¡Feliz día de la Primavera!
El astro besa al resplandor dándole la bienvenida, mientras la dehesa, jubilosa, despliega su colorido manto verde ante la llegada del día. En este despertar, el aire se llena de un canto solemne que anuncia la derrota de las sombras, permitiendo que las encinas se vistan con una luz recién nacida.
Bajo un cielo que extiende su bandera azulada, el viento
peina el valle con mano ligera, despertando la vida que dormía en las entrañas
de la tierra. Todo lo que antes era ausencia se transforma ahora en una cálida
cercanía; es el dictado del tiempo, que con voz verdadera nos recuerda que, en
este renacer del campo, absolutamente nada se da por perdido.

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