condensan la esencia del ave: un heraldo de luz
y optimismo.
· "El Hechizo Sagrado"
(Décimas espinelas): El uso de la décima, con su intrincado esquema de rimas,
imita la complejidad y la riqueza del canto del sinsonte. El
"encadenamiento" de los versos, especialmente en el paso de la
primera a la segunda estrofa, refuerza la idea de un "hechizo" del
que es difícil escapar.
· "La Danza del
Sinsonte" (Romance): La sencillez y el ritmo fluido del romance, con su
métrica de ocho sílabas, capturan a la perfección la ligereza y el movimiento
del ave en vuelo. Es el poema más visual y dinámico de la serie.
· "El Triunfo del Oro"
(Octava real): La contundencia y la solemnidad de la octava real elevan el
canto a la categoría de principio rector, un "escudo" y una guía para
la comunidad.
· "El Canto del
Sinsonte" (Prosa poética): Funciona como una obertura perfecta,
estableciendo el tono espiritual y la conexión íntima entre el ave, la
naturaleza y el alma humana. La frase "Padecer la belleza de su
canto" es una declaración de intenciones: la belleza no solo se observa,
se sufre y se goza como una experiencia transformadora.
Temas y Simbolismo
El corazón de la obra late al
ritmo de varios temas universales:
· Gratitud y Espiritualidad: El
sinsonte no es solo un animal; es un ser que "siembra amor en cada nota,
agradeciendo al Creador". Su canto es una "oración" y una
"rendición sagrada", conectando lo terrenal con lo divino.
· Identidad y Pertenencia: El ave
está indisolublemente ligada a su entorno. El "Cerro de la Silla" y
el "Valle del Norte" no son meros escenarios, sino parte esencial de
la identidad del sinsonte y, por extensión, de la comunidad regiomontana. El
canto del ave es el canto de la tierra misma.
· Libertad y Esencia: La autora
nos regala una de las reflexiones más profundas: "En su vuelo veloz, el
ave nos enseña que no hay mayor libertad que la de aquel que se rinde a su
verdadera esencia". El sinsonte es libre porque canta porque no puede hacer
otra cosa; su existencia es su canto. Es una poderosa metáfora sobre la
autenticidad.
Conclusión
"El Canto del Sinsonte"
es una obra de una gran madurez poética. María Gloria Carreón Zapata demuestra
un dominio excepcional de la métrica y un profundo amor por su tierra y sus
símbolos. La colección logra con creces su cometido: transformar el canto de un
ave en una experiencia poética que perdura en el lector mucho después de haber
pasado la última página.
Es, sin duda, un regalo para los
sentidos y un tributo imperecedero al "rey de las cuatrocientas
voces" y a la ciudad de Monterrey, que encuentra en estos versos un nuevo
y hermoso espejo de su identidad. Una lectura altamente recomendada para los
amantes de la poesía y para todo aquel que busque conectar con la belleza de lo
cotidiano y lo sagrado.
Te mando un abrazo literario


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