
Creo que la vida es un regalo divino, y los seres humanos no
hemos sabido valorar este obsequio.
Si nos pusiéramos a contemplar el cielo al
anochecer, veríamos las estrellas titilar, y de sólo pensar que cada una de
ellas tiene nombre.
Me hace creer que son nuestros seres queridos que han
partido y desde lo alto nos cuidan.
Tal vez sea una quimera, pero pienso que
los mortales en algo tenemos que creer para seguir viviendo porque, un hombre
que no es agradecido y sin fe, es un hombre muerto, ver a nuestro alrededor y
darnos cuenta de tanta maravilla…
Me pregunto,
¿que nos falta para ser felices?
Porque cada nacimiento es una bendición, y nosotros nacemos
nuevamente cada mañana al clarear el alba.
Entonces disfrutémosla porque la vida es como el vaho, ahora
estamos y mañana nos esfumamos.
Tal vez sean palabras que fueron escritas ya, pero sólo
quiero recordártelo.
Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen del Taller.
No hay comentarios:
Publicar un comentario