martes, 7 de mayo de 2019

Y MENTIRÁS.






Si alguna noche de luna me recuerdas
y percibes el corazón latir con fuerza
aunque sé que tu mente en olvidarme se esfuerza
no lo logras aunque la almohada de dolor tú muerdas.

Llevas ya la esencia de mi ser impregnada en tu piel
mi sonrisa traviesa no logras olvidar completamente
quizá la alusión susurre a tus oídos quedamente
apretará los dientes y mentirá tu bocaza de hiel.

Nunca, jamás lograrás olvidar nuestro pacto de amor
aquél que sellamos una noche antes de que saliera el sol
y hoy de murria tu alma se torna como el crisol
inútil será dejar de amarme mi querido y romántico trovador.

Porque en cada estrofa que en la atezada hoja escribas
dirás que al fin me has olvidado y pertenezco al pasado
e inútil será decir que nuestro amor al fin ha expirado
y al Mundo mentirás cuando el sentimiento en el verso transcribas. 

Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen tomada de Google.

MEDITANDO.






Sobria la luna se contonea
sobre el viento cálido de la tarde
difusor de mágicas melodías
danzando va por la vereda.

En lontananza sobre la greda
tirado posa mi pensamiento
divisando como la tarde
se va perdiendo no vuelve más.

La vida trota apresurada
apresando voy el momento
que se escurre de entre mis manos
vacías quedaron de aquél ayer.

Solo han dejado mil emociones
uno que otro verso rimado
remembranzas sólo han quedado
de aquél mi último verano.

Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen tomada de Google.






Titulo: Liras a mi Madre.







Sangre de tus entrañas 
procreada con dulce y virtuoso amor
libé de tus montañas
hibleas mieles sin temor
tibios brazos que ahuyentaron mi clamor,

Mi madre inmaculada
con mucho amor te dedico mis liras
me siento muy honrada
verme feliz aspiras
me ves sonreír dichosa suspiras.

Mi guía y gran maestra
psicóloga, gloriosa consejera
tu sabiduría muestra
que el amor se demuestra
que la vida en la Tierra es pasajera.

Al Supremo agradezco
me siento muy afortunada madre
de que a ti me parezco
orgullo de mi padre
de tu integridad y amor hago alarde.

Autora de mi aurora
diseñadora de mis fantasías
de mis días tutora
dueña de mis poesías
compañera de mil travesías

Cándido manantial
es bienaventurado tu hontanar
tu cariño celestial
sabes mi dolor sanar
con mimos mis éxitos coronar.

A mi madre querida
le estoy eternamente agradecida
por mí arriesgó la vida
su bondad florecida
de amor y ternura su alma plañida.

No existe en este mundo
ser humano tan sabio como tú
mi amor por ti es profundo
noble en amor y espíritu
eres lo más valioso de este mundo.

Los ecos de mi canto
esta noche recorrerán distancia
hasta el celeste manto
danzan con elegancia
a ti llegarán en suave fragancia.

En éste diez de mayo
rogando estoy a Dios, que te bendiga
loas a ti subrayo
que la dicha prosiga
fiel compañera mi mejor amiga.

Autora: Ma Gloria Carreón Zapata
A mi madre Waldina Zapata H.

lunes, 6 de mayo de 2019

ACASO EN EL MÁS ALLÁ






Busco en el tiempo tu huella
y no he podido encontrarla
si estuvieras en aquella estrella
no dudaría un segundo en bajarla.

Rebusco en el horizonte tu rostro
solo veo unirse cielo y Tierra
mis rodillas en la arenisca postro
el pensamiento la ilusión destierra.

Rastreando voy tu paso por la vida
temiendo no encontrarte vida mía
me dejaste un sollozo y el alma dolida
hoy estoy en un laberinto sin salida.

Reconozco mi bien que te he perdido
quizá más allá de la vida en el otro Mundo
recordemos de ésta Tierra lo vivido
y seamos felices en un sueño profundo.



Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.

Imagen tomada de Google.

LAS MADRES SON EL UNIVERSO (Décimas)



Autores: Antonio Escobar (Perú)
Ma. Gloria Carreón Zapata. (México)



Ma. Gloria

A mamás sin distinción
hoy brindamos en su honor
un abrazo abrigador
por esta celebración.
Es una germinación
de amor, flores y colores
a todas ellas loores
y grata degustación.
Bella conmemoración,
para las madres dulzores.

Antonio

Para las madres dulzores
en esta fecha de amor
por ser dueñas del calor
nos dan todos sus favores.
Qué hermosos sus resplandores
cuando con ellas converso,
tienen el lenguaje terso
con su paisaje más puro.
Y pese al camino duro
son luces del Universo.


Ma. Gloria

Son luces del Universo
nos dan su calor y amor
llevan en su alma el albor
el corazón en su verso.
Brindando cariño terso
a toda la humanidad
son ejemplo de la bondad
alumbran el Universo.
Su órgano vive inmerso
en la honorabilidad.


Antonio

En la honorabilidad
tienen vaivén de sirena
y aunque tenga una honda pena
toda su alegría da.
La Madre es la inmensidad
nos acuna con esmero,
en su caminar ligero
tiene música de armonio.
Un mundo es su testimonio,
nos baña con su aguacero.


Ma. Gloria

Nos baña con su aguacero
de caricias, de ternura
y con amor nos censura
sin limitar los te quiero.
Ángel de luz y venero
en la infancia y madurez
arropa con candidez
su afecto es un don del cielo.
Es de mi llanto el pañuelo
consuela con sensatez.


Antonio

Consuela con sensatez
con ese amor verdadero
entregado con esmero
ayer, ahora y después.
Yo le acaricio su tez
y su aroma de jardines,
su cantar de serafines
pentagrama de la vida.
Madre llamita encendida
por eterna y florecida.



Pintura de Vicente Romero Redondo.
Madrid España.

HISTORIA DE AMOR





Uno de esos días veraniegos
no recuerdo bien la fecha
con el alma triste y desecha
pensando en los egos ciegos.

El chat saltó repentinamente
del rostro se limpió la gota.
de ese modo pudo leer la nota
el mensaje decía lo siguiente

---Le felicito, es usted una poeta—
Complacida le respondió
--es usted muy gentil --
por un momento se quedó quieta.

No acostumbraba abrir mensajes
pero éste tenía algo de espacial
cortés, caballero, ¡maravilloso mortal!
transformó las letras en paisajes.

Agradeció su tiempo por la lectura
él siguió amenamente interrogando
desde luego ella amablemente contestando
el hombre denotaba gran finura.

Después se enamoró de la poeta
cruzando el Atlántico viajó, y así la conoció
un desmesurado amor entre ellos nació
¡Él también era un romántico poeta!

Sí es posible el amor a distancia
dos años ya compartiendo sentimiento
el hombre de sus sueños, honesto, atento
se soñaron desde su tierna infancia.



Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen tomada de la Red.

COMO LAS ÁGUILAS.





Deja que la vida fluya no detengas su afluente
como el agua va corriendo en el caudaloso río
arrastrando piedras que dichosas van cantando
deja que su brisa salpique tu alegría día con día.

Permite que el viento en su revoloteo se lleve tus penas
no detengas el ascenso hecha siempre pa´lante
disfruta de tu paso por la vida tal y cual se te presenta
verás que al final la misma es sabía tus alas supo acomodar.

Las tristezas y alegrías nos enseñarán a valorar
saber vivir con humildad es la clave del éxito
no se necesita de sapiencia para alcanzar la felicidad
el secreto está en saber discernir la sabiduría.

Así golpeen los vientos inclínate, alza las alas
que Dios, sea tu fuerza de sustentación
aférrate a la fe y échate a volar sin detenerte
al final como las águilas obtendrás el poder y la victoria.

Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen tomada de Google.

LIBANDO LA ESENCIA DE LA VIDA.





Ameno el horizonte presenta
una cristalera que refleja
libando de la flor a una abeja
de sus mieles y besos sedienta.
En el fondo gimiendo lamenta
sus aletas haberse cortado
y del Mundillo audazmente aislado
va intentando levantar el vuelo.
La pequeña avispa su modelo
cubierta va con velo rosado.

Aún no ha perdido la esperanza
de sobrevolar el firmamento
las aves le infunden el aliento
va revoloteando a la usanza.
Haciendo con la ventisca alianza
libando de las flores la esencia
así con cadencia, tino y ciencia
poniendo su vida en la balanza.
Brindando al Creador su alabanza
mostrando al humano su sapiencia.


Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen tomada de Google.

FILOMELA.









(CUENTO CORTO)





Un murmullo sutil emergió de entre las hojas colosales. Al inclinarse, Filomela vio con asombro cómo una legión de criaturas minúsculas, de rostros ajados y ancestrales, huía despavorida ante su presencia. Inmóvil, conteniendo el aliento, esperó a que aquellos seres regresaran del follaje, pero fue una voz ruda la que, a sus espaldas, quebró el silencio:

​—¡Bienvenida, Filomela! Te estaba esperando.

​Ella giró el rostro con lentitud, buscando el origen de aquel llamado. Sobre la fronda de un helecho gigante, una figura casi microscópica se agitaba. Un escalofrío recorrió su columna; no sabía si huir o ceder a la urgencia de investigar a ese ser carente de gracia.

​La curiosidad terminó por vencer al miedo. Aquel "hado", no mayor que un pulgar, poseía una voz capaz de bramar con la fuerza de un mar embravecido. Filomela quiso gritar, pero de su garganta solo escapó un sonido gutural. Intrigada, se inclinó para observar al hombrecillo que la conocía por su nombre.

 

​—¿Me llamas a mí… buen hombre? —preguntó con un hilo de voz, frente a aquel ser que parecía extraído del mismísimo averno.

​Sin embargo, al fijar la vista, su impresión cambió. El extraño la observaba con una ternura infinita, una mirada que irradiaba una paz inesperada. Instintivamente, Filomela sonrió, pero cuando el ser intentó devolverle el gesto, reveló unos dientes afilados como dagas amarillentas. La repulsión volvió a sacudirla.

​Ignorando el horror estético en favor del misterio, aceptó la invitación del ser y lo siguió hacia las profundidades del bosque tenebroso. Tras una caminata entre verdes paraísos, donde solo reinaba el gorjeo de las aves y el crujir de la hojarasca, llegaron ante una imponente fortaleza natural.

 

​El hado, apoyado en un báculo de madera nudosa, la condujo hasta la orilla de un arroyo estruendoso. Allí, se detuvo y sentenció:

​—Mi nombre es Fatum, y te he traído para entregarte mi tesoro.

​Filomela lo escuchaba con sospecha mientras él continuaba, clavándole una mirada inquisitoria:

​—Te daré mi tesoro… a cambio de tu amor.

​—Nosotros, los humanos, no compramos ni vendemos el amor —respondió ella de inmediato, tajante—. El amor es un don divino, el tesoro más grande que poseemos. Me niego a tu petición, noble Fatum.

​Por un segundo, Filomela se pellizcó el brazo, convencida de que aquello era una alucinación febril, pero el dolor le confirmó que la pesadilla era real.

 

El rostro de Fatum se transformó. Un brillo de satisfacción, casi cruel, iluminó sus ojos.

​—Eres necia, como todos los tuyos —vociferó, para luego bajar el tono a un susurro—. Pero hay algo que te hace distinta, bella Filomela: tu corazón rebosa de espíritu divino. Tu sencillez y el amor que profesas a cada criatura marcan la diferencia. Por eso estás aquí. No permitiré que el mundo exterior corrompa tu pureza. He puesto a prueba tu honestidad de mil formas… y has vencido.

​De repente, con la velocidad del rayo, Fatum alzó su báculo. Un destello mágico envolvió a la joven y, en un abrir y cerrar de ojos, la transformó en un hermoso ruiseñor.

 

El bosque se sumergió en un silencio sepulcral, como si la naturaleza misma contuviera el aliento. Fatum se acercó a la pequeña ave de plumaje pardo en la que se había convertido la joven y, con un susurro que ya no era rudo, sino melancólico, sentenció:

​—Ustedes, los humanos, son expertos en filosofar, pero cobardes al actuar. Hablan de amor mientras se destruyen; su ambición los tiene acorralados y venderían el alma por una migaja de poder. No hablo de ti, Filomela, sino de tus hermanos, que han olvidado cómo escuchar el latido de la tierra.

​El ruiseñor batió las alas, sintiendo una extraña energía recorrer su pequeño pecho. Fatum continuó, señalando hacia el horizonte donde el sol comenzaba a filtrarse entre las copas de los árboles:

​—No te he convertido para ocultarte, sino para que seas su recordatorio. Tu canto será el eco de la pureza que ellos han perdido. Volarás sobre sus ciudades y cantarás en sus ventanas durante las noches más oscuras.

​Una luz dorada iluminó los ojos del hado, reflejando por primera vez una fe genuina.

 

​—Cuando uno solo de los tuyos, conmovido por tu melodía, comprenda lo que es el amor de verdad —aquel que no busca poseer ni destruir, sino proteger la vida—, entonces ocurrirá el milagro. Ese día, el velo de la ambición caerá de sus ojos y podrán decir: «Aún es tiempo de salvar nuestro hogar». En ese instante de redención humana, Filomela, recuperarás tu forma y volverás a caminar entre ellos como su guía.

​Con un último gesto del báculo, Fatum la impulsó hacia el cielo. Filomela, convertida en canto y esperanza, emprendió el vuelo hacia el mundo de los hombres, llevando en su garganta la promesa de un nuevo amanecer.



Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Del Libro Cien Lágrimas de Amor.
Imagen tomada de Google.
Obra Registrada..



domingo, 5 de mayo de 2019

AMA, VIVE Y DEJA VIVIR.





Deambula en el Mundo gente
que no se siente contenta
dañar al prójimo intenta
con su palabra hiriente
que es de la tirria pariente
contra la moral atentan
de ser sabios ostentan
contaminando el ambiente.
la aversión hacen patente
y la desunión fomentan

Que culpa tenemos todos
que no intenten ser felices
y nos toquen las narices
con sus insolentes modos
de sus nefastos periodos
que vivan y dejen vivir
sean capaces de amor sentir
que la vida es un suspiro
y todo sueño guajiro
en el óbito ha de dormir.





Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen tomada de google.

NIÑOS CON VALORES (Décimas)





Educar bien a los hijos
compromiso es de los padres
no de abuelas, ni comadres
aunque nos salgan canijos.
Logremos hijos prolijos
disciplinarlos, amarlos
con perseverancia guiarlos
inculcando los valores
Prevengamos los clamores
evita al crimen lanzarlos.

La disciplina es esencial
honorables, respetuosos
íntegros, leales, juiciosos
amables con todo mortal.
La sabiduría es primordial
para alcanzar el éxito
la sapiencia no es un mito
ser deshonesto es inmoral
Pudre el corazón, es letal.
has de la virtud un hábito.

Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen de Google.

EL DIÁLOGO CON LA NOCHE Y EL SILENCIO.

  Lacera el alma tu ausencia bendita y quema el pecho la luz de tu fuego es un altar donde sufro y me entrego a la memoria que sua...