sábado, 4 de julio de 2026

ROMANCE DEL AMOR INVISIBLE

 




Inspirado en la reflexión de William Shakespeare, "El amor no mira con los ojos, sino con el alma".

 

 

​No busca el amor la forma,

ni el color del fango o el oro,

que la luz que viste el cuerpo

es un destello remoto.

El amor no mira nunca

con la prisa de los ojos,

que la vista se equivoca

en el paisaje del rostro.

​Él prefiere andar a ciegas,

silencioso, paso a poco,

descifrando los latidos

en el pecho de los otros.

Va buscando los secretos,

el rincón del alma absorto,

donde no importan las sombras,

ni las grietas, ni los lodos.

​Se encuentran dos voluntades

en un lazo poderoso,

sin mirarse las estatuas,

sin herirse con el lodo.

Que los ojos solo ven

lo que el tiempo vuelve polvo,

pero el alma ve la esencia

y el fuego que vive en todo.

 

Imagen De Google

ANALISIS LITERARIO A LA OBRA ME SABE A PERÚ

 




Escritor Augusto Cuerva Candela... Le agradezco profundamente la agudeza de su lectura. Es fascinante, y a veces revelador ver mis propios textos a través de su lente. Ha logrado identificar matices que, aunque estaban ahí, cobraron una nueva dimensión gracias a su análisis. Gracias por tratar mi obra con tanto respeto y rigor. Un cordial saludo desde México.

Análisis literario realizado por:

Augusto Cuerva Candela

País: España, Madrid

Escritor, poeta y crítico literario

Todos los derechos reservados en Safe Creative

1. Temática central

El texto presenta una exaltación lírica del Perú como espacio de romance, identidad y misticismo. El amor se funde con la geografía y la cultura, creando una atmósfera donde lo natural y lo humano se entrelazan.

2. Estructura y género

Se trata de una prosa poética breve, con ritmo marcado por frases de longitud variable y fuerte carga sensorial. No sigue rima ni métrica fijas, pero emplea recursos propios de la poesía.

3. Recursos literarios destacados

· Personificación: “El viento costeño susurra secretos a las olas”, “guitarras lloran”.

· Metáfora: “ojos profundos como las lagunas andinas”, “mar de pasión”.

· Sinestesia: el título “Me sabe a Perú” (lo geográfico se percibe gustativamente).

· Antítesis: “fuego y ternura”, “sol radiante y luna llena”.

· Imágenes sensoriales: visual (arena dorada, cielo estrellado), auditiva (guitarras, marinera), táctil (viento, abrazo).

4. Símbolos culturales peruanos

· Marinera: danza emblemática que representa el cortejo amoroso.

· Tierra del Inca: evocación del pasado prehispánico.

· Lagunas andinas: paisaje sagrado y profundo.

· Noches mágicas: sustrato mítico-ancestral.

5. Tono y estilo

El tono es lírico, nostálgico y celebratorio. Hay un ritmo ascendente que culmina en una afirmación casi épica (“un canto a la tierra y al amor”). El estilo emplea adjetivación evocadora (“dorada”, “inmenso”, “ancestral”) y verbos que sugieren conexión íntima (“besan”, “se tejen”, “se encuentran”, “entrelazados”).

6. Posible intención autoral

Gloria Carreón Zapata busca construir una identidad romántica del Perú donde el paisaje no es mero escenario, sino protagonista activo del sentimiento amoroso. El país “sabe” —se experimenta con todos los sentidos— y sabe a pasión, a tradición viva, a misterio.

7. Valoración crítica

El texto logra condensar en pocas líneas una imagen poderosa y unitaria del Perú romántico. Su fuerza radica en la condensación sensorial y en la fusión de naturaleza, cultura y emoción. Sin embargo, corre el riesgo de caer en una idealización pintoresquista (el Perú eterno y mágico), propia del discurso turístico o folclórico. Aun así, dentro de su género, cumple con eficacia su propósito evocador.

Conclusión: un texto breve de alta densidad lírica que celebra el amor y el territorio peruano como una experiencia total, donde el pasado ancestral y el presente pasional se dan la mano bajo la luz de la luna.

Con admiración y respeto recibe un abrazo literario

ME GRITARON ¡ILEGAL!




​(Inspirado en el ritmo y la fuerza de Victoria Santa Cruz)



​Tenía apenas unos años,

o tal vez era una tarde cualquiera en una calle extraña,

cuando una voz con odio, una voz con miedo,

me detuvo el paso.

​Una palabra cayó sobre mis hombros,

pesada como el hierro, fría como la indiferencia:

—¡Ilegal! —, me dijeron.

—¡Ilegal! —, me gritaron.

​¿Ilegal?

Miré mis manos que venían listas para el trabajo,

miré mis pies que solo buscaban amparo,

miré mis ojos cargados de distancia y de nostalgia.

¿Ilegal yo? ¿Por haber cruzado una línea que dibujó el hombre?

¿Por buscar la vida donde el suelo no tiemble?

​Y retrocedí...

Y por un tiempo bajé la mirada.

Sentí vergüenza de mi acento,

vergüenza de mi piel tostada por el sol del camino,

vergüenza de mis pasos que no encajaban en su acera.

​Quise volverme invisible,

hablar más bajo, borrar mi sombra,

pedir perdón por existir en una tierra ajena.

Caminaba con el miedo en las entrañas,

escuchando el eco que me perseguía:

—¡Ilegal...! ¡Ilegal...!

​¡Hasta que un día...!

¡Un día que bendigo porque se rompió el encanto!

Me cansé de cargar con una culpa que no es mía.

Me cansé de pedir permiso para respirar bajo este cielo.

Me detuve en seco, miré de frente y me pregunté:

¿Ilegal?

​¿Ilegal la mano que levanta tus edificios?

¿Ilegal la espalda que recoge lo que cenas?

¿Ilegal el sueño que huye de la guerra y de la pena?

¡No!

​¡Humano! ¡Trabajador! ¡Valiente! ¡Resiliente!

¡Eso soy!

​Alcé la frente y la palabra que querían que fuera mi cadena

se convirtió en mi escudo.

Ya no dolió el insulto, ya no pesó el prejuicio.

​Que lo griten si quieren,

que lo apunten en sus leyes de papel y de ceniza,

porque mi sangre no necesita pasaporte para latir con fuerza,

porque mi dignidad no se somete a ninguna frontera.

​¿Me gritan ilegal? ¡Que lo sientan!

¡Porque hoy sé quién soy!

¡Soy la vida que avanza, soy el futuro que camina!

¡Y mi nombre es libertad!

NO TE QUEJES

 






​Si descuidas a la persona amada, no te quejes del vacío que te inunda, de la distancia que crece ni del silencio que te ahoga.

​No te quejes de las flores marchitas si olvidaste regarlas, ni de la llama apagada si no alimentaste el fuego. El amor no es una planta silvestre que crece por sí sola; requiere cuidado, atención y dedicación. Es una danza de dos, donde la armonía se construye con pequeños gestos: una palabra cariñosa, un acto de servicio, tiempo compartido, una escucha atenta y un abrazo sincero.

​Si lo dejas al abandono, no te sorprendas si se seca. Si lo ignoras, no te extrañes si se aleja. Si lo tratas con indiferencia, no te quejes si se desvanece.

​La responsabilidad del amor es compartida; el esfuerzo debe ser recíproco. No existe afecto que se mantenga vivo sin el cultivo constante de quienes lo habitan.

​Así que, antes de lamentar la pérdida, reflexiona sobre tu parte en la historia: sobre lo que entregaste y lo que dejaste de dar. El amor exige compromiso, requiere entrega y demanda constancia. No es una obligación, sino una elección que se renueva cada día para que la llama no se vuelva ceniza.



Imagen de Google

EL TERCER ESLABÓN




A mi hermano Jaime Carreón en su cumpleaños.

 

​En este ocho de mayo que amanece,

la luz tiene un matiz más encendido,

pues nace el buen hermano, el más querido,

que el lazo de la sangre fortalece.

 

​Eres el tercero en la cronología,

pero el primero en dar la mano abierta;

con la risa vibrante siempre alerta

y el don de transformar la noche en día.

 

​Cruzas fronteras, vives en Texas,

pero tu esencia no conoce olvido;

porque el camino que habéis recorrido

borra distancias y cualquier queja.

 

​Fiel a los juegos de la infancia pura,

conservas al amigo en el presente;

es tu lealtad un sello permanente,

tu palabra es honor y es armadura.

 

​Extrovertido, alegre y generoso,

un excelente hermano, un gran ejemplo;

en tu amistad encontramos un templo

y en tu abrazo un refugio poderoso.

ALMAS GEMELAS






​No fue un encuentro casual, sino un reconocimiento instantáneo; como si dos piezas de un rompecabezas largamente extraviado finalmente encajaran. Fue un eco en el alma, una resonancia profunda que trascendía la simple atracción física.

​Al mirarnos a los ojos, descubrimos el reflejo de la misma profundidad, el mismo anhelo, la misma búsqueda. No era una simple comprensión; era una comunión de espíritus, una afinidad inexplicable que se manifestaba en silencios cómplices, en miradas que decían más que mil palabras y en sonrisas que revelaban una complicidad innata.

​Nuestros pensamientos, como si pertenecieran a una sola mente, volaban en la misma dirección; nuestros deseos se entrelazaban y las emociones se complementaban. Dejamos de ser dos personas juntas para convertirnos en una sola entidad: dos almas unidas por ese hilo invisible que ni el tiempo ni la distancia lograrían romper.

​Habitábamos un lenguaje silencioso, adivinando la otra mitad sin necesidad de explicaciones. Éramos dos almas reconociéndose en el reflejo del espejo, una fusión perfecta, un destino inevitable, una resonancia eterna.

​Era, simplemente, la confirmación de que las coincidencias no existen y de que algunos lazos están escritos en las estrellas desde el principio de los tiempos.


Imagen de Google

CUANDO EL VERBO SE HIZO SOMBRA.

 



Víctor Marie Hugo · 26 de febrero de 1802. Besanzón, Francia · 22 de mayo de 1885 (83 años) París, Francia.



(Romance)


​Claman las torres de París,

llora el Sena en su corriente,

que se ha apagado la luz

del titán de Occidente.

El siglo diecinueve se gime,

dobla el bronce conmovido,

ha muerto el verbo del pueblo,

el gran Víctor ha partido.

​Aquel que dio voz al triste,

que al miserable dio abrigo,

se marcha envuelto en la gloria

de un pueblo que fue su amigo.

No hay carroza de magnates,

ni lujos de gran señor,

un coche de los más pobres

lleva al bardo del honor.

​Las calles se inundan solas,

un millón de almas le sigue,

París le entrega el Elíseo,

la inmortalidad le rinde.

Ya no resuenan sus quejas

contra el tirano proscrito,

ahora su pluma descansa

en el umbral del infinito.

​Francia se queda más sola,

pero su eco es eterno,

mientras exista un esclavo,

vivirá su canto tierno.

Grita el viento entre las sombras,

la noche impone su olvido,

pero la historia ya guarda

al genio que se ha ido.


Imagen de Google

EL PRESAGIO DE LA SANGRE

 


 

​Había decidido permanecer soltera. Tenía una profesión, un buen trabajo, salud y belleza; ¿qué más podía pedirle a la vida? A sus treinta y tres años, Irene se sentía una mujer satisfecha y plena. Cuando veía a su hermano mayor, dedicado a la construcción, y a su cuñada, enfermera en una clínica particular, sacar adelante a su familia a base de puros sacrificios, no podía evitar sentir una mezcla de lástima y alivio.

 

​—No, esa vida no es para mí —, se repetía—. No quiero repetir la historia de mi madre, ni traer hijos a sufrir a este mundo.

 

​Pensaba en eso mientras se detenía en un quiosco de revistas. Amaba la literatura; para ella, un buen libro siempre era la mejor inversión. De pronto, un titular ruidoso cortó sus pensamientos: “En aumento los feminicidios”.

 

​Era época de elecciones y la ciudad se había sumergido en una ola de violencia incontrolable, avivada por la ambición desmedida de políticos que solo buscaban llenarse los bolsillos a costa del pueblo. Irene conocía de sobra a la prensa que se alquilaba al mejor postor, pero afortunadamente, los ciudadanos —, como ella misma— ya habían despertado y no se tragaban los cuentos de los politicastros. El tema le causaba náuseas. Ella, más allá de su elegante figura, se caracterizaba por una inteligencia culta, una profunda empatía y una sensibilidad casi premonitoria.

 

​Ese sábado a las ocho de la noche, Irene apagó las luces del antiguo bazar familiar, un negocio heredado de sus abuelos que a ella le tocaba atender los sábados por la tarde. Aseguró la cerradura y, justo al echar la llave, una voz a sus espaldas la sobresaltó:

 

​—¡Hola, Irene! Qué alegría encontrarte.

 

​Se trataba de Elsa, su amiga de la infancia y compañera desde la secundaria hasta la universidad, donde ambas se graduaron en Administración de Empresas. Tras un afectuoso abrazo, Elsa se hizo a un lado para presentarle a su acompañante.

 

​—Mira, te presento a Esteban. Es mi nuevo vecino; se mudó a los departamentos hace apenas un mes.

​Irene observó al joven y le extendió la mano en un saludo cortés. Lo que siguió la dejó gélida. Esteban le sujetó la mano con una fuerza desmedida y, tirando de ella bruscamente hacia su pecho, le plantó un beso forzado en la mejilla. Irene se zafó de inmediato, pero al intentar retirar la mano, él apretó el agarre aún más, sonriendo con insolencia.

 

​Qué humillación, qué animal tan atrevido, pensó ella, conteniendo la furia. Un ser despreciable, controlador y dominante.

 

​La cortesía se transformó en una mueca de absoluto disgusto. Cuando sus miradas se cruzaron, la madurez impúdica e irónica de los ojos de Esteban le heló la sangre. Desde ese instante, un odio visceral y un escalofrío terrible le invadieron el cuerpo. Era un presagio en toda regla; su sexto sentido, siempre bien afinado, se había encendido en alerta roja.

 

​Elsa, que notó tanto el atrevimiento de su vecino como la mirada fulminante de Irene, intentó romper el hielo rápidamente, aunque en el fondo justificaba la reacción de su amiga.

 

​—¡Bueno, no nos quedemos aquí parados! Los invito a tomar un refresco.

—Sabes que me es imposible —, respondió Irene, con la voz cortante—. Tengo que regresar a casa. Mi hermano tiene un compromiso y me toca cuidar de mi madre. Ya será en otra ocasión.

 

​Irene se despidió a toda prisa y caminó hacia el estacionamiento, ansiosa por huir de la presencia de aquel tipo. Se sentía desorientada. Había experimentado intuiciones antes, pero nunca algo tan denso. Esa mirada maléfica le provocaba un rechazo que rozaba el pánico.

 

​Al día siguiente, el teléfono sonó. Era Elsa, invitándola a salir.

 

​—¿Va a ir tu nuevo amigo? —, preguntó Irene de inmediato.

 

—Sí, va a venir —, respondió Elsa al otro lado de la línea.

—¿A todo esto, de dónde sacaste a esa bestia con pantalones?

—Luego te cuento su historia...

—No, déjalo así. No me interesa saber nada de él, ni volver a cruzármelo.

 

​Elsa suspiró con resignación y se despidió. Irene colgó el teléfono, fastidiada. Solo imaginar verle la cara le revolvía el estómago. Sin embargo, en la intimidad de su recámara, una contradicción humana y oscura la asaltó. Aunque.., pensó, sería un reto descubrir quién es en realidad. ¿Qué tal si en la cama es igual de apasionado y salvaje? Al fin y al cabo, llevo meses sola desde que terminé con Rodrigo, y el animal físicamente no está nada mal...

 

​Casi de inmediato, se sacudió la idea con asco.

​—Qué estupidez estoy pensando —, murmuró para sí misma—. Ni aunque fuera el último hombre sobre la Tierra tocaría a ese orangután.

 

​El viento de la tarde movió las cortinas de la habitación con un leve murmullo. A Irene le pareció escuchar, en ese vago rumor, la voz de Esteban susurrando su nombre, pidiéndole perdón por el beso robado. Molesta por su propia mente, se levantó de un salto, cerró la ventana de golpe y se refugió en la cama, buscando el auxilio de Morfeo. Pero el eco caprichoso siguió repitiendo ese nombre entre las sombras de la noche, como un estribillo interminable.

 

​A la mañana siguiente, Irene entró en una tienda de autoservicio. Al pasar junto al exhibidor de prensa, un titular en primera plana la frenó en seco:

 

​“Las autoridades, tras la pista del feminicida.”

 

​Una sensación gélida y punzante le estrujó el corazón. Irene dio un paso atrás, apartando la vista del periódico, mientras una inquietud terrible y certera le dictaba al oído que su peor pesadilla apenas comenzaba.



Imagen de Google

 

 

SOLEDAD




 

 

​Soledad, vieja amiga, compañera silenciosa de incontables horas, a veces te abrazo con gratitud; otras, te rechazo con amargura. Tu presencia, tantas veces invisible, se manifiesta en la quietud de una estancia vacía, en el susurro sutil del viento entre las hojas y en la sobrecogedora inmensidad del cielo nocturno. No eres un simple vacío, sino un espacio sagrado que se colma con la introspección, la mirada interna y el milagro de la creación.

​En tus dominios encuentro la fuerza para confrontar mis miedos, mis dudas y mis propias limitaciones. Es bajo el amparo de tu abrazo donde logro ordenar el caos de los pensamientos, ahí donde puedo escuchar mi propia voz sin la interferencia del ruido del mundo. En tu sobria compañía descubro la profundidad de mi ser y el misterio que me habita.

​No obstante, bien sé que también puedes transmutarte en prisión, en un páramo de aislamiento y desespero. En esos instantes oscuros, tu abrazo se vuelve denso, sofocante. La quietud deja de ser paz y se convierte en el eco de una antigua tristeza; la introspección se torna en una espiral punzante de autocrítica. El vacío se vuelve entonces abrumador, un abismo que ya no exige reflexión, sino el bálsamo de la presencia y el calor del contacto humano.

​La sabiduría, entonces, reside en el equilibrio. En el arte de habitarte cuando nos fortaleces y en la valentía de buscar la luz compartida cuando nos debilitas. Soledad, vieja amiga, eres el espejo que refleja tanto la belleza como la fragilidad de la existencia. Aprendo a convivir contigo, a valorarte y a respetarte, sabiendo que eres parte indivisible de mi propia alma; una compañera a la que, a veces, necesito tanto como al regocijo de la compañía humana.



Imagen de Google

 

EL VALOR DEL SABER

 


A mi nieto Emilio en su Cumpleaños.

(10 de Mayo 2025)

 

​Emilio, nieto hermoso, luz de vida

que el segundo lugar has conquistado

tu esfuerzo en el estudio es el sagrado

camino donde el alma se consolida.

 

​Ayer fue el béisbol, juego de infancia

hoy el gimnasio forja tu figura

pero es la mente, en toda su elegancia

la que te entrega la mayor altura.

 

​Dices que soy tu ejemplo y tu motivo

y yo te miro con el pecho henchido

en tus estudios sigue siempre vivo

que en los libros el mundo es recorrido.

 

​No dejes la lectura, es el tesoro

que te dará la llave del mañana

si en cada página buscas el oro,

será tu voluntad siempre temprana.

 

​Sé buen hermano, como lo has sabido,

excelente hijo, joven de conciencia

que el éxito te encuentre convencido

de que el estudio otorga la excelencia.



 

​"La verdadera fuerza no solo se entrena en el gimnasio, se cultiva en el silencio de un libro. Sigue estudiando con ese ahínco que te caracteriza; recuerda que cada página leída es un escudo para la vida y una ventana hacia la libertad. Estoy profundamente orgullosa del hombre en el que te estás convirtiendo."



A mi nieto Emilio Mayorga Cortez.

ROMANCE A LA MADRE

 






 

​En el telar de los días,

con hilos de sol y olvido,

vas tejiendo los senderos

por dónde camina el hijo.

Tu voz es un agua clara

que calma el rigor del estío,

y es tu mano la firmeza

cuando el paso es indeciso.

​No hay distancia que te aleje,

ni tiempo que sea olvido,

porque en la sangre se guarda

el eco de tu latido.

Fuiste raíz en la sombra,

después tallo florecido,

y hoy eres la paz serena

donde descansa el espíritu.

​Bendita la luz que entregas

sin pedir nada a cambio,

el pan que partes con gracia,

el beso que es un auxilio.

Que la vida te devuelva

en un abrazo infinito,

todo el amor que sembraste

en el huerto del destino.



Imagen de Google

HOMENAJE A MI MADRE

 



Décimas endecasílabas



Con su ternura radiante y constante

esa viejita de andar abatido

lleva agobio en el alma retenido

y con calma sigue siempre adelante.

Guerrera de mi vida cual gigante

con su entrega y cariño ha transformado

pues todo su existir me lo ha brindado

con un esfuerzo firme y peregrino,

marcando con su fe el recto camino

pues su vida y amor me ha dedicado.

 

Pues su vida y amor me ha dedicado

es el remanso donde el alma llega

la mano que en la sombra no me niega

el consuelo del beso más sagrado.

Su corazón es faro inmaculado

con su amor ella sana toda herida

más nunca por el tiempo fue vencida

ante cualquier tormenta no se agota.

En su mirada la bondad se nota

camina el ángel que es mi luz de vida.

 

Camina el ángel que es mi luz de vida

con esa claridad tan elegante

su voz es una música vibrante

y lo que hizo por mí no se me olvida.

Me adora como a nadie, a gran medida

y aleja toda sombra de tristeza

mostrando en su humildad la fortaleza

que el cielo se hace corto ante su acento.

Es el motor de todo sentimiento

de ella heredé el amor y su nobleza.

ME SABE A PERÚ.

 




El viento costeño susurra secretos a las olas que besan la arena dorada. Bajo un cielo inmenso y estrellado, se tejen historias de amor en la tierra del Inca.

Los ojos oscuros, profundos como las lagunas andinas, se encuentran y se pierden en un mar de pasión.

Las guitarras lloran melodías antiguas, mientras las parejas bailan al ritmo de la marinera, sus cuerpos entrelazados en un abrazo que habla de una historia ancestral.

El romance en el Perú, un canto a la tierra y al amor, una mezcla de fuego y ternura, bajo el sol radiante y la luna llena que ilumina las noches mágicas.

CORAZÓN DE GUERRERA

 

(Soneto)

 

A mi hermanita Rosalba, con todo mi amor. ¡Feliz Cumpleaños!



 

​Emprendedora luz que nunca cesa

guerrera fiel que no conoce el miedo

en el trabajo pones el denuedo

y en cada paso, firmeza y promesa.

 

​Eres de madre mano derecha

hija excelente, hermana y baluarte

haces del bien un verdadero arte

y de la vida, una esperanza hecha.

 

​Rosalba, nombre de flor y de brío

tus sobrinos te buscan con premura

por ser su tierno y dulce desafío.

 

​Tu alma altruista es fuente de cordura

que entre el esfuerzo y el amor bravío

nos regala su paz y su ternura.

MADRE, CIMIENTO DE LUZ

 



(Octavas reales)

 

 

​No existe voz que alcance tu grandeza,

ni pluma que dibuje tu desvelo,

tú guardas en el alma la nobleza

y en tu mirar se ve la paz del cielo.

Sostienes con amor nuestra flaqueza

siendo refugio, brújula y consuelo;

eres la mano firme, el sol radiante,

que guía nuestro paso vacilante.

 

​La vida se renueva en tu regazo,

sagrada fuente de virtud constante,

el mundo se reduce a tu buen abrazo

donde el dolor se vuelve amor triunfante.

No importa si el destino marca el paso,

tú vas con la bandera por delante,

pues tu entrega no sabe de medidas

al dar la luz que alumbra nuestras vidas.



Imagen de Google.

EL ABANDONO DE LAS MANOS QUE NOS DIERON VIDA

 



​Hay una ingratitud silenciosa que duele más que cualquier palabra, la de los hijos que, al ver marchitarse el roble que les dio sombra, deciden alejarse de su tronco cansado. Es una ironía amarga de la condición humana que las mismas manos que nos enseñaron a caminar, que nos sostuvieron en la caída y que se agotaron labrando nuestro futuro, queden hoy extendidas al vacío, esperando un calor que no llega.

​Cuando una madre ya no puede ser el pilar que sostiene la carga ajena, cuando sus ojos se nublan y su paso se vuelve lento, no deja de ser madre; simplemente se convierte en un niño que busca el regreso del amor que ella misma sembró. Abandonarla en el invierno de su vida, cuando el cuerpo ya no le permite ser el motor de la casa, no es solo un descuido, es una traición al primer pacto de la existencia.

​El olvido es la moneda falsa con la que algunos pagan el tesoro de una vida dedicada. Olvidan que el tiempo es un juez implacable y que el eco de esa soledad que hoy imponen, mañana podría ser su propio refugio. Cuidar de quien nos cuidó no es un favor, es un acto de justicia y la única forma de honrar la sangre que nos corre por las venas.

DON QUIJOTE DE LA LÓGICA






​Sucedió en la playa de Barcelona. Alonso Quijano estaba allí, midiendo la salinidad del agua con un densímetro, cuando apareció un caballero con una armadura que brillaba como la plata, portando en su escudo una luna blanca y resplandeciente.

​—¡Deténgase, caballero! —, gritó el de la Blanca Luna, bajando su lanza—. Vengo a sostener que mi dama es, sin comparación, más bella que vuestra Dulcinea del Toboso. Si me vence, su vida es suya; si pierde, deberá retirarse a su aldea por un año y dejar las armas.

​Quijano ni siquiera se levantó. Siguió anotando la temperatura de la arena en su libreta.

​—Primero —dijo Quijano sin mirar atrás—, no soy "caballero", soy un ciudadano con título de propiedad. Segundo, no porto armas, porto instrumentos de medición de precisión. Y tercero, su premisa es una falacia lógica denominada petitio principii. Usted intenta comparar dos variables subjetivas ("belleza") sin establecer primero un patrón métrico universal.

​El Caballero de la Blanca Luna se quedó desconcertado, con la lanza a medio camino.

​—¡No me venga con logaritmos! ¡Luche conmigo o admita que mi dama es superior!

​Quijano suspiró, cerró su libreta con un "clac" seco y se puso en pie, ajustándose los lentes.

​—Mire, señor "Satélite". Analicemos su equipo. Esa armadura de plata refleja el 95% de la luz visible, lo cual es una pésima estrategia táctica, ya que delata su posición a kilómetros de distancia. Además, el peso de ese metal sobre su caballo está ejerciendo una presión sobre los cascos del animal que roza la crueldad. Si cargamos el uno contra el otro, la energía cinética resultante, dividida por la superficie de la punta de su lanza, probablemente causaría una perforación en mi tórax, pero usted sería arrestado por homicidio negligente y daños a la propiedad. ¿Es ese su plan de negocio para hoy?

​—¡Es una cuestión de honor! —, rugió el caballero, espoleando a su caballo.

​—El "honor" es una construcción social obsoleta diseñada para justificar la violencia entre las élites agrarias —, replicó Quijano cruzándose de brazos—. Si quiere que me retire a mi casa, no necesita una lanza. Solo tiene que presentarme un informe de impacto económico que demuestre que mi presencia en los caminos es menos productiva que mi estancia en la aldea gestionando mis tierras.

​El Caballero de la Blanca Luna se detuvo en seco. El caballo relinchó, confundido por la falta de acción.

​—¿Me está diciendo... que se rinde? —preguntó Sansón Carrasco tras la visera, con voz decepcionada.

​—No me rindo, porque no estoy peleando —, respondió Quijano—. Simplemente acepto su sugerencia de volver a casa como una decisión logística acertada. El precio del forraje para "Equino A" ha subido un 15% este trimestre y la erosión costera está dañando mis zapatos de cuero. Volveré a mi aldea, pero no por su dama, sino porque los datos indican que este viaje es un activo tóxico.

​Sancho, que observaba desde lejos, se tapó la cara con las manos.

—¡Ay, señor Quijano! ¡Hubiera sido más digno que le tirara del caballo! ¡Al menos un revolcón por la arena!

​—Sancho, el roce con la arena es un exfoliante agresivo que no he solicitado —, dijo Quijano mientras empezaba a caminar hacia el oeste—. Caballero de la Luna, limpie su armadura, tiene una mancha de óxido en la articulación del codo izquierdo. La oxidación es un proceso irreversible si no se trata con aceite mineral. Que tenga un día estadísticamente productivo.

​Y así, sin que se disparara una sola flecha ni se rompiera una lanza, el Caballero de la Blanca Luna logró que Quijano volviera a casa. No por la fuerza de las armas, sino porque el hidalgo llegó a la conclusión de que la aventura era, simplemente, ineficiente.

Al llegar a su casa, en lugar de morir de melancolía como en el libro original, nuestro Quijano se dedicó a inventar el sistema de contabilidad de doble entrada y a redactar el primer manual de seguridad e higiene en el trabajo de la historia de España.

​Murió a los ochenta años, perfectamente sano, tras haber calculado la trayectoria exacta de su propio entierro para no estorbar el tráfico local.

EL TRONO DE LA DIGNIDAD

 

 

 

​Cuando ajusto mi corona frente al espejo de la vida, no lo hago solo por mí. Lo hago porque sé que hay unos ojos pequeños y brillantes que me observan, aprendiendo a leer el mundo a través de mis gestos.

​Al verme recuperar la sonrisa y la compostura, mis nietos entienden que ellos también poseen una corona invisible que deben proteger. Les enseño que su valor no depende de los obstáculos que encuentren, sino de la dignidad con la que decidan enfrentarlos. Mi mayor legado no es evitarles las tormentas, sino mostrarles que dentro de cada uno de ellos vive un rey o una reina que siempre, sin importar qué pase fuera, tiene el poder de volver a ocupar su lugar con la frente en alto.



Imagen de la red

ANTÍTESIS DE LA GOLONDRINA

 



​(Réplica a Gustavo Adolfo Bécquer)

 

 

​Bécquer permanecía en la penumbra de su estudio, con la pluma temblorosa, intentando rimar "desengaño" con "daño". Pero ella, con paso firme, entró en la estancia y abrió las cortinas de par en par para que entrara el sol de mediodía, ese sol radiante que no entiende de metáforas ni de sombras.

​—Mira, Gustavo Adolfo —, dijo ella mientras se ajustaba las mangas y lo miraba con una ceja levantada—, vamos a poner un poco de orden aquí. He leído eso de que las golondrinas que aprendieron nuestros nombres "no volverán", y sinceramente, es un error conceptual. Las aves migran por puro instinto biológico y necesidad de supervivencia, no por despecho amoroso. Si no regresan este año, es probablemente por el cambio climático o porque el gato de la vecina ha estado merodeando el tejado, no porque hayan olvidado cómo te llamas. De hecho, dudo mucho que tengan capacidad fonética para pronunciar "Gustavo".

​El poeta suspiró profundamente, intentando recuperar el tono dramático:

—¡Pero las tupidas madreselvas que escalaban las tapias...! ¡Y las palabras ardientes que en el silencio el amor duerme!

​—Sobre las madreselvas, he llamado al jardinero —, sentenció ella sin inmutarse—. Estaban destrozando el muro y la humedad estaba empezando a entrar en la sala. El mantenimiento preventivo es fundamental para la seguridad de la casa. Y sobre eso de que "nadie me querrá como tú"... bueno, eso es una suposición estadística muy arriesgada. Hay millones de personas en el mundo; es muy probable que encuentre a alguien que me quiera igual de bien, pero que además me ayude con las tareas del hogar en lugar de escribirle poemas a los pájaros.

​Bécquer, herido en su orgullo lírico, exclamó por última vez.

—¡Pero es que se adora a Dios ante su altar! ¡Como yo te he querido... nadie te querrá!

​Ella sonrió con una calma infinita, le puso una mano en el hombro y le entregó una nota de papel.

—No confundas la teología con tu falta de estabilidad emocional, querido. Dios es eterno, pero tú eres un hombre con una salud algo delicada y mucha tendencia a las corrientes de aire. Así que, menos drama y más realismo, toma esta lista, ve a por el hielo y trae un poco de pan de camino. Las golondrinas no han vuelto, pero nosotros tenemos que cenar.

 

 

@copyright

Imagen de Google.

RUMBO A TU ORILLA



 





Caminaba por la arena,

bajo el manto del ocaso,

con el alma en la mirada

y el suspiro en cada paso.

 

​Se encendieron las estrellas

en el lienzo del espacio,

dibujando tu silueta

con un brillo de topacio.

 

​No hay marea que me aleje,

ni viento que sea escaso,

si mi norte es tu sonrisa

y mi puerto es tu regazo.


Imagen de Google.

MI AMOR EN SUELO AZTECA



Coplas.

 

 

​Te quiero con la fuerza

del sol sobre el maguey,

que en este amor que siento

tú eres mi solo rey.

 

​Mi pecho es un huapango

cuando te ve llegar,

y el alma se me enciende

como luz de un altar.

 

​Le pido a la marea

de un Veracruz en flor,

que envuelva en sus espumas

la fe de nuestro amor.

 

​Que sepa todo México,

del Bravo hasta el turbión,

que llevas tú las llaves

de todo mi corazón.

OCTAVAS AL CABALLERO MADRILEÑO




 Octavas reales




​Bajo el cielo de un Madrid que se engalana,

camina el porte de un hidalgo eterno,

que despierta el fulgor de la mañana

con el gesto sereno y el gobierno.

En su mirada limpia y castellana

se detiene el rigor del duro invierno,

pues guarda en su sonrisa la hidalguía

que viste a la ciudad de cortesía.

 

​Es su paso el compás de la Gran Vía,

madurez que en el alma se ha esculpido,

un galán que entre letras y poesía

mantiene el corazón comprometido.

No existe en la memoria lejanía

que borre lo que el tiempo ha florecido,

pues tiene la elegancia y el sentido

de quien ama y se sabe bien querido.

CARTA A LOS PADRES



(Sembrar hoy y cosechar mañana)

 

La base de un corazón noble es el agradecimiento. Enseñar a los niños a elevar la mirada y agradecer a Dios por las bondades recibidas, el alimento, la salud, la familia, les otorga una perspectiva de humildad. Quien aprende a ser agradecido, aprende a valorar lo que tiene y a no vivir en la eterna insatisfacción del "querer más".

Hoy en día, el celular se ha convertido en un "chupete electrónico" que aísla y adormece la curiosidad natural. Es vital rescatar el libro físico; ese objeto que no solo cuenta historias, sino que fomenta la paciencia, la imaginación y el pensamiento crítico. Un libro es un maestro silencioso; un celular sin supervisión puede ser una ventana a peligros desconocidos.

La inocencia es un tesoro que debemos proteger con celo. El peligro acecha tanto en la calle como en el mundo invisible de las redes sociales. Educar en la precaución no es transmitir miedo, sino sabiduría. Los niños no deben ser excesivamente confiados; deben saber que su seguridad es prioridad y que el mundo actual exige ojos atentos y límites claros.

En la era de lo desechable, es urgente que los niños entiendan que las cosas no aparecen por arte de magia, sino que son fruto del esfuerzo y el trabajo. Enseñarles el valor real de los objetos, y del tiempo los convertirá en adultos conscientes y respetuosos con su entorno.

​El Día del Niño no debería ser solo una fecha de regalos materiales, sino un momento para que los adultos renueven su compromiso de guiar a las nuevas generaciones con valores sólidos. Su voz, con la experiencia y la sensibilidad que le caracteriza, puede ser el faro que muchos padres necesitan para retomar el rumbo en la educación de sus hijos.




@copyrigth

Imagen Google

FORTALEZA EN LA FE




A MI HERMANO RUBÉN EN SU CUMPLEAÑOS, ¡FELICIDADES!

 

​Aunque la patria hoy se encuentre lejos

y el horizonte marque la distancia

vive en el alma siempre tu fragancia

y en el recuerdo brillan tus reflejos.

 

​Eres de Dios un fiel y buen soldado

noble trabajador, padre abnegado

que en el esfuerzo dejas el legado

de un hombre por la gracia iluminado.

 

​Rubén, abuelo tierno, hijo excelente,

sigues la senda que el padre ha trazado

con la palabra viva en tu presente.

 

​Ante el camino, por duro o pesado,

"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece",

pues con su mano vas siempre guardado.

AL MAESTRO DE LA PALABRA



​Feliz cumpleaños, Maestro Enrique Quiroz Castro. En Piura las letras tienen nombre propio gracias a su entrega. Es un honor aprender de quien no solo hereda la belleza de sus padres, sino que la multiplica con su propia luz. Que este año sea un capítulo lleno de nuevas y brillantes metáforas.


 

​Heredero de un canto cristalino

de estirpe de poetas y de vates

en tus versos el alma siempre bates

trazando con la pluma tu destino.

 

​De Piura eres el brillo más divino

entre músicos y artes te debates

y en la lid del saber siempre combates

abriendo al pensamiento su camino.

 

​Si de reina nació tu poesía

hoy la musa te rinde su tributo,

por tu clara y eterna maestría.

 

​Que el tiempo te regale su fruto

en este aniversario y en tu día

el respeto y el amor más absoluto.

 

ROMANCE DEL AMOR INVISIBLE

  Inspirado en la reflexión de William Shakespeare, "El amor no mira con los ojos, sino con el alma".     ​No busca el amo...