miércoles, 16 de octubre de 2019

CABALLERO DE GRAN VALÍA.







Mi amor es un ser sencillo
el mejor de los mortales
me brinda amor a raudales
adoro de su alma el brillo.
Con él la morriña trillo
dueño de la bonhomía
poseedor del alma mía
de cabeza hasta el tobillo.
Así es mi adorado pillo
sin él mi alma expiraría.

Caballero de gran valía
romántico y muy soñador
mi amor es encantador
¿Dios me lo destinaría?
Porque siempre lo amaría
¡Ah! mi adorado trovador
benevolente encantador
contigo un mundo soñaría.
Siempre para ti escribiría
te amo con ferviente candor.

Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.

TODO TIENE UNA RAZÓN DE SER.







Esteban recibió una llamada esa mañana en que se preparaba para dirigirse a su trabajo.

--Hola Esteban,--

--Soy Lety la vecina de tus padres, solo te llamo para decirte que tu padre se acaba de escapar de la residencia de ancianos—

Sintió un nudo en la garganta, se trataba de su progenitor y él no era quien para juzgarlo, pero, ése hombre no le inspiraba una pizca de compasión. Sintió tanta rabia sólo de escuchar el nombre de su padre.

--Lo siento señora Lety, no deseo saber nada de ese hombre, en la vida cada quien tiene lo que se merece, y nada puedo hacer por él, lo siento y le agradezco la información—

Después de colgar se recargó en la puerta de la habitación para recordar el infierno en que habían vivido sus hermanos, su madre y él, víctimas de tanta crueldad.

Las imágenes desfilaron por su mente recordando aquel trágico día en que su padre asesinó a su madre.

--Lo siento, su madre ha muerto debido a una conmoción cerebral— Dijo el doctor.

José Ramón después de haber sido sentenciado a doce años de cárcel por homicidio con agravantes (premeditación, alevosía, traición y ventaja), estaba libre después de haber cumplido su larga condena. Sus hijos nada querían saber de él.

Sus hermanos se habían encargado de los gastos de abogado y lo habían internado en la residencia de ancianos, por no hacerse cargo de él. José Ramón se había escapado y deambulaba por toda la ciudad buscando su alimento entre la basura. Las personas que lo veían se condolían de él y le regalaban algún bote de refresco, agua o algo de dinero, era su forma de sobrevivir.

La vida había sido benévola con él, años atrás, fue dueño de un inmenso rancho, aparte había amasado una gran fortuna. Misma que derrochó en mujeres que lo buscaban solo por su dinero ya que tenía fama de ser muy esplendido con ellas. “generosidad” que lo llevó a la ruina. Pero con sus cinco hijos y su esposa había sido miserable y ruin, aparte de violento.
Antes de abordar el metro Esteban compró el periódico para leer las noticias del día. Lo primero que leyó fue:

“Multarán en CDMX a quien abandone personas de tercera edad”.

Los hijos no somos nadie para juzgar, pensó, pero hay muchos que no solo porque nos engendraron merecen ser llamados padres.

Antes de multar a alguien las autoridades deberían investigar quienes fueron o que hicieron esos hombres que hoy deambulan por las calles que ni su familia se conduele de ellos.

Aventó el periódico y se dispuso a bajar del metro para dirigirse a su trabajo donde laboraba desde los trece años.
Se esforzaba para brindarle a su familia todo lo que a él y a sus hermanos les había sido negado.

A pesar de que habían sido niños bien, su padre les negó hasta el cariño. Hoy la vida se encargaba de cobrar con creces tanta perversidad.

Imagen tomada de Google.

MI AMADO.





En ese preciso instante
que pronunciaste mi nombre
momento significante
gallardo y gentil hombre.

El corazón se aceleró
mi alma se sintió boyante
en lo profundo te sembró
amado dulce calmante.

Que diera por abrazarte
retenerte aquí a mi lado
así eternamente amarte
tenerte a mi alma atado.

Dulce ensueño codiciado
hontanar de mis pasiones
por siempre a mi vas tatuado
causa de gratas pasiones.

Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen tomada de Google.
Sean Connery.

LA CIUDAD DE HALLOWEEN ( Cuento Infantil, Juvenil)






Este misterioso hecho sucedió a finales del verano pasado en la víspera de todos los Santos también conocido como noche de brujas. A la orilla de un pueblo situado en la frontera Norte del País. Los niños seducidos por una tradición extranjera esperaban ansiosos este tan esperado día de Halloween, donde el silencio fue cómplice de un suceso relacionado con esa fecha.



Aquella tarde de velada y algarabía donde la gente corría de un lado para otro haciendo las compras de última hora. Los establecimientos estaban saturados de personas que atraídos por esta tradición derrochaban su patrimonio a manos llenas. Por otro lado los niños eufóricos se programaban para al anochecer, salir disfrazados de algún terrorífico personaje a pedir dulces.

Les fascinaba, lo mismo hacer diabluras en las casas donde les negaban tales golosinas.

John acariciaba el disfraz de mago que usaría dentro de un par de horas. No comprendía por qué aquel traje le gustaba más que ningún otro de los que había usado en fechas pasadas, a tal grado que desde hacía tres días que se lo habían comprado no quiso colgarlo. Lo tenía en su cama y dormía abrazado a él, mismo que al acariciarlo le causaba una sensación algo extraña.

Revisando constantemente el reloj se dirigió al baño canturreando una conocida canción de Halloween.


--Niños y niñas y los demás,
vengan pues yo les voy a enseñar
un extraño gran País que se llama Halloween --


Dentro de la casa se dejaba escuchar la algarabía que provocaba esa celebración en sus hermanos y sus padres quienes corriendo de un lado a otro distribuían los dulces en pequeñas bolsitas para así dar a cada niño su porción. Aparte de una manzana acaramelada envuelta en papel celofán.

En tanto la madre terminaba el pastel de frutas secas y zanahoria que tanto les gustaba. John ya bañado se terminaba de arreglar. Esa sensación de euforia que sintió al ponerse el traje era algo desconocido para él, era más bien como una premonición.


Se sentía un adonis, al mirarse al espejo no pudo dar crédito a lo que el cristal le revelaba. Un anciano larguirucho de barbado rostro y su boca una mueca que sonreía perversamente clavó sus oblicuos ojos en la mirada de John, quien impávido sin poder moverse y como amarrado por una fuerza desconocida que lo ataba al piso sintió como si taladrara sus pensamientos.

Y una fuerza misteriosa traspasara el espejo queriendo engullirlo. Fue en ese preciso momento que escuchó los gritos de su madre.

--¡John te hablan afuera es Max y Ernesto, apúrate!--


John salió como de una hipnosis y sin decir nada a nadie bajó corriendo casi tropezando. Tomando unas cuantas bolsitas de dulces para depositar una a una en las calabazas de algunos de sus amigos que venían ya disfrazados de momias, fantasmas, brujos, duendes, y hasta de demonios. Y entre risas y gritos se fueron alejando perdiéndose en la oscuridad del tranquilo barrio, pidiendo dulces y golosinas .

En lo que su madre que no dejaba de correr por toda la casa le indicaba.

--¡Te quiero aquí a las nueve a más tardar, y no te salgas de la colonia!--.

De pronto sintió un calor que lo sofocaba, se detuvo a arreglarse el traje aflojándose un poco la máscara, en tanto sus amigos seguían corriendo de casa en casa.

---Qué extraño, la noche está fresca y yo me muero de calor, pensó –

Corrió tratando de alcanzar a sus cuates, que ya estaban recibiendo dulces.
Cuando de pronto, escuchó una voz como si viniese de ultratumba.

--¡Johooon, has sido el elegido, no temas si obedeces no te pasará nadaaa!--

El miedo lo invadió, no sabía a ciencia cierta de dónde provenía aquella cavernosa voz.

Creyó que era el traje que le hablaba y efectivamente el atuendo había cobrado vida.


--Ésta noche conoceráaas el País de Halloween John --,
le dijo esa misma voz para luego soltar tremenda carcajada.

--¡Jajaja! Jajaja! --



-- John corrió a todo lo que daban sus piernas aterrorizado, una fuerza poderosa contraria a él lo llevaba directo a la salida del pueblo --

Aquella macabra voz seguía vociferando.

--De nada te servirá tratar de librarte de mí, este traje fue diseñado en la ciudad de Halloween, ahí habitan seres maléficos y las hechiceras malvadas, las cuales me dieron de beber un brebaje y han encerrado mi espíritu en este traje, solamente un alma buena podrá liberarme del hechizo, y tú eres la persona indicada --


--John cayó desmayado del tremendo susto, sin terminar de escuchar las últimas palabras del mago --


Un fuerte grito y risas sonoras lo despertaron en un paraje extraño, y sin dar crédito a lo que sus ojos contemplaban vio gracias a la luz de la luna llena.

Que sus habitantes eran en su mayoría mujeres, obesas, delgadas, altas y pequeñas de narices arqueadas y puntiagudas casi del tamaño de un plátano. En su mayoría con verrugas en la punta, de piel verdosa, sus ojos sesgados y pequeños brillaban en la oscuridad. Sus dientes eran afilados y vestían de color negro todas.

Además había una multitud de gatos del mismo tono negro que maullaban por todas partes, por otro lado veía infinidad de luces que se desplazaban yendo y viniendo.

Unas de esas mujeres de sombreros largos preparando brebajes humeantes que depositaban en grandes frascos, John estaba confundido. No comprendía porque había perdido el miedo, en ese instante se sentía fuerte y audaz, estaba impresionado viendo todo lo que esas mujeres hacían, de pronto se dejó escuchar un grito muy fuerte.


--¡Es él, el mago maléfico ha regresado al país de Halloween! --,

señalando a John, vio como las brujas trataban de huir despavoridas en sus escobas.

El mago había conseguido llevar un alma pura y noble hasta la ciudad de Halloween. Y con ello recuperaba sus poderes y su anillo mágico de color púrpura,

de pronto, John comenzó a pronunciar un conjuro a los espíritus del aire y empezó a elevarse, persiguiendo a las malvadas brujas quienes en montones le salían por todos lados Una de ellas al parecer la líder del aquelarre emitió un chillido espeluznante y agudo provocando que de las cavernas y cuevas cercanas que rodeaban ese lugar salieran millones de murciélagos que también comenzaron a atacar a John transformado en el mago maléfico.

Él voló hasta detenerse en lo alto de un cerro y fue ahí donde comenzó la feroz lucha, el mago malvado ya arrepentido de haber utilizado al niño contra las maléficas brujas, fue en ese mismo instante en que John sintió que le desgarraban el hombro, al tiempo que era alcanzado por una de las hechiceras que le hundió las uñas en el cuerpo.


Un fuerte grito despertó a los padres de John que corrieron alarmados a su recamara.

--¡Hijo que te pasa gritaron ambos a la par! --

--¡Las brujas mamá, el mago malvado me ha llevado hasta ellas! --

La madre lo abrazó tratando de calmarlo.

--Has tenido otra de tus pesadillas John, tranquilo no pasa nada todo está bien. Vinieron tus amigos pero como te quedaste profundamente dormido después del baño, no quise interrumpir tu sueño, así que te quedaste sin pedir dulces --


-- ¡Nunca más saldré a pedir dulces mamá, es muy peligroso y tira por favor el traje. No lo quiero, nunca más, nunca más! --

Su madre se acomodó a su lado acariciándole el cabello, y de pronto, le llamó la atención unos arañazos que el niño tenía en el cuerpo y un gran moretón en el hombro. Eso la preocupó, no quiso indagar quedándose dormida abrazada del niño.







Autora: Ma Gloria Carreón Zapata.

Imagen tomada de Google.

DR.Código: 1210182533282


TU ESENCIA EN MI AMÉN.





Caminando de tu mano

orgullosa me sentí
fue cuando cuenta me di
que nada había sido en vano.
Aquel lucido verano
compartiéndolo contigo
tierno apasionado amigo
¡Bendito alimento sano!
Cultivo de aquel gran llano
que a la distancia bendigo.

Como uva el alma cultiva
dulzones tiernos y sanos
besos ardientes lozanos
contigo me siento viva.
Como romántica diva
libé de tu dulce boca
hoy en versos mi alma invoca
dicha que de nada priva.
Más a amarte me motiva
hoy a distancia te evoca.

Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Huerto de San Adrian Navarra.






CERCA ESTÁ LA LUZ.




Viene la luz se aproxima
se mostrará a todo mortal
sin Él, el destino es fatal
lo anuncia constante el clima.

Arrodíllate alma necia
despójate de la maldad
adorémosle en verdad
Él, su creación no desprecia.

A su lado no habrá temor
grande es su misericordia
pondrá fin a la discordia
nos protegerá con su amor.

El futuro es devastador
preparemos el camino
anunciemos al divino
Cristo nuestro fiel Salvador.

Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen tomada de Google.

HASTA MÁS ALLÁ DEL INFINITO.





Ya el reloj nos grita la hora
cae nieve sobre la testa
ya la senectud aflora
en el invierno se acuesta.
A amarte el alma está puesta
amémonos mi amor ahora
hoy que la pasión aflora
y que el alma está dispuesta.
Ya el otoño tiempo resta
en la piel el deseo mora.

En mi estío un verano aflora
desea el fuego de tu pasión
te espera con ilusión
seré tu tierna señora.
Que con frenesí te adora
fusionaremos nuestra unión
porque amarte es mi convicción
más allá del infinito.
Nuestro amor no será mito
Dios bendecirá nuestra unión.

Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen tomada de Google.

POR ESO Y MUCHO MÁS.








Me gusta cuando pronuncias
mi nombre y lo llevas a tu amén
y un te amo quedo enuncias 
acariciando mi rostro también. 


Seduce tu forma de ser 
muy callado me examinas 
reiterando tu fiel querer 
y hacia mí lento caminas. 


Me embrujas cuando me miras 
esa profunda mirada 
dice que por mi suspiras 
amo tu alma enamorada. 


Adoro cuando caminas 
de tu silencio el suspiro 
esas palabras divinas 
por eso te amo y admiro. 



Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.

MALEFICIO.









Una tarde de verano en que la floresta brinda su gama de colores, y la víspera se va ocultando detrás del horizonte. Un poco ermitaño Julio César, un adolescente de trece años paseaba por la orilla de la rivera disfrutando de la maravilla que le brindaba el ocaso y sobretodo gozaba de la tranquilidad a su corta edad era inusual en un chico de esa época.

El silencio acariciaba la tarde y sólo se percibía  el correr de las aguas que presurosas fluían para al final desembocar  en  el  inmenso piélago  de Playa Bagdad.
Julio César  tomó un largo carrizo y jalando las piedras hacía él, elegía las más bellas, las demás las iba regresando al agua conforme caminaba.
De pronto, algo llamó su atención, era un pequeño recipiente que iba sobre el torrente, mismo que jaló con el carrizo. Al sostenerlo  entre sus manos se dio cuenta que  algo contenía dentro.
EL tapón  estaba  oxidado y el frasco   opaco  por el tiempo,  lleno de babaza. Lo limpió con su playera y   al abrirlo vio algo que lo dejó sorprendido. Una fotografía intacta se encontraba en el interior. Era de un hombre aproximadamente de unos treinta y cinco años, tez morena clara y ojos cafés marrón.  El chico tiró la botella y se guardó la fotografía en el bolso de su pantalón.

Después se dirigió a su casa que estaba cerca del lugar. Su padre trabajaba para uno de los hombres millonarios  del pueblo y por consiguiente les facilitaba techo acogedor para toda  la familia.
Una tarde al llegar de la escuela escuchó detrás de él una voz que lo llamaba.

--Niño, niño, ¿me puede regalar un poco de agua?—

Julio César  volteó algo atónito  para ver de dónde provenía la voz.

Se trataba de un hombre ya entrado en edad, con una larga barba emblanquecida por los años. Sus ropas rasgadas y sucias  daban la impresión de que no se había bañado  por un buen tiempo. El adolescente se acercó a él confiado, en aquellos tiempos el peligro no acechaba como hoy en día. En lugar de temor el niño se condolió por aquél pobre hombre.

El adolescente se dirigió a la cocina encontrándose con su padre quien llegaba de sus arduas tareas, y le comentó lo que estaba sucediendo.

--Que orgulloso me siento de ti hijo, tienes un gran corazón, anda, no hagamos esperar a ése pobre hombre, se ha de estar muriendo de hambre y sed, vamos que yo te acompaño—

Después de brindar alimento al menesteroso don José el padre del niño, se dirigió al interior de la casa para regresar con una toalla, ropa limpia, y unos rastrillos, luego invitó  al hombre a que se diera una buena ducha.

Vivían en una traílla móvil y el baño estaba independiente de la misma.

Pasó más de media hora Julio César  y el padre esperaban debajo de un frondoso árbol al indigente, cuál sería su sorpresa al verlo salir bañado y afeitado.
El adolescente  se quedó pasmado, no podía dar crédito  lo que estaba presenciando.

--No puede ser, no puede ser--,  repetía para sí.

--¿Sucede algo hijo?, tal parece que has visto al mismito demonio Julio César— Manifestó el padre.

EL chico haciendo caso omiso corrió a buscar lo que había encontrado aquel día dentro del frasco, para luego mostrarle la fotografía  a su padre.

El menesteroso los veía sin lograr comprender lo que estaba pasando.

Ahora era don José el que con la boca abierta y los ojos queriéndose  salir de sus órbitas, volteaba a ver al extraño y a la fotografía a la vez que le preguntó.

--¿Pero, acaso es usted el de la fotografía?—


El hombre sorprendido se quedó mirando fijamente aquella fotografía.

--Se parece a mí--,  dijo  en un tono afligido.


-- Sí, soy yo cuando tenía treinta y tantos años—
Don José lo invitó a sentarse y el niño comenzó a explicarles como había llegado esa fotografía a sus manos.
El miserable hombre ya en confianza con lágrimas en los ojos comenzó a narrarles que hacía tres días había recuperado la memoria.

 --Si mi memoria no me falla me llamo Luis Ángel  Gutiérrez, nací en mil novecientos cuarenta , soy originario del Estado de Puebla, tenía un pequeño negocio de fierro viejo,  el  cual trabajaba junto con mi compadre --, siguió.

 --Lamentablemente me enamoré de una mala mujer y creo que fue ella quien me puso un mal--

--Pero--, siguió el hombre.


Creo que ya han pasado muchos años y envejecí sin darme cuenta del tiempo.

 --¿Quieren decirme en que año estamos y en qué lugar estoy?--

Don José se apresuró a responder.

--Estamos en el año dos mil, en el Estado de Coahuila, México.

--Acaso tendrá usted ahora unos sesenta años— Dijo don José.

Desconcertado el hombre comenzó a contarles la historia de su vida.

No cabía duda, de milagro había sobrevivido, y ahora gracias a Julio César había recuperado la memoria. 

Don José lo invitó a pasar la noche con ellos, otro día lo iría a dejar a la central camionera, él mismo le compararía el boleto  para que se reuniera con su familia, si es que aún la tenía.

Luis Ángel agradecido aceptó encantado y no dejaba de bendecir al niño, sobretodo agradecerles por lo bien que se habían portado con él.


Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen tomada de Google.


viernes, 14 de junio de 2019

INÚTIL ESPERA.











Hoy me invade aquel recuerdo 

de luna y cielo estrellado 

veo el cerúleo despejado 

de tus ojos más me acuerdo. 

El tiempo pasaba lerdo 

me desesperaba 

por tu amor a Dios, clamaba 

hoy la remembranza muerdo. 

Creo las esperanzas pierdo 

de sentirme por ti amada. 



Aquí me espero sentada 

contemplando el viejo faro 

en constante desamparo 

con la alusión abrigada. 

Y con el alma quebrada 

a olvidarte me preparo 

contemplando el horizonte 

que se pierde en el gran monte. 

Hoy mi amor te declaro 

aunque al dolor me transporte.




Muestra 103 - Una noche en el faro- propuesta por Mario Matuz.

Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.

Nacionalidad: Mexicana.


PAPÁ, GRACIAS, VALIÓ LA PENA. ( Felicidades Papá)






Padre con gran ahínco trabajaste de sol a sol
jamás te quejaste de cansancio ni dolores
me pintaste un Mundo de colores, con valores
orgullosa te digo, superé de la experiencia el crisol.

Tu anhelado sueño fue verme en la cúspide de la luna
hoy con humildad te confieso, tu sacrificio valió la pena
bogando voy por la vida triunfante, dichosa y serena
valiente y decidida honrando tu apellido como ninguna.

Nada pudo cambiar mi alma altruista y humilde
sigo derribando todo obstáculo para alcanzar tu sueño
abrazo tus sabios consejos y la injusticia desdeño
intrépida soy porque tengo en el cielo ángel que me respalde.


No me canso de agradecerte y recordarte con mucho amor
todo lo que por amor hiciste por mis hermanos y por mí
quiero que sepas que las enseñanzas de la vida exprimí
hoy satisfecha te digo, Yo Soy, gracias a Dios, a mi madre y a ti.



Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
A mi padre Saturnino Carreón Solís. (Q.E. P.D)

17 De junio festejamos en México el día del padre. ¡Felicidades! Dios, bendiga a todos los padres del Mundo.

EL DIÁLOGO CON LA NOCHE Y EL SILENCIO.

  Lacera el alma tu ausencia bendita y quema el pecho la luz de tu fuego es un altar donde sufro y me entrego a la memoria que sua...