martes, 9 de noviembre de 2021

Título: ALMAS GEMELAS. (Dueto)

 

 

(J.V.R)

Vivo y he vivido tu afable sentir,

tu inmenso amor bello y deseado

totalmente me hace recibir

lo que en la vida siempre he esperado.

 

(MGCZ)

Te siento en mi sensible corazón bullir

totalmente fusionado vas ya en mi alma,

has traído a mi despoblada vida dicha y calma

¡gracias amor por entregarme tu noble sentir!

 

(JVR)

Bendito momento en que viniste a mí,

eres mi delicioso sueño anhelado, hoy alcanzado,

me haces enteramente dichoso, ¡Feliz soy a tu lado!

desde aquel lejano día en que te conocí.

 

(MGCZ)

Ambos profundos sentires nos hemos entregado

corazón, alma y sentimiento,

este impoluto amor cada día va en aumento

es nuestro invaluable tesoro, sagrado.

 

(JVR)

Hermosa de mi corazón admirable

mi apoyo en mi exquisito día

eres mujer, dulce incomparable

motivo de mi gran alegría.

 

(MGCZ)

Nuestro destino de placer va bordado,

al tenernos cariño, todo tenemos

tú y yo al amor nos debemos

almas gemelas que al fin se han encontrado.



MONOLOGO

 







Título: ¿No sé el por qué me lamento ahora?

Pienso que si hubiera terminado mi carrera de leyes ahora estuviera viviendo en la capital. Pero, bueno, no tengo de que quejarme, como está la situación en mi País esa carrera no me hubiera gratificado como lo hace la literatura, muchas satisfacciones he recibido.

  Además, he conocido grandes amigas que, aunque a distancia siempre están conmigo aconsejándome, guiándome o consolándome si es el caso.

He podido disfrutar de la lectura de grandes autores, de ellos he aprendido mucho, y si no fuera porque elegí dedicarme por completo a las letras, no hubiera escrito ningún libro, sí, creo que estoy cometiendo un pecado al quejarme de mi situación, cuando en realidad soy tan feliz con lo que hago.

¿Cuál sería la diferencia de vivir aquí o en otro lugar?

--No, ninguna, porque haría lo mismo—

Hago lo que me gusta y eso es lo importante, qué más da si litigo o escribo, lo importante es que me siento muy orgullosa con lo que emprendo ahora.


Imagen tomada de la red.

DIVAGANDO

 




La tarde y el viento se enredan en mi cabello

siento tus manos acariciarme suavemente

bajo el argente sol que ilumina complaciente

al mar, al campo la gran ciudad y todo aquello.

 

Mi alma se devela misteriosa y confundida

avizorando la vida que como testigo

muestra el futuro vacilante e incierto contigo

a reflexionar constantemente me convida.

 

Divagando encima del inminente confín

perdiéndome en mi pazguato noble sentimiento

tras la mirada de gavinote saltarín.

 

Lanzando al piélago todo lo que dentro siento

ve lanzar con gracia la careta arlequín

y de nuevo una bella historia de amor me invento.


Imagen: Tomada de Google.

UN VIEJO AMOR.




Hoy en mi mente galopan remembranzas

de un pasado de floridas primaveras

fueron dichas coloquiales placenteras

ahora fluyen de amor las añoranzas.

 

Cuando en las canchas de frontón me besaste

por primera vez de mí enamorado,

testigo de nuestro amor fue el verde prado

y un dulce beso de mis labios robaste.

 

Apretaba los cuadernos sobre el pecho

y mis ojos fijamente te miraban

gritaban a tu alma, ¡cuánto la amaban!

te quise, te quiero te amo lo sospecho.

 

Porque en mis noches de estío tu memoria

vuelve y sé acurruca de nuevo conmigo

brindándome abrigo y el cielo es testigo

de un gran amor escrito para la historia.

 


LA CAMISA AZUL

 



 

 

LA CAMISA AZUL

 

 

(​En homenaje a Edgar Allan Poe)

 

​Este relato, que camina por las sombras del horror psicológico y la tragedia humana, nació como un tributo a la atmósfera opresiva de Edgar Allan Poe. A través de la lente de lo macabro, busqué retratar la fragilidad de la esperanza frente a la brutalidad de la locura. Me es grato compartir que esta narrativa fue distinguida con una Mención Honorífica, un reconocimiento que atesoro y que hoy forma parte esencial de este compendio.

​Aurelia, nacida en la humildad y atada por el destino, cumplía seis años de una condena llamada matrimonio. Jeicob, ciudadano del norte, era su carcelero; un hombre cuya pereza solo era superada por su despotismo. Mientras ella soñaba con el horizonte de Texas, él prefería el estancamiento de la desidia, empeñando los escasos restos de su patrimonio para alimentar su ocio.

​Aquella tarde, el aire pesaba. Aurelia mecía a su pequeña María en el columpio que pendía de un árbol milenario y nudoso, un testigo mudo en el patio. El vientre de Aurelia, cargado de vida, era un refugio de esperanza: la cigüeña prometía un nuevo compañero de juegos para María. Pero la paz en el universo de Poe es siempre el preludio del trueno.

​—¡Deja de holgazanear! ¿Dónde está mi camisa azul?—

​El grito de Jeicob rasgó el silencio como un vidrio roto. Era un hombre desaforado, poseído por una urgencia violenta. Aurelia, con el corazón galopando contra sus costillas, bajó a la niña del columpio y respondió con un hilo de voz:

​—Tienes otras camisas listas, Jeicob—

​No hubo más palabras. Como una bestia hambrienta, él se abalanzó. El impacto de la bofetada no solo hirió su rostro, sino el alma de la casa.

 —¡Obedece!—, rugió él, antes de desaparecer tras un portazo que retumbó en los cimientos.

​Bajo el pánico que nublaba su vista, Aurelia buscó el jabón. Necesitaba limpiar esa prenda, símbolo de la obsesión de su marido. Pero el destino es irónico: el cuenco estaba vacío. No había jabón. No había salida.

​El estrépito de los pasos anunció el regreso del energúmeno. Sus ojos, antes humanos, eran ahora dos pozos inyectados en sangre, destilando una locura líquida.

​—¡Inútil! ¡Basura! ¡Ahora sabrás de lo que soy capaz!—

​Aurelia vio la sombra de Jeicob recortarse contra el cuarto de herramientas. El instinto, ese viejo aliado de los desesperados, la obligó a correr. Tomó a María y se ocultó tras el grueso tronco del árbol, cuya corteza parecía estremecerse.

​—¡Corre, hija! ¡No te sueltes!—,

 sollozaba, mientras veía a Jeicob emerger no con una camisa, sino con un machete cuyo acero reflejaba la luz moribunda del sol.

​—¡Detente! ¡Ten piedad de la inocencia!— suplicó ella, cubriendo los ojos de la niña para evitarle la visión del abismo.

​Pero el demonio ya había reclamado el cuerpo de Jeicob. De un tirón brutal, separó a la madre de la hija. El acero descendió, implacable, segando la vida de Aurelia en un instante de horror absoluto. Lo que siguió fue una sinfonía de locura: las carcajadas del demente se mezclaban con el eco de la carnicería. En su delirio oscuro, al descubrir que el vientre albergaba no una, sino dos vidas latentes, la bestia sucumbió al canibalismo más atroz, devorando sus propias promesas de futuro en un banquete de vísceras y sombras.

​Cuando el silencio regresó al patio, el monstruo huyó.

​Las autoridades, alertadas por un testigo errante, hallaron una escena que habría hecho palidecer al mismo Muerte. Entre los restos de lo que fue un hogar, encontraron a la pequeña María, oculta en una caja, con los ojos fijos en la nada, guardando el secreto del salvajismo que sus pupilas nunca olvidarían.

​De Jeicob, la bestia, no quedó rastro. Se dice que el norte, con sus leyes y fronteras, le brindó el anonimato, dejando que el crimen quedara impune bajo el peso de una camisa azul que nunca fue lavada.




Autora : Ma. Gloria Carreón Zapata.

@copyright.

01/02/2025


Título: POETAS PENSADORES UNIDOS

 


 

 

Poetas pensadores unidos

en fraternidad cantan al amor y a la vida,

llevan su gran antorcha encendida

con la cultura están comprometidos.

 

 Van por sus fieles lectores seguidos,

quienes disfrutan de la buena lectura,

leyendo gustosos con premura

sienten en el alma del verso los latidos.

 

Manejan la escritura con destreza y arte

ya sea octavas liras, trovas o las bellas prosas

así mismo manejan las rimadas glosas

que sentimientos llevan de estandarte.

 

Son poetas del mundo que unidos

en un bello reflexivo soneto encadenado

luchan por dejar al hombre del mañana su legado,

para luego partir de este mundo agradecidos.

 

Imagen tomada de Google.




DULCE CANTO

 


 

En soledad amena el astro asoma

como mi alma errante que ha despertado,

al tiempo que la ilusión ha volado

elevando sus alas como ágil paloma.


Surcando el ancho firmamento sueña

con encontrar el amor verdadero,

 sentimiento más grande que el primero

y la alegría de nuevo del corazón se adueña.

 

Y un inmenso mundo de felicidad diseña

volviendo a dedicar dulce oda a la vida

de la risueña esperanza asida

la falacia despiadada desdeña.

 

Sangrando de dolor ante el sarcasmo

Siente que ha sanado la herida

Jamás se ha dado por sentirse vencida

vuelve a lanzar el canto con entusiasmo.


Imagen tomada de Google. 

 

 

EL MANTO DE LA DEHESA

    ¡Feliz día de la Primavera!   ​El astro besa al resplandor dándole la bienvenida, mientras la dehesa, jubilosa, despliega su col...