viernes, 1 de mayo de 2026

EL RIO QUE PERDIÓ SU NOMBRE

 




 

​Desde lo alto de las murallas circulares, el joven calígrafo Zaid observaba el horizonte. No veía el desierto, sino un bosque de estandartes de crin de caballo que se cerraba como un puño de hierro. Los mongoles de Hulagu Khan no eran hombres; eran un estruendo de cascos que hacía vibrar los tinteros en la Casa de la Sabiduría.

​—No quemarán los libros, Zaid —había dicho su maestro apenas una semana antes—. Ni siquiera los bárbaros desprecian la medicina o las estrellas.

​Pero el maestro se equivocaba. Cuando las catapultas chinas empezaron a escupir fuego, Zaid no corrió hacia las puertas de la ciudad. Corrió hacia la Gran Biblioteca. En los pasillos, el pánico tenía un sonido seco: el de miles de pergaminos siendo removidos de sus estantes en un intento desesperado por salvarlos.

​Zaid tomó un volumen de Aristóteles traducido al árabe y lo apretó contra su pecho como si fuera un hijo. Al salir, la ciudad ya era un lamento. El palacio de Al-Musta'sim ardía y el humo negro borraba el sol de la tarde.

​Llegó a la orilla del río justo cuando los jinetes de la estepa irrumpían en el barrio de los libreros. Lo que vio entonces fue más doloroso que el acero: los soldados no usaban las páginas para encender hogueras, sino para construir puentes de papel sobre el Tigris. Arrojaban los tomos al agua para que sus caballos cruzaran sobre ellos.

​Zaid cayó de rodillas. El río, antes azul, comenzó a transformarse bajo sus ojos. Primero aparecieron hilos de azul cobalto, luego chorros de negro denso. Era la tinta. Siglos de astronomía, versos de amor y teoremas matemáticos se disolvían en la corriente, convirtiendo el agua en un fluido oscuro e ilegible.

​Sumergió su mano en el río. Al sacarla, sus dedos estaban manchados de una mezcla de tinta y sangre de la ciudad. Bagdad, la joya del mundo, se estaba convirtiendo en un gran libro en blanco.

​Zaid miró el volumen que aún sostenía. Lo escondió bajo su túnica y comenzó a caminar hacia el sur, lejos de las llamas. El Califato había muerto, la Ciudad de la Paz era ceniza, pero mientras aquel libro estuviera seco, la historia no habría terminado del todo.

El aire en Bagdad siempre había olido a azafrán, papel fresco y al agua dulce del Tigris. Pero aquel febrero de 1258, el aire solo sabía a ceniza.

 

 

 

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EL ARQUITECTO DE LAS ALMAS

 



 

​(Homenaje a Víctor Hugo)


 

​Gigante de la pluma y la conciencia,

que en Notre Dame grabaste el sentimiento,

tu voz es un eterno y claro acento

que arranca a la injusticia su indolencia.

 

​En Jean Valjean hallaste la excelencia,

la luz que surge en medio del tormento;

tu verso es como el rastro de aquel viento

que barre de la historia la apariencia.

 

​¡Oh, bardo de la épica y la vida!

que entre sombras de exilio y de amargura

sanaste con tu letra cada herida.

 

​Tu voz, cual faro de la noche oscura,

nos deja la esperanza renacida

en la inmortalidad de tu escritura.

 

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EL ECO DE UN SUSPIRO


 





​(A Gustavo Adolfo Bécquer)


 

​Del arpa en el rincón, en el olvido

despertaste la nota adormecida

buscando en la palabra conmovida

el rastro de un amor que ya se ha ido.

 

​Tus rimas son el nido construido

con hilos de una luz desconocida

la estrofa que en el alma queda unida

al sueño que el poeta ha perseguido.

 

​¡Oh, bardo de la angustia y la saeta!

que cruzas por el tiempo como un ave

tratando con tu sombra vas la meta.

 

​Tu voz es ese rastro dulce y suave,

la esencia que define al buen poeta

y guarda del misterio la gran llave.

 

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CARTA A LOS PADRES





(Sembrar hoy y cosechar mañana)

 

La base de un corazón noble es el agradecimiento. Enseñar a los niños a elevar la mirada y agradecer a Dios por las bondades recibidas, el alimento, la salud, la familia, les otorga una perspectiva de humildad. Quien aprende a ser agradecido, aprende a valorar lo que tiene y a no vivir en la eterna insatisfacción del "querer más".

Hoy en día, el celular se ha convertido en un "chupete electrónico" que aísla y adormece la curiosidad natural. Es vital rescatar el libro físico; ese objeto que no solo cuenta historias, sino que fomenta la paciencia, la imaginación y el pensamiento crítico. Un libro es un maestro silencioso; un celular sin supervisión puede ser una ventana a peligros desconocidos.

La inocencia es un tesoro que debemos proteger con celo. El peligro acecha tanto en la calle como en el mundo invisible de las redes sociales. Educar en la precaución no es transmitir miedo, sino sabiduría. Los niños no deben ser excesivamente confiados; deben saber que su seguridad es prioridad y que el mundo actual exige ojos atentos y límites claros.

En la era de lo desechable, es urgente que los niños entiendan que las cosas no aparecen por arte de magia, sino que son fruto del esfuerzo y el trabajo. Enseñarles el valor real de los objetos, y del tiempo los convertirá en adultos conscientes y respetuosos con su entorno.

​El Día del Niño no debería ser solo una fecha de regalos materiales, sino un momento para que los adultos renueven su compromiso de guiar a las nuevas generaciones con valores sólidos. Su voz, con la experiencia y la sensibilidad que le caracteriza, puede ser el faro que muchos padres necesitan para retomar el rumbo en la educación de sus hijos.

 

 

 

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DESENGAÑO

 



 

​Se cayó el telón de mis ingenuos ojos,

al fin veo tus malsanas intenciones,

corazón de mil indecisiones,

el odio brota de tu alma a manojos.

 

​Mataste en mí las ilusiones,

dejando solo rastros de despojos;

ya no pretendas buscar mis perdones

donde solo quedan amargos abrojos.

 

​No vuelvas a buscarme, te lo pido,

no soy cheque al portador de vividores;

más vale que te lances al olvido,

no acostumbro a guardar viejos amores.

 

​Ahora vienes a mí, tan arrepentido,

y quieres dialogar no sé qué cosa;

olvidas que ya tienes nueva esposa,

¡Sinvergüenza, comodino y mantenido!

 

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EL CAPITÁN DE LOS SUEÑOS IMPOSIBLES.

 



(Gratitud a Julio Verne)




​Hubo un tiempo en que el mundo era un mapa lleno de manchas blancas y los niños necesitábamos un timonel que no le tuviera miedo a los abismos. Entonces apareciste tú, con tu levita de visionario y tu pluma convertida en brújula, para decirnos que el centro de la Tierra no era fuego, sino una aventura esperando ser contada.

​Gracias, Julio, por las veinte mil leguas de asombro bajo las aguas, donde nos enseñaste que el silencio del océano guarda ciudades perdidas. Gracias por hacernos creer que un globo de mimbre podía burlar la gravedad y que ochenta días eran suficientes para abrazar el mundo entero. En tus páginas, los niños no solo leíamos; nosotros abordábamos el Nautilus, descendíamos por cráteres helados y apuntábamos cañones de fe hacia la Luna.

​Hoy, que las plazas se llenan de risas infantiles, tu legado sigue vivo en cada pequeño que mira las estrellas y se pregunta qué hay más allá. Fuiste el abuelo de la ciencia y el cómplice de nuestra rebeldía frente a lo cotidiano. Por ti, aprendimos que la mayor tecnología del ser humano no es el vapor ni la electricidad, sino la capacidad de imaginar un futuro que todavía no existe.

​Gracias por hacernos felices, por darnos un refugio de papel y por recordarnos que, mientras exista un libro tuyo en las manos de un niño, el viaje jamás habrá terminado.




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EL SILENCIO MÁGICO DE DANITA Y EMILIA.

 




 

30 De abril Día Del Niño.


 

Un día, Leonardo decidió que el campo era demasiado pequeño para su gran vocabulario. Se paró frente a las niñas, infló el pecho y soltó una ráfaga de rebuznos que sonaban casi como rimas, aunque la "r" se le escapaba por los costados de los dientes como si fuera un silbato.

​—¡Mira, Mira! —parecía decir con sus orejas tiesas—, yo ya sé decir "alfalfa" y "atardecer", mientras ustedes solo señalan las flores con el dedo.

​Danita y Emilia se miraron. Dana, con la calma de sus cinco años, simplemente se sentó en la hierba. Emilia, la pequeña de tres, se llevó un dedo a los labios pidiendo silencio. Leonardo, confundido, dejó de rebuznar y bajó la cabeza para ver qué hacían.

​Fue entonces cuando sucedió algo que el arsenal de letras de Leonardo no podía explicar. Las niñas no necesitaban palabras para entenderse. Con un simple gesto, Dana levantó una piedra redonda y Emilia, de inmediato, trajo un puñado de musgo para hacerle una "cama" a la piedra. Sin decir una sola sílaba, habían decidido que esa roca era un huevo de dragón que necesitaba cuidados.

​Leonardo intentó intervenir:

—¡Re-bu-zno! ¡Es una pi-pi-piedra! —balbuceó, tropezando con la doble pe.

​Pero al verlas tan concentradas, el burrito comprendió que el lenguaje no solo vive en el diccionario o en la punta de la lengua. A veces, las palabras más bonitas son las que se quedan guardadas para cuando el momento es perfecto.

​Desde entonces, Leonardo sigue practicando sus letras, pero ya no se ríe. Ahora, cuando se le traba la lengua, simplemente se acerca a las niñas y espera en silencio, aprendiendo que la amistad tiene su propio idioma, uno que no necesita que la lengua no se trabe para ser compartido y vivido.



 

 

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Dedicado a dos de mis mayores tesoros Dana y Emilia Mayorga.

EL SILENCIO MÁGICO DE DANITA Y EMILIA.

 





 Literatura Infantil-Juvenil

30 De abril Día Del Niño.


 

Un día, Leonardo decidió que el campo era demasiado pequeño para su gran vocabulario. Se paró frente a las niñas, infló el pecho y soltó una ráfaga de rebuznos que sonaban casi como rimas, aunque la "r" se le escapaba por los costados de los dientes como si fuera un silbato.

​—¡Mira, Mira! —parecía decir con sus orejas tiesas—, yo ya sé decir "alfalfa" y "atardecer", mientras ustedes solo señalan las flores con el dedo.

​Danita y Emilia se miraron. Dana, con la calma de sus cinco años, simplemente se sentó en la hierba. Emilia, la pequeña de tres, se llevó un dedo a los labios pidiendo silencio. Leonardo, confundido, dejó de rebuznar y bajó la cabeza para ver qué hacían.

​Fue entonces cuando sucedió algo que el arsenal de letras de Leonardo no podía explicar. Las niñas no necesitaban palabras para entenderse. Con un simple gesto, Dana levantó una piedra redonda y Emilia, de inmediato, trajo un puñado de musgo para hacerle una "cama" a la piedra. Sin decir una sola sílaba, habían decidido que esa roca era un huevo de dragón que necesitaba cuidados.

​Leonardo intentó intervenir:

—¡Re-bu-zno! ¡Es una pi-pi-piedra! —balbuceó, tropezando con la doble pe.

​Pero al verlas tan concentradas, el burrito comprendió que el lenguaje no solo vive en el diccionario o en la punta de la lengua. A veces, las palabras más bonitas son las que se quedan guardadas para cuando el momento es perfecto.

​Desde entonces, Leonardo sigue practicando sus letras, pero ya no se ríe. Ahora, cuando se le traba la lengua, simplemente se acerca a las niñas y espera en silencio, aprendiendo que la amistad tiene su propio idioma, uno que no necesita que la lengua no se trabe para ser compartido y vivido.

 

 

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Dedicado a dos de mis mayores tesoros Dana y Emilia Mayorga.

ANALISIS LITERARIO POR EL ESCRITOR Augusto Cuerva Candela

 




Escritor Augusto Cuerva Candela.

​Gracias por este hermoso regalo en forma de crítica a la obra de Danita y Emilia. Su análisis es constructivo, lúcido y sumamente enriquecedor. Me llevo sus observaciones como herramientas valiosas para seguir puliendo mi voz y mi escritura. Un fraterno abrazo desde México. Buenos días.

Análisis literario realizado por:

Augusto Cuerva Candela

País: España, Madrid

Todos los derechos reservados en Safe Creative

Idea central

El cuento muestra cómo la comunicación auténtica nace de la conexión emocional, no del dominio técnico del lenguaje. Leonardo, el burrito que presume de palabras, descubre que las niñas crean mundos enteros sin pronunciar una sola sílaba.

 Temas principales

• Lenguaje no verbal — El silencio de Danita y Emilia no es ausencia, sino presencia: un idioma hecho de gestos, miradas y complicidad.

• Imaginación infantil — Las niñas transforman una piedra en un huevo de dragón; la creatividad supera la literalidad.

• Humildad y aprendizaje — Leonardo aprende que saber palabras no es lo mismo que saber comunicar.

• Amistad — La amistad aparece como un lenguaje propio, silencioso y profundo.

Personajes

• Leonardo

Representa la tentación de medir el valor por lo que se puede decir. Su torpeza con las letras simboliza que el lenguaje aprendido no siempre es el lenguaje vivido.

• Danita

Serenidad, intuición, liderazgo silencioso. Su gesto de sentarse en la hierba abre el espacio para la magia.

• Emilia

La guardiana del silencio. Su dedo en los labios es un acto poético: invita a escuchar lo que no suena.

 Recursos literarios

• Personificación del burrito, que “infló el pecho” y “soltó una ráfaga de rebuznos”.

• Metáfora del “huevo de dragón”, símbolo de la imaginación creadora.

• Contraste entre ruido y silencio, entre palabras y gestos.

• Tono tierno y lúdico propio de la literatura infantil.

 Interpretación profunda

El cuento sugiere que el lenguaje emocional precede al lenguaje verbal. Las niñas no necesitan demostrar nada; simplemente son. Leonardo, en cambio, intenta validar su identidad a través de palabras que aún no domina.

La enseñanza final es luminosa:

> La amistad tiene su propio idioma.

Ese idioma no tropieza, no rebuzna, no compite. Se comparte.

 Valor simbólico (Día del Niño)

En el contexto del 30 de abril, el cuento funciona como homenaje a la niñez:

• a su capacidad de crear mundos,

• a su forma pura de comunicarse,

• a su sabiduría silenciosa.

Es también un regalo afectivo para Dana y Emilia, quienes aparecen como protagonistas de un universo donde la ternura es ley.

Con admiración y respeto recibe un abrazo literario

EL SUDOR Y LA SOMBRA

 



 

​Bendito sea el oficio que dignifica la mano y levanta el pan, ese sagrado sustento que nace del esfuerzo genuino. Pero maldita sea la sombra del patrón que, olvidando la humanidad, convierte el taller en galeras y al obrero en engranaje. Lo encadena a la angustia de un salario mísero, una limosna con la que pretende que el pueblo conjure el hambre, mientras el derecho se vuelve privilegio y el descanso, un sueño prohibido.

​En tanto, desde las altas esferas del engaño, los gobernantes de turno danzan en la opulencia. Con las manos largas y el alma vacía, hurtan el futuro dándose vuelo con el tesoro ajeno, construyendo su gloria sobre la espalda encorvada de quienes, con su sudor, sostienen el mundo que aquellos se dedican a saquear.

 

 

 

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lunes, 27 de abril de 2026

BOGANDO HACIA UN NUEVO HORIZONTE

 




​Intenté retener la gota entre mis manos, pero se fue volatilizando hasta dejar mi piel sedienta. Hoy nada queda del ayer; solo un suspiro que entrego al viento mientras mi mirada se pierde en el confín donde se abrazan el cielo y la tierra.

​Como Pilato, pretendo justificar el olvido pensando que todo fue un sueño; o tal vez una realidad que se escapó entre mis dedos. Hubo un tiempo de perfección, donde el amor boyante saludó la luz del día; pero, como todo lo vivo tiene su ocaso, el alma, fatigada de esperas, decidió volar hacia otros rumbos.

Fue en vano sembrar a diario para cosechar solo cenizas de olvido. Es imposible surcar un mar inmenso con un solo remo. Sin embargo, hoy despunta una nueva claridad que contemplo absorta, vislumbrando un mañana más sereno, dos remos vuelven a guiar la barca hacia horizontes por estrenar.

​Nuevamente el amor se contonea, vibrante, y esparce su semilla en tierra fértil con la esperanza de recoger, al fin, sus más dulces frutos.



 

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26/04/2025.

EL RIO QUE PERDIÓ SU NOMBRE

    ​Desde lo alto de las murallas circulares, el joven calígrafo Zaid observaba el horizonte. No veía el desierto, sino un bosque de es...