"A continuación, quiero compartirles una pieza que nace
del amor por mis ancestros y mi terruño. 'Mujer de Ixtle' es un viaje por los
paisajes de Cerros Blancos; es el retrato de una mujer aguerrida, moldeada por
la sierra y la cultura del esfuerzo. Es un honor entregarles estos versos que
nacen del alma de una orgullosa hija de Nuevo León."
Soy mujer, retoño de barro y piedra,
delicada flor de palma y raíz de
nopal.
Sensual, aguerrida como gato montés,
reina de los montes, corazón de
lechuguilla,
caliche y greda: espíritu libertario.
Por la vida voy lanzando versos
con arco y flecha.
Bañada por el rocío mañanero,
amo mi terruño, lo venero;
pueblo enclavado en la sierra,
osado, tierno labriego.
Mis manos están moldeadas
de amor y fragante canela.
De mi testa, del cacumen, brota
constante la reflexión.
Soy neolonesa y de ixtle voy hilando
letras.
¡Nuevo León, bendita tierra!
Tibia cuna de mis ancestros,
aposento de mi agraria suela.
¡Orgullosa de Mier y Noriega!
De la cultura y sus hábitos soy digna
heredera.
Trituro la morriña en molcajete y
metate,
en el fogón quemo la ignorancia,
amparando mi casta como fiel
guerrera.
Paladeo en mi "amén" la
sensación
del calostro de cabra y el aguamiel
del maguey,
elixir de dioses y del azteca rey.
Arando voy en la milpa
letrillas que son mi pasión;
en el potrero galopando
trotan mis quimeras, ágiles arrieras.
¡Norteña soy de corazón!
Mi intelecto busca de las cosas la
razón,
porque "lo poco que sé se lo
debo a mi ignorancia",
como bien enunció Platón.
De pronto me he encontrado coronada
de órganos,
libando de su exquisita y dulzona
flor;
oriunda de Cerros Blancos
y Mier y Noriega, Nuevo León.
Versando brindo loor,
entregándoles mi humilde corazón.

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