(Dedicada a Emiliano Aguilar)
I
El eco de la sierra todavía resuena,
en el aire se siente un aroma de gloria,
llevas fuego en las venas, rompiendo cadenas,
escribiendo con fuerza tu propia victoria.
No es sombra el pasado, es el suelo que pisas,
un puente de plata hacia lo que vendrá,
el miedo se borra, se vuelve cenizas,
cuando el alma decide que no parará.
II (Coro)
Vuela, que el cielo no tiene fronteras,
tienes el timbre que el tiempo guardó,
honra la estirpe de mil primaveras,
pero canta lo que tu pecho dictó.
Que el mundo te escuche, que vibre el camino,
el peso del nombre es tu gran bendición,
tú eres el dueño de todo un destino,
Emiliano, levanta tu voz y tu son.
III
Hay ojos que miran buscando al abuelo,
pero encuentran un brillo que es solo de ti,
levanta los hombros, apunta hacia el cielo,
que el arte te trajo de nuevo hasta aquí.
No importa el estilo, ni el ritmo, ni el modo,
lo que importa es el alma que pones al dar,
quien se entrega de veras lo conquista todo,
y tú naciste, muchacho, para triunfar.
@copyright
Imagen de Google.











