domingo, 6 de septiembre de 2026

EL AMOR SOÑADO

 




 

​Fue la luz que en las tinieblas

dibujó por fin un faro,

el amor que tanto tiempo

en mis sueños he buscado.

 

​No conoce de reservas,

ni de miedos ni de atajos;

es la entrega desbordada

en el calor de los abrazos.

 

​Es mirarte sin refugio,

dar el alma sin candados,

descubrir que la existencia

cobra sentido a tu lado.

 

​Poblarás cada silencio,

sanarás todo el pasado,

porque en este amor inmenso

soy feliz siendo tu aliado.

 

​Sin medidas ni reservas,

en tu pecho me ha tocado

la certeza más sublime

del amor que fue soñado.

EL AMOR SOÑADO

 

 





​Fue la luz que en las tinieblas

dibujó por fin un faro,

el amor que tanto tiempo

en mis sueños he buscado.

 

​No conoce de reservas,

ni de miedos ni de atajos;

es la entrega desbordada

en el calor de los abrazos.

 

​Es mirarte sin refugio,

dar el alma sin candados,

descubrir que la existencia

cobra sentido a tu lado.

 

​Poblarás cada silencio,

sanarás todo el pasado,

porque en este amor inmenso

soy feliz siendo tu aliado.

 

​Sin medidas ni reservas,

en tu pecho me ha tocado

la certeza más sublime

del amor que fue soñado.

DIGNIDAD EN EL AMOR

 




 

​No me busques si estás solo,

ni me llames por aburrimiento;

no pretendas que me acomode

a la sobra de tu tiempo.

 

​Si tu entrega no es completa

y me pones en espera,

aparta hoy tu camino,

que no soy opción cualquiera.

 

​Si me has de dar un lugar,

que sea de frente y de frente,

sin escondites ni dudas,

con la verdad por presente.

 

​No acepto un amor a medias,

ni migajas del pasado;

quien no sabe darlo todo,

debe hacerse a un lado.

LA ANTORCHA SILENCIOSA.

 






La tarde caía despacio sobre el patio, tiñendo las paredes de un tono dorado y tibio. Sobre la mesa de madera, desgastada por los años y el uso, descansaba una taza de té cuyo humo subía en espirales pausadas, como si tampoco tuviera prisa por marcharse.

​Frente a frente, dos miradas sostenían el silencio. Una, marcada por la curiosidad inagotable de quien apenas comienza a descifrar los senderos del mundo; la otra, tranquila y profunda, con la serenidad de quien ya ha recorrido las tormentas y conoce la paz de los puertos seguros.

​—¿Cómo se sabe cuál es el camino correcto? —, preguntó la voz joven, rompiendo la calma con la gravedad que solo tienen las dudas de la juventud.

​La respuesta no vino de inmediato. Unos dedos de trazo firme repasaron el borde gastado del mantel antes de señalar el jardín, donde una enredadera abrazaba con tenacidad el muro de piedra.

​—El camino no se adivina, se construye —, respondió la voz sabia, con un tono suave pero categórico—. Y casi nunca es recto. Lo importante no es evitar las piedras, sino aprender a no perder la dignidad cuando te tropiezas con ellas.

​La conversación fluyó sin prisa, entretejiendo anécdotas antiguas, nombres de personas que ya solo habitaban en el recuerdo y lecciones aprendidas a fuerza de temple. No había en aquellas palabras intención de dar un sermón, sino el deseo simple de regalar una brújula. Se habló de la importancia de mantener la palabra dada, del valor de la lectura como refugio inexpugnable, y de cómo la verdadera fuerza jamás reside en la dureza, sino en la capacidad de tender la mano a los demás.

​El joven escuchaba en silencio, tomando notas invisibles en la memoria. Al mirar las manos que tenía enfrente, manos que habían trabajado, escrito y sostenido a otros durante décadas, entendió que lo que estaba recibiendo en esa tarde no eran solo historias. Era una antorcha.

​Cuando la luz del sol finalmente se retiró para dar paso a las primeras estrellas, el aire se sintió más ligero. No hizo falta agregar nada más. El legado no se había entregado en un cofre cerrado ni escrito en un documento formal; había pasado de un corazón a otro, como una semilla silenciosa que tarde o temprano terminaría por florecer.


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LIBRE, DESPIERTA, Y SIN PRECIO

 





​No busco conquistas baratas ni palabras endulzadas al vapor. Mi tiempo es sagrado y mi tranquilidad no se negocia. Quien intente acercarse pensando que puede deslumbrarme con engaños o que encontrará en mí una oportunidad financiera, se equivoca de puerta.

​Mi mayor riqueza no habita en los bolsillos, sino en la mente y en la paz de mi hogar. Soy plenamente feliz en el silencio de mis libros, en el constante aprendizaje y en la magia de la escritura; ese es mi refugio y mi verdadera pasión. No soy ingenua, ni tonta, ni estoy dispuesta a financiar la holgazanería o el interés de nadie. Jamás mantendré parásitos que confunden la generosidad con la debilidad.

​Si alguien ha de caminar a mi lado, que sea desde el respeto, la madurez y una entrega sincera. Quien busque solo un provecho material o un trofeo fácil, hace bien en alejarse, porque mi vida ya está llena de lo que realmente importa y mi discernimiento no deja pasar máscaras.

sábado, 5 de septiembre de 2026

LA MUSAROFOBIA DEL GRAN BARDO.

 





¡Jajaja! No se sientan hermanitos de letras, no es para nadie en especial, simplemente ocurrencia de una servidora. Saludos cordiales desde México.


 

​Se creen esculpidos por los dioses,

colgados de un pedestal tan elevado,

que desprecian el amor con gestos feroces

y el pecho de puro orgullo hinchado.

 

​Van por la vida dictando sentencia,

con pose de sabios y aire sufriente,

mirando al resto con patológica condescendencia,

pensando que el mundo les debe la frente.

 

​"¡El amor es vulgar, es cosa de mendigos!",

grita el bardo desde su trono de cartón,

mientras busca que le aplaudan los amigos

y le hagan la cena sin cobrar comisión.

 

​Ella suspira, trágica y distante,

dice que nadie calza su intelecto divino,

pero se indigna si el pobre pretendiente

no le paga el café y el buen vino.

 

​Buscan musas que les rinchen la loa,

esclavos que adoren su rima y su prosa,

pero si el afecto les pide una alborada,

huyen del compromiso como de cosa apestosa.

 

​¡Ay, poetas de ego desmedido!

Tanta estrofa, tanta pose y tanto ruido,

y al final dormís con el verso tullido,

buscando en el espejo al único ser querido.


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MÁS ALLÁ DE LAS PENAS

 

 



​Si se tuerce el amor en el litigio

no le entregues el alma al contencioso

que el rencor es un fuego silencioso

pretende quemar tu propio refugio.

 

​No des a tribunal ningún prestigio

ni le entregues, no, tu bien más valioso

pues arder en un pleito tan penoso

solo aviva el dolor de tal prodigio.

 

​Sal intacto del mal que te malvenda

que el veneno del odio no te alcance

ni el dolor en infierno te contienda.

 

​Porque quien busque llevarte a tal trance

su honor tropezará en propia contienda

mientras tú avanzas firme a cada avance.


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CON FUERZA Y CON FRANQUEZA.

 




 

​Lo que piensa y siente, escribe

quien no teme a la palabra,

y deja que el alma abra

el sentir con que convive.

Ningún golpe lo cohibe

si el verso nace genuino,

pues siguiendo ese camino

la verdad no tiene velo,

y se alza buscando el cielo

marcando propio destino.

 

​Marcando propio destino

va la voz que no se calla,

la que gana la batalla

con un verso cristalino.

Es un arte muy divino

desnudar la piel en la obra,

aquí nada falta o sobra

si se escribe con franqueza,

pues la más pura belleza

del pecho impulso recobra.

 

​Del pecho impulso recobra

palabra hecha poesía,

nos da luz, nos da alegría

y contra el mal es la cobra.

Es el bien que se prodiga

en el foro compartida,

la llama siempre encendida

que al encuentro nos convoca,

palabra que salta en boca

y le da fuerza a la vida.

MANUAL DE LA MEMORIA DESATADA.

 





En memoria del famoso cronopio en su aniversario.

Imitando deliberadamente el estilo de Julio Cortázar.




El texto toma como modelo directo la estructura y el tono de sus "Historias de cronopios y de famas" (especialmente la sección de Instrucciones), así como la atmósfera de "Rayuela".

Desordene la mesa. Deje que la tinta fluya sin el rigor de la métrica estricta, pues hay días en que la poesía necesita quitarse el corsé y caminar descalza. Sirva una taza de café amargo y permítale enfriarse un poco mientras escucha el rasguño del vinilo. El jazz no se escucha, se habita. Es un puente colgante sobre el abismo del lenguaje convencional.

Imagine que en el rincón más insospechado de la estancia, allí donde la sombra del librero dobla la esquina, un hombre muy alto, de mirada felina y voz pausada, enciende un cigarrillo invisible.

​No le pregunte por las fechas ni por los anaqueles del tiempo. Pregúntele cómo se escucha el silencio de París cuando la lluvia golpea las buhardillas, o cómo se descifra la mirada absorta de los axolotles al otro lado del cristal. Él no responderá con datos ni biografías. Se limitará a señalar el espacio que hay entre dos palabras, esa hendidura por donde la realidad se agrieta y deja ver el revés de la trama.

​En ese instante de penumbra compartida, el aire olerá a humo viejo, a papel antiguo y a la cadencia libre de un solo de trompeta que jamás termina de sonar.

En esa penumbra, donde la silueta del cronopio parece disolverse en el humo de su propio enigma, descubrirá que la pluma en su mano pesa distinto. Ya no es una herramienta para nombrar lo evidente, sino una llave que fuerza las cerraduras del sentido.

​Él se acodará en la mesa, mirará el trazo de su tinta y dirá sin hablar,

—Escriba. Pero no busque la certeza.

La poesía es siempre esa otra orilla que se alcanza saltando a ciegas.

​Entonces, la página dejará de ser un papel en blanco para convertirse en el mapa de una ciudad que solo existe mientras se la nombra, un París de puentes invisibles, una calle cualquiera iluminada por un farol que parpadea en jazz, o el eco de una voz querida que regresa desde la memoria.

Escriba, pues, el último verso. Pero no lo marque con la pesadez de un punto final que se pierde en la noche como "el humo de un saxo alto improvisando en la penumbra".

​Al soltar la pluma, no firme con su nombre ni reclame la autoría del instante. Sonría despacio, mire el espacio entre las sombras y entienda que el verdadero homenaje jamás se escribe sobre el mármol frío de los monumentos, sino en el territorio secreto, libre e inagotable del juego y la memoria.

CUANDO EL INTERÉS SE VISTE DE AMOR.





 

​El amor verdadero construye, cuida y respeta; jamás calcula ni busca una transacción. Sin embargo, resulta desgastante y doloroso comprobar que existen personas, incluso en la edad adulta, donde se supone que reinan la madurez y la honestidad que utilizan el afecto como una herramienta de manipulación. Se acercan con palabras dulces, fingen una entrega sincera y construyen una ilusión solo para medir el alcance de lo que pueden obtener.

​Cuando la intención real de alguien no es el corazón del otro, sino su estabilidad, su generosidad o una falsa percepción de riqueza material, el engaño se convierte en una forma de violencia emocional. Quien actúa así no solo miente, destruye la confianza, ensucia la nobleza de quien ama con sinceridad y demuestra una profunda indigencia moral.

​Hay que aprender a mirar más allá de las palabras bonitas y observar las acciones.

​El amor auténtico busca compartir, no pedir. Quien te quiere de verdad valora tu presencia, tu paz y tu compañía, no lo que puedes ofrecerle en términos materiales.

​El interés tarde o temprano se desenmascara. Cuando la exigencia de cosas materiales o dinero aparece en la ecuación, la máscara cae. En ese momento, la retirada no es una pérdida; es un acto de defensa y de dignidad.

​La verdadera riqueza no es monetaria. La salud, la familia, la paz mental y la capacidad de amar con limpieza son bienes inestimables que ningún manipulador podrá jamás arrebatar.

​Que la mezquindad de algunos no nos apague la fe en la buena gente. Aprender a poner límites no es cerrar el corazón al amor, sino ponerle un cerrojo a la puerta para que solo entren quienes realmente sepan valorar la riqueza del alma.




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OCTAVAS EN EL DÍA DEL ABOGADO


 



Homenaje al Dr. Mauro Cardoso

 

Por las leyes del honor y la justicia,

camina con rigor, firme y constante,

defiende la verdad sin avaricia

y sostiene la luz al litigante.

No rinde su criterio a la malicia,

ni cede ante el abismo apabullante;

es el Dr. Cardoso en su trinchera,

guardián de la razón como bandera.

 

​En la noble Argentina hoy se celebra

la vocación del fuero y del derecho,

la palabra que la injusticia quiebra

y la causa que busca un justo techo.

Que el triunfo y la virtud siempre concedan

la paz a su labor y a su provecho;

¡vaya este honor a Mauro en este día,

con respeto, reconocimiento y alegría!

EL DIÁLOGO CON LA NOCHE Y EL SILENCIO.

  Lacera el alma tu ausencia bendita y quema el pecho la luz de tu fuego es un altar donde sufro y me entrego a la memoria que sua...