sábado, 4 de julio de 2026

ROMANCE DEL AMOR INVISIBLE

 




Inspirado en la reflexión de William Shakespeare, "El amor no mira con los ojos, sino con el alma".

 

 

​No busca el amor la forma,

ni el color del fango o el oro,

que la luz que viste el cuerpo

es un destello remoto.

El amor no mira nunca

con la prisa de los ojos,

que la vista se equivoca

en el paisaje del rostro.

​Él prefiere andar a ciegas,

silencioso, paso a poco,

descifrando los latidos

en el pecho de los otros.

Va buscando los secretos,

el rincón del alma absorto,

donde no importan las sombras,

ni las grietas, ni los lodos.

​Se encuentran dos voluntades

en un lazo poderoso,

sin mirarse las estatuas,

sin herirse con el lodo.

Que los ojos solo ven

lo que el tiempo vuelve polvo,

pero el alma ve la esencia

y el fuego que vive en todo.

 

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ANALISIS LITERARIO A LA OBRA ME SABE A PERÚ

 




Escritor Augusto Cuerva Candela... Le agradezco profundamente la agudeza de su lectura. Es fascinante, y a veces revelador ver mis propios textos a través de su lente. Ha logrado identificar matices que, aunque estaban ahí, cobraron una nueva dimensión gracias a su análisis. Gracias por tratar mi obra con tanto respeto y rigor. Un cordial saludo desde México.

Análisis literario realizado por:

Augusto Cuerva Candela

País: España, Madrid

Escritor, poeta y crítico literario

Todos los derechos reservados en Safe Creative

1. Temática central

El texto presenta una exaltación lírica del Perú como espacio de romance, identidad y misticismo. El amor se funde con la geografía y la cultura, creando una atmósfera donde lo natural y lo humano se entrelazan.

2. Estructura y género

Se trata de una prosa poética breve, con ritmo marcado por frases de longitud variable y fuerte carga sensorial. No sigue rima ni métrica fijas, pero emplea recursos propios de la poesía.

3. Recursos literarios destacados

· Personificación: “El viento costeño susurra secretos a las olas”, “guitarras lloran”.

· Metáfora: “ojos profundos como las lagunas andinas”, “mar de pasión”.

· Sinestesia: el título “Me sabe a Perú” (lo geográfico se percibe gustativamente).

· Antítesis: “fuego y ternura”, “sol radiante y luna llena”.

· Imágenes sensoriales: visual (arena dorada, cielo estrellado), auditiva (guitarras, marinera), táctil (viento, abrazo).

4. Símbolos culturales peruanos

· Marinera: danza emblemática que representa el cortejo amoroso.

· Tierra del Inca: evocación del pasado prehispánico.

· Lagunas andinas: paisaje sagrado y profundo.

· Noches mágicas: sustrato mítico-ancestral.

5. Tono y estilo

El tono es lírico, nostálgico y celebratorio. Hay un ritmo ascendente que culmina en una afirmación casi épica (“un canto a la tierra y al amor”). El estilo emplea adjetivación evocadora (“dorada”, “inmenso”, “ancestral”) y verbos que sugieren conexión íntima (“besan”, “se tejen”, “se encuentran”, “entrelazados”).

6. Posible intención autoral

Gloria Carreón Zapata busca construir una identidad romántica del Perú donde el paisaje no es mero escenario, sino protagonista activo del sentimiento amoroso. El país “sabe” —se experimenta con todos los sentidos— y sabe a pasión, a tradición viva, a misterio.

7. Valoración crítica

El texto logra condensar en pocas líneas una imagen poderosa y unitaria del Perú romántico. Su fuerza radica en la condensación sensorial y en la fusión de naturaleza, cultura y emoción. Sin embargo, corre el riesgo de caer en una idealización pintoresquista (el Perú eterno y mágico), propia del discurso turístico o folclórico. Aun así, dentro de su género, cumple con eficacia su propósito evocador.

Conclusión: un texto breve de alta densidad lírica que celebra el amor y el territorio peruano como una experiencia total, donde el pasado ancestral y el presente pasional se dan la mano bajo la luz de la luna.

Con admiración y respeto recibe un abrazo literario

ME GRITARON ¡ILEGAL!




​(Inspirado en el ritmo y la fuerza de Victoria Santa Cruz)



​Tenía apenas unos años,

o tal vez era una tarde cualquiera en una calle extraña,

cuando una voz con odio, una voz con miedo,

me detuvo el paso.

​Una palabra cayó sobre mis hombros,

pesada como el hierro, fría como la indiferencia:

—¡Ilegal! —, me dijeron.

—¡Ilegal! —, me gritaron.

​¿Ilegal?

Miré mis manos que venían listas para el trabajo,

miré mis pies que solo buscaban amparo,

miré mis ojos cargados de distancia y de nostalgia.

¿Ilegal yo? ¿Por haber cruzado una línea que dibujó el hombre?

¿Por buscar la vida donde el suelo no tiemble?

​Y retrocedí...

Y por un tiempo bajé la mirada.

Sentí vergüenza de mi acento,

vergüenza de mi piel tostada por el sol del camino,

vergüenza de mis pasos que no encajaban en su acera.

​Quise volverme invisible,

hablar más bajo, borrar mi sombra,

pedir perdón por existir en una tierra ajena.

Caminaba con el miedo en las entrañas,

escuchando el eco que me perseguía:

—¡Ilegal...! ¡Ilegal...!

​¡Hasta que un día...!

¡Un día que bendigo porque se rompió el encanto!

Me cansé de cargar con una culpa que no es mía.

Me cansé de pedir permiso para respirar bajo este cielo.

Me detuve en seco, miré de frente y me pregunté:

¿Ilegal?

​¿Ilegal la mano que levanta tus edificios?

¿Ilegal la espalda que recoge lo que cenas?

¿Ilegal el sueño que huye de la guerra y de la pena?

¡No!

​¡Humano! ¡Trabajador! ¡Valiente! ¡Resiliente!

¡Eso soy!

​Alcé la frente y la palabra que querían que fuera mi cadena

se convirtió en mi escudo.

Ya no dolió el insulto, ya no pesó el prejuicio.

​Que lo griten si quieren,

que lo apunten en sus leyes de papel y de ceniza,

porque mi sangre no necesita pasaporte para latir con fuerza,

porque mi dignidad no se somete a ninguna frontera.

​¿Me gritan ilegal? ¡Que lo sientan!

¡Porque hoy sé quién soy!

¡Soy la vida que avanza, soy el futuro que camina!

¡Y mi nombre es libertad!

NO TE QUEJES

 






​Si descuidas a la persona amada, no te quejes del vacío que te inunda, de la distancia que crece ni del silencio que te ahoga.

​No te quejes de las flores marchitas si olvidaste regarlas, ni de la llama apagada si no alimentaste el fuego. El amor no es una planta silvestre que crece por sí sola; requiere cuidado, atención y dedicación. Es una danza de dos, donde la armonía se construye con pequeños gestos: una palabra cariñosa, un acto de servicio, tiempo compartido, una escucha atenta y un abrazo sincero.

​Si lo dejas al abandono, no te sorprendas si se seca. Si lo ignoras, no te extrañes si se aleja. Si lo tratas con indiferencia, no te quejes si se desvanece.

​La responsabilidad del amor es compartida; el esfuerzo debe ser recíproco. No existe afecto que se mantenga vivo sin el cultivo constante de quienes lo habitan.

​Así que, antes de lamentar la pérdida, reflexiona sobre tu parte en la historia: sobre lo que entregaste y lo que dejaste de dar. El amor exige compromiso, requiere entrega y demanda constancia. No es una obligación, sino una elección que se renueva cada día para que la llama no se vuelva ceniza.



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EL TERCER ESLABÓN




A mi hermano Jaime Carreón en su cumpleaños.

 

​En este ocho de mayo que amanece,

la luz tiene un matiz más encendido,

pues nace el buen hermano, el más querido,

que el lazo de la sangre fortalece.

 

​Eres el tercero en la cronología,

pero el primero en dar la mano abierta;

con la risa vibrante siempre alerta

y el don de transformar la noche en día.

 

​Cruzas fronteras, vives en Texas,

pero tu esencia no conoce olvido;

porque el camino que habéis recorrido

borra distancias y cualquier queja.

 

​Fiel a los juegos de la infancia pura,

conservas al amigo en el presente;

es tu lealtad un sello permanente,

tu palabra es honor y es armadura.

 

​Extrovertido, alegre y generoso,

un excelente hermano, un gran ejemplo;

en tu amistad encontramos un templo

y en tu abrazo un refugio poderoso.

ALMAS GEMELAS






​No fue un encuentro casual, sino un reconocimiento instantáneo; como si dos piezas de un rompecabezas largamente extraviado finalmente encajaran. Fue un eco en el alma, una resonancia profunda que trascendía la simple atracción física.

​Al mirarnos a los ojos, descubrimos el reflejo de la misma profundidad, el mismo anhelo, la misma búsqueda. No era una simple comprensión; era una comunión de espíritus, una afinidad inexplicable que se manifestaba en silencios cómplices, en miradas que decían más que mil palabras y en sonrisas que revelaban una complicidad innata.

​Nuestros pensamientos, como si pertenecieran a una sola mente, volaban en la misma dirección; nuestros deseos se entrelazaban y las emociones se complementaban. Dejamos de ser dos personas juntas para convertirnos en una sola entidad: dos almas unidas por ese hilo invisible que ni el tiempo ni la distancia lograrían romper.

​Habitábamos un lenguaje silencioso, adivinando la otra mitad sin necesidad de explicaciones. Éramos dos almas reconociéndose en el reflejo del espejo, una fusión perfecta, un destino inevitable, una resonancia eterna.

​Era, simplemente, la confirmación de que las coincidencias no existen y de que algunos lazos están escritos en las estrellas desde el principio de los tiempos.


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CUANDO EL VERBO SE HIZO SOMBRA.

 



Víctor Marie Hugo · 26 de febrero de 1802. Besanzón, Francia · 22 de mayo de 1885 (83 años) París, Francia.



(Romance)


​Claman las torres de París,

llora el Sena en su corriente,

que se ha apagado la luz

del titán de Occidente.

El siglo diecinueve se gime,

dobla el bronce conmovido,

ha muerto el verbo del pueblo,

el gran Víctor ha partido.

​Aquel que dio voz al triste,

que al miserable dio abrigo,

se marcha envuelto en la gloria

de un pueblo que fue su amigo.

No hay carroza de magnates,

ni lujos de gran señor,

un coche de los más pobres

lleva al bardo del honor.

​Las calles se inundan solas,

un millón de almas le sigue,

París le entrega el Elíseo,

la inmortalidad le rinde.

Ya no resuenan sus quejas

contra el tirano proscrito,

ahora su pluma descansa

en el umbral del infinito.

​Francia se queda más sola,

pero su eco es eterno,

mientras exista un esclavo,

vivirá su canto tierno.

Grita el viento entre las sombras,

la noche impone su olvido,

pero la historia ya guarda

al genio que se ha ido.


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EL PRESAGIO DE LA SANGRE

 


 

​Había decidido permanecer soltera. Tenía una profesión, un buen trabajo, salud y belleza; ¿qué más podía pedirle a la vida? A sus treinta y tres años, Irene se sentía una mujer satisfecha y plena. Cuando veía a su hermano mayor, dedicado a la construcción, y a su cuñada, enfermera en una clínica particular, sacar adelante a su familia a base de puros sacrificios, no podía evitar sentir una mezcla de lástima y alivio.

 

​—No, esa vida no es para mí —, se repetía—. No quiero repetir la historia de mi madre, ni traer hijos a sufrir a este mundo.

 

​Pensaba en eso mientras se detenía en un quiosco de revistas. Amaba la literatura; para ella, un buen libro siempre era la mejor inversión. De pronto, un titular ruidoso cortó sus pensamientos: “En aumento los feminicidios”.

 

​Era época de elecciones y la ciudad se había sumergido en una ola de violencia incontrolable, avivada por la ambición desmedida de políticos que solo buscaban llenarse los bolsillos a costa del pueblo. Irene conocía de sobra a la prensa que se alquilaba al mejor postor, pero afortunadamente, los ciudadanos —, como ella misma— ya habían despertado y no se tragaban los cuentos de los politicastros. El tema le causaba náuseas. Ella, más allá de su elegante figura, se caracterizaba por una inteligencia culta, una profunda empatía y una sensibilidad casi premonitoria.

 

​Ese sábado a las ocho de la noche, Irene apagó las luces del antiguo bazar familiar, un negocio heredado de sus abuelos que a ella le tocaba atender los sábados por la tarde. Aseguró la cerradura y, justo al echar la llave, una voz a sus espaldas la sobresaltó:

 

​—¡Hola, Irene! Qué alegría encontrarte.

 

​Se trataba de Elsa, su amiga de la infancia y compañera desde la secundaria hasta la universidad, donde ambas se graduaron en Administración de Empresas. Tras un afectuoso abrazo, Elsa se hizo a un lado para presentarle a su acompañante.

 

​—Mira, te presento a Esteban. Es mi nuevo vecino; se mudó a los departamentos hace apenas un mes.

​Irene observó al joven y le extendió la mano en un saludo cortés. Lo que siguió la dejó gélida. Esteban le sujetó la mano con una fuerza desmedida y, tirando de ella bruscamente hacia su pecho, le plantó un beso forzado en la mejilla. Irene se zafó de inmediato, pero al intentar retirar la mano, él apretó el agarre aún más, sonriendo con insolencia.

 

​Qué humillación, qué animal tan atrevido, pensó ella, conteniendo la furia. Un ser despreciable, controlador y dominante.

 

​La cortesía se transformó en una mueca de absoluto disgusto. Cuando sus miradas se cruzaron, la madurez impúdica e irónica de los ojos de Esteban le heló la sangre. Desde ese instante, un odio visceral y un escalofrío terrible le invadieron el cuerpo. Era un presagio en toda regla; su sexto sentido, siempre bien afinado, se había encendido en alerta roja.

 

​Elsa, que notó tanto el atrevimiento de su vecino como la mirada fulminante de Irene, intentó romper el hielo rápidamente, aunque en el fondo justificaba la reacción de su amiga.

 

​—¡Bueno, no nos quedemos aquí parados! Los invito a tomar un refresco.

—Sabes que me es imposible —, respondió Irene, con la voz cortante—. Tengo que regresar a casa. Mi hermano tiene un compromiso y me toca cuidar de mi madre. Ya será en otra ocasión.

 

​Irene se despidió a toda prisa y caminó hacia el estacionamiento, ansiosa por huir de la presencia de aquel tipo. Se sentía desorientada. Había experimentado intuiciones antes, pero nunca algo tan denso. Esa mirada maléfica le provocaba un rechazo que rozaba el pánico.

 

​Al día siguiente, el teléfono sonó. Era Elsa, invitándola a salir.

 

​—¿Va a ir tu nuevo amigo? —, preguntó Irene de inmediato.

 

—Sí, va a venir —, respondió Elsa al otro lado de la línea.

—¿A todo esto, de dónde sacaste a esa bestia con pantalones?

—Luego te cuento su historia...

—No, déjalo así. No me interesa saber nada de él, ni volver a cruzármelo.

 

​Elsa suspiró con resignación y se despidió. Irene colgó el teléfono, fastidiada. Solo imaginar verle la cara le revolvía el estómago. Sin embargo, en la intimidad de su recámara, una contradicción humana y oscura la asaltó. Aunque.., pensó, sería un reto descubrir quién es en realidad. ¿Qué tal si en la cama es igual de apasionado y salvaje? Al fin y al cabo, llevo meses sola desde que terminé con Rodrigo, y el animal físicamente no está nada mal...

 

​Casi de inmediato, se sacudió la idea con asco.

​—Qué estupidez estoy pensando —, murmuró para sí misma—. Ni aunque fuera el último hombre sobre la Tierra tocaría a ese orangután.

 

​El viento de la tarde movió las cortinas de la habitación con un leve murmullo. A Irene le pareció escuchar, en ese vago rumor, la voz de Esteban susurrando su nombre, pidiéndole perdón por el beso robado. Molesta por su propia mente, se levantó de un salto, cerró la ventana de golpe y se refugió en la cama, buscando el auxilio de Morfeo. Pero el eco caprichoso siguió repitiendo ese nombre entre las sombras de la noche, como un estribillo interminable.

 

​A la mañana siguiente, Irene entró en una tienda de autoservicio. Al pasar junto al exhibidor de prensa, un titular en primera plana la frenó en seco:

 

​“Las autoridades, tras la pista del feminicida.”

 

​Una sensación gélida y punzante le estrujó el corazón. Irene dio un paso atrás, apartando la vista del periódico, mientras una inquietud terrible y certera le dictaba al oído que su peor pesadilla apenas comenzaba.



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SOLEDAD




 

 

​Soledad, vieja amiga, compañera silenciosa de incontables horas, a veces te abrazo con gratitud; otras, te rechazo con amargura. Tu presencia, tantas veces invisible, se manifiesta en la quietud de una estancia vacía, en el susurro sutil del viento entre las hojas y en la sobrecogedora inmensidad del cielo nocturno. No eres un simple vacío, sino un espacio sagrado que se colma con la introspección, la mirada interna y el milagro de la creación.

​En tus dominios encuentro la fuerza para confrontar mis miedos, mis dudas y mis propias limitaciones. Es bajo el amparo de tu abrazo donde logro ordenar el caos de los pensamientos, ahí donde puedo escuchar mi propia voz sin la interferencia del ruido del mundo. En tu sobria compañía descubro la profundidad de mi ser y el misterio que me habita.

​No obstante, bien sé que también puedes transmutarte en prisión, en un páramo de aislamiento y desespero. En esos instantes oscuros, tu abrazo se vuelve denso, sofocante. La quietud deja de ser paz y se convierte en el eco de una antigua tristeza; la introspección se torna en una espiral punzante de autocrítica. El vacío se vuelve entonces abrumador, un abismo que ya no exige reflexión, sino el bálsamo de la presencia y el calor del contacto humano.

​La sabiduría, entonces, reside en el equilibrio. En el arte de habitarte cuando nos fortaleces y en la valentía de buscar la luz compartida cuando nos debilitas. Soledad, vieja amiga, eres el espejo que refleja tanto la belleza como la fragilidad de la existencia. Aprendo a convivir contigo, a valorarte y a respetarte, sabiendo que eres parte indivisible de mi propia alma; una compañera a la que, a veces, necesito tanto como al regocijo de la compañía humana.



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EL VALOR DEL SABER

 


A mi nieto Emilio en su Cumpleaños.

(10 de Mayo 2025)

 

​Emilio, nieto hermoso, luz de vida

que el segundo lugar has conquistado

tu esfuerzo en el estudio es el sagrado

camino donde el alma se consolida.

 

​Ayer fue el béisbol, juego de infancia

hoy el gimnasio forja tu figura

pero es la mente, en toda su elegancia

la que te entrega la mayor altura.

 

​Dices que soy tu ejemplo y tu motivo

y yo te miro con el pecho henchido

en tus estudios sigue siempre vivo

que en los libros el mundo es recorrido.

 

​No dejes la lectura, es el tesoro

que te dará la llave del mañana

si en cada página buscas el oro,

será tu voluntad siempre temprana.

 

​Sé buen hermano, como lo has sabido,

excelente hijo, joven de conciencia

que el éxito te encuentre convencido

de que el estudio otorga la excelencia.



 

​"La verdadera fuerza no solo se entrena en el gimnasio, se cultiva en el silencio de un libro. Sigue estudiando con ese ahínco que te caracteriza; recuerda que cada página leída es un escudo para la vida y una ventana hacia la libertad. Estoy profundamente orgullosa del hombre en el que te estás convirtiendo."



A mi nieto Emilio Mayorga Cortez.

ROMANCE A LA MADRE

 






 

​En el telar de los días,

con hilos de sol y olvido,

vas tejiendo los senderos

por dónde camina el hijo.

Tu voz es un agua clara

que calma el rigor del estío,

y es tu mano la firmeza

cuando el paso es indeciso.

​No hay distancia que te aleje,

ni tiempo que sea olvido,

porque en la sangre se guarda

el eco de tu latido.

Fuiste raíz en la sombra,

después tallo florecido,

y hoy eres la paz serena

donde descansa el espíritu.

​Bendita la luz que entregas

sin pedir nada a cambio,

el pan que partes con gracia,

el beso que es un auxilio.

Que la vida te devuelva

en un abrazo infinito,

todo el amor que sembraste

en el huerto del destino.



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ROMANCE DEL AMOR INVISIBLE

  Inspirado en la reflexión de William Shakespeare, "El amor no mira con los ojos, sino con el alma".     ​No busca el amo...