miércoles, 19 de agosto de 2026

EL ABRAZO DEL ALBA.

 





Prosa poética.

 

El Sol abraza de la cintura al alba, que irradia dicha al sentirse amada, mientras el Mar la besa con la mirada...

​En ese instante eterno donde los horizontes se confunden, la tierra entera parece detener su aliento para contemplar el milagro. No hay prisa en las olas ni urgencia en el viento; solo la serena certeza de dos almas que se reconocen a través de la luz.

​El aliento dorado de la mañana acaricia la espuma, vistiendo al agua de destellos carmesí y violeta, como si el propio universo quisiera bordar un manto para su encuentro. El cielo, cómplice y testigo, descorre suavemente sus velos de bruma para dejar al descubierto la verdad más pura: que el amor verdaderamente correspondido no necesita palabras para encender la vida, basta con la tibia presencia de quien nos abraza y la devoción callada de quien nos mira sosteniendo el mundo.

 

 

Octava I

 

El Sol abraza al alba en la frontera,

que irradia dicha al verse tan amada;

el Mar la besa con pasión sincera,

de pura luz vistiendo la mirada.

Un fuego de oro en la sutil ribera

deja la bruma en la extensión, calmada,

y en el abrazo que la noche olvida

se despierta la gracia de la vida.

 

​Octava II

 

En el horizonte, donde el agua toca

el manto carmesí del firmamento,

el dulce susurro del amor convoca

a suspender el paso del aliento.

El firmamento a la marea evoca

la devoción bendita del momento,

y entre el calor del astro y la marea

el alma amante en el amor recrea.

 

Romance

 

​​El Sol abraza a la aurora

por su tan fina cintura,

y ella irradia suave dicha

al sentirse afortunada.

​El Mar la besa a lo lejos

con una inmensa dulzura,

mientras la bruma del cielo

en las olas se disuelva.

​Se viste el agua de encajes

y de dorada hermosura,

y en el confín de la playa

un fino manto la cruza.

​La brisa calla su canto,

la luz el mundo me recuerda,

y en este abrazo dorado

el gran amor se perpetua.

 

 

@copyrigth

VERSO EN PAPEL.

 




 

No son de tinta estas letras,

son el trazo del aliento

que deja sobre la página

la memoria de tu beso.

 

En cada margen me aguardo,

en cada pausa te nombro,

libre de tiempo y sin peso,

escrito entre luz y sombra.

 

Si abres despacio este libro,

si el viento mueve sus hojas,

verás mi nombre temblando

debajo de cada cosa.

 

Verso en papel, verso en papel

mi voz te busca otra vez

Verso en papel, verso en papel

mi corazón brota al leer.

 

No son de tinta, no,

no son de tinta, amor

son las huellas de tu boca

viviendo en mi interior.

 

Y si te quedas callado,

yo sé decirte en silencio

que cada línea que guardo

te sigue dentro del pecho.

 

No hay noche que lo deshaga,

ni distancia que lo borre,

porque al abrir este libro

tu nombre vuelve y me esconde.

 

Si abres despacio este libro,

si el viento mueve sus hojas,

verás mi nombre temblando

debajo de cada cosa.

 

Verso en papel, verso en papel

mi voz te busca otra vez

Verso en papel, verso en papel

mi corazón brota al leer.

 

No son de tinta, no

no son de tinta, amor

son las huellas de tu boca

viviendo en mi interior.

 

Déjame ser esa página

que nunca quieres cerrar,

la que te guarda la herida

y también te sabe amar.

 

Verso en papel, verso en papel

mi voz te busca otra vez

Verso en papel, verso en papel

mi corazón brota al leer.

 

No son de tinta, no

no son de tinta, amor

son las huellas de tu boca

viviendo en mi interior.


@copyrigth




TE AMO, TE AMO.


 



Dejaste tu taza en la mesa

con el borde marcado en rojo

yo guardo tu suéter en la silla

como si volvieras hoy.

 

Y cuando rozas mi nombre

se me acomoda el corazón

me miras y todo se entiende

sin pedir explicación.

 

Te amo, te amo

me sale del pecho

Te amo, te amo

y no lo suelto.

 

Te amo, te amo,

aunque tiemble el suelo

te amo, te amo

contigo me quedo.

 

En la bolsa traes manzanas

y pan de ayer del mercado,

tu risa cae en la cocina

y me cambia el calendario.

 

Si el mundo se pone duro

tú me lo vuelves canción,

yo me pierdo en tus hombros

y regreso a tu voz.

 

Te amo, te amo,

me sale del pecho

Te amo, te amo

y no lo suelto,

te amo, te amo,

aunque tiemble el suelo

Te amo, te amo,

contigo me quedo.

 

Pon tu frente junto a la mía

quédate un poco más,

si la noche se desarma

tú me sabes encontrar

quédate un poco más.

 

Te amo, te amo

me sale del pecho

Te amo, te amo

y no lo suelto,

te amo, te amo,

aunque tiemble el suelo.

Te amo, te amo

contigo me quedo.


@copyrigth

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MI SEXTO SENTIDO

 



Octava real.

 

Tu falso verso que el aire desploma,

la sombra de tu engaño se devela,

sexto sentido a la verdad asoma

y en el silencio la traición revela.

No hay más disfraz que tu mentira toma,

 ruin astucia ante mi luz prevalezca,

tu propio dardo en tu pecho se encona,

tu despreciable traición te aprisiona.

 

​Crees que el amor es el ciego espejismo,

un juego vil de red y de mentira,

pero en tu red te caes al abismo

donde la propia falsedad suspira.

No lastimas, te dañas a ti mismo,

mientras mi paso libre se retira;

te quedas solo en el hueco escenario,

siendo del engaño tu victimario.


@copyrigth

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¡FELIZ CUMPLEAÑOS HASTA EL CIELO HERMANO!

 




 

El vacío que deja la partida de un hermano es de una naturaleza distinta a cualquier otra. Un hermano es el guardián de la infancia, la memoria compartida de los primeros pasos, el refugio en las tormentas tempranas y el espejo que nos devuelve la imagen más pura de lo que fuimos y de lo que fuimos construyendo.

Cuando el cuerpo se ausenta, la esencia permanece en las pequeñas cosas: en una frase recurrente, en un gesto involuntario que heredamos, en la sangre que comparte historia y en el amor que no termina con el último suspiro. Decir adiós a un hermano es aprender a hablar con él a través del silencio, honrando su vida con la fortaleza de seguir adelante.

​El lazo entre hermanos no depende de la presencia física; está tejido en la memoria, y lo que se teje en el alma jamás se deshace.

 

 






Hoy vuelvo a mirar el cielo

y te siento tan cerca aquí

hay fotos que aún me hablan

y tu risa sigue en mí.

La casa guarda tu paso

en cada pared, en cada voz

y aunque duela tu silencio

yo te nombro con amor.

 

Por ti enciendo esta vela

por ti vuelve mi canción

siempre llegas en la brisa

siempre vives en mi corazón.

Feliz cumpleaños, hermano

hasta el cielo va mi voz

Feliz cumpleaños, querido

te llevo dentro de mi amor

Feliz cumpleaños, hermano

te celebro con mi fe

aunque no estés en mis brazos

en mi alma siempre estás.

 

Hoy la mesa tiene espacio

para el plato que no está

y en tu nombre cae la lluvia

como un beso al despertar

Yo te guardo en los recuerdos

como un sol en el portón

y en la noche, cuando miro

siento tu bendición.

 

Por ti enciendo esta vela

por ti vuelve mi canción

siempre llegas en la brisa

siempre vives en mi corazón.

 

Feliz cumpleaños, hermano

hasta el cielo va mi voz

Feliz cumpleaños, querido

te llevo dentro de mi amor

Feliz cumpleaños, hermano

te celebro con mi fe

aunque no estés en mis brazos

en mi alma siempre estás.

 

Si te alcanzo con un sueño

te diré lo que no dije

que me faltas cada día

pero tu luz me sigue

Y si el tiempo nos separa

no nos rompe el corazón

porque el amor que nos hiciste

es más fuerte que el dolor.

 

Feliz cumpleaños, hermano

hasta el cielo va mi voz

Feliz cumpleaños, querido

te llevo dentro de mi amor

Feliz cumpleaños, hermano

te celebro con mi fe

aunque no estés en mis brazos

en mi alma siempre estás.


 

 

@copyright

Con todo mi amor a mi hermano Javier Carreón Zapata.

18/08/2026.

INMORTALIDAD DEL BARDO

 



 

​¡Que nada calle al poeta!

Sigamos lanzando versos,

dardos que lanzan verdades

del vate como escopetas.

 

​No hay tiranía que apague

la voz que nace en el pecho,

ni fosa que el canto trague

si el verso reclama derecho.

 

​Justicia hagamos al bardo

que dio su vida en el ruedo.

Sigamos lanzando el dardo,

que la lengua no me muerdo.

 

​No habrá candado ni acero

que cierre la boca al verso,

si canta el poeta fiero

desafiando al universo.

 

​Que tiemble el tirano vil

al escuchar la verdad,

que la pluma vale por mil

cuando canta a la libertad.


@copyrigth

HOMENAJE A FEDERICO GARCÍA LORCA.




 

A sus 90 años de su asesinato.

 

​La verde luna llora sobre el monte,

su luz de plata en el olivo brilla,

dormida la cordillera en la orilla

y el eco se derrama en el horizonte.

 

​Calló el duende su canto transparente,

quedó la muerte oculta en granadilla,

marchitose la flor en la semilla

y mientras la sombra hiela la corriente.

 

​El verso vuela libre en su sendero,

buscando el alma gris del caminante

que guarda en el recuerdo lo perdido.

 

​Sembraste luz en medio del acero,

nos dejaste un fuego puro y vibrante,

tu acento eterno jamás será olvido.


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OCTAVAS REALES SOBRE LA CORONA DE VERGINA.


 



​En Vergina descansa la corona, 

de brillante esplendor en el olvido, 

que la cerviz del gran rey no perdona, 

ni el gran poder que el tiempo ha consumido. 

Su antiguo brillo en el metal abona 

el recuerdo de un reino florecido, 

y en el cofre de adorno soberano, 

yace el legado del señor lejano.


​El sol de la estirpe brilla en la portada, 

símbolo fiel de un reino poderoso, 

guardando la memoria sepultada 

bajo el metal labrado y majestuoso. 

La fina encina en oro cincelada 

vence al tiempo en su sueño silencioso, 

y en el cofre sagrado de la tierra, 

la memoria del rey jamás se encierra.



@copyright

Fotografía del escritor Yannis Fikas (Atenas)

jueves, 6 de agosto de 2026

EL SACRIFICIO Y EL AMOR DESINTERESADO Y EL MASOQUISMO MORAL.

 





Ensayo.



​En el corazón de Humillados y Ofendidos late una de las exploraciones más dolorosas y complejas de Fiódor Dostoyevski: la naturaleza del amor abnegado llevado hasta sus últimas consecuencias, donde la renuncia personal se convierte casi en una forma de expiación.

​El rol de Vania y el amor vicario.

​Iván Petróvich (Vania), quien actúa como alter ego del autor y a la vez como narrador testigo y partícipe, representa el arquetipo del observador sacrificado. Vania está enamorado profundamente de Natasha (Yelena Nikoláyevna), pero el destino de ella está atado a Alesha, el hijo del despiadado príncipe Valkovski.

​En lugar de reclamar un espacio para su propio afecto, Vania asume un papel insólito: se convierte en el confidente, el protector y el puente emocional entre los amantes, incluso cuando Alesha tortura indirectamente el corazón de Natasha con su inmadurez, su debilidad de carácter y su incapacidad para sostener un compromiso firme. Para Vania, la felicidad de Natasha es prioritaria, lo que ilustra una forma de amor tan desinteresado que roza la anulación del propio "yo".

​La abnegación como dignidad y condena.

​Dostoyevski no presenta este sacrificio como un acto meramente heroico o romántico y sencillo; lo dota de una profunda ambivalencia psicológica. En los mundos del autor ruso, los personajes que sufren en silencio y aceptan la desgracia con una paciencia infinita a menudo rozan lo que la crítica ha denominado el masoquismo moral.

​Nikolái Serguéievich Ikhméniev (el padre de Natasha) experimenta un dolor análogo cuando su hija huye con el hijo de su peor enemigo. Su orgullo herido choca violentamente con su amor paterno incondicional, demostrando cómo el sufrimiento puede convertirse en el único motor vital que le queda a un hombre despojado de su honor social.

​Natasha, por su parte, se entrega a un sufrimiento casi devocional por Alesha, sabiendo que él es voluble y que el padre de este la desprecia. Su sacrificio no nace de la ingenuidad absoluta, sino de una convicción trágica: siente que su destino es amar y perdonar, aunque ello signifique su propia destrucción emocional.

​El eco del folletín y la raíz del alma rusa.

​Escrita bajo las exigencias de la publicación por entregas (folletín), la novela utiliza los recursos del melodrama romántico (amores contrariados, cartas secretas, huidas y reconciliaciones dramáticas), pero los eleva mediante una disección implacable de la psique. El sacrificio en Dostoyevski nunca es estéril; es el campo de batalla donde se mide la verdadera estatura moral de los seres humanos. Frente al egoísmo cínico y depredador del príncipe Valkovski —quién solo ve a los demás como herramientas de uso y consumo—, los "humillados" contraatacan con su capacidad de amar, perdonar y sacrificarse, manteniendo una dignidad espiritual que sus opresores jamás podrán corromper.

 

 

Por Ma Gloria Carreón Zapata

MI PADRE, MI HISTORIA

 





 

El Legado Invisible que Nutre el Alma.

​Hay enseñanzas que no se escriben en papel ni se guardan en cofres de seguridad; se imprimen en el pulso de la vida y se convierten en la brújula de cada paso. Recordar a un padre desde la gratitud y la ternura es reconocer que su presencia trasciende el tiempo, habitando en los valores que dejó sembrados como un refugio incorruptible.

​Renunciar a la ambición desmedida y a la envidia es el primer acto de libertad que un ser humano puede concederse.

Nos libera de la pesada carga de mirar lo ajeno y nos devuelve la mirada hacia lo esencial.

 Cuando se comprende que el conocimiento es el verdadero "ábrete sésamo" capaz de abrir cualquier puerta del entendimiento, se valora la educación no como un medio para acumular títulos, sino como una herramienta de emancipación y dignidad.

​El altruismo y la resiliencia son las otras dos grandes herencias de ese legado.

 Enseñar a buscar la felicidad, y a tener el valor de recomenzar tras cada tropiezo, es un acto de amor profundo que confía en la fortaleza de los hijos. Equivocarse no es un fracaso, sino la prueba innegable de que se está viviendo con intensidad y autenticidad.

​Al final, la mayor riqueza no se mide en metales preciosos ni en cuentas bancarias, sino en la paz de la conciencia y en la plenitud de una vida construida con propósito.

 Poseer lo suficiente para caminar con ligereza y vivir en armonía es la cúspide de cualquier aspiración humana. Quien abraza este camino descubre que el éxito más duradero es, sencillamente, saberse en paz con uno mismo y con los propios sueños.

Herencia de mi amado padre

LA PARADOJA DE ENTREGAR EL ALMA EN UN TERRITORIO BALDÍO.

 




 

​Hay un momento de quietud dolorosa pero profundamente revelador en el que el espejo nos devuelve una imagen inesperada, la de alguien que se ha desvivido por completo para sostener un vínculo, solo para descubrir que habitaba en la sala de espera de otra vida.

​Cuando el amor se convierte en una moneda de sacrificio unilateral, donde todo lo que ofrecemos, nuestro tiempo, nuestra atención, nuestras mejores intenciones, choca contra el muro invisible de la indiferencia, la realidad suele golpearnos con la fuerza de una revelación.

No duele tanto el hecho de no ser la prioridad; duele la lenta toma de conciencia de haber aceptado las sobras de un afecto intermitente, esos momentos calculados únicamente para calmar la soledad ajena.

​El alto precio de la espera.

​En esa dinámica de entrega desmedida, ocurre un desvío silencioso y peligroso, nos abandonamos a nosotros mismos.

​El teléfono se convierte en un altar invisible donde depositamos nuestra paz mental. Cada destornillador en la pantalla, cada notificación vacía, se vuelve un recordatorio de nuestra propia postergación. Descuidamos nuestros proyectos, silenciamos nuestras pasiones, apartamos a nuestros afectos más leales y dejamos de habitar nuestro propio presente por vigilar una puerta que rara vez se abre.

​Estar a la espera de una migaja de tiempo es, en el fondo, una forma de exilio voluntario. Es olvidar que nuestra existencia tiene un peso propio, una belleza intrínseca que no necesita ser validada por la aprobación o la atención tardía de quien no sabe valorar lo que sostiene entre las manos.

​¿Qué debemos hacer?

​La respuesta no habita en el rencor, sino en el despertar. Cuando comprendemos que no hay esfuerzo suficiente capaz de llenar un vacío que el otro no desea sanar, el camino exige un acto de absoluta valentía.

​Reclamar la dignidad del propio tiempo:

 Entender que los días son irrecuperables y que cada minuto invertido en la mendicidad afectiva es un recurso robado a nuestro propio crecimiento y alegría.

​Volver la mirada al interior:

 Reencontrarnos con aquello que fuimos antes de reducir nuestro universo a la expectativa ajena. Nuestros espacios, nuestros refugios creativos, nuestros afectos genuinos y nuestra propia compañía.

​Entender que el amor propio no es una opción, es el punto de partida.

No se trata de cerrar el corazón con amargura, sino de aprender a custodiarlo con la certeza de que nadie merece habitar en nosotros si no está dispuesto a ofrecer reciprocidad, respeto y presencia real.

​“Cuando el amor deja de ser un refugio compartido y se convierte en una condena de espera, el acto más revolucionario que podemos cometer es darnos la vuelta, recogernos los pedazos y elegirnos, por fin, a nosotros mismos.”

 

 

Por Ma Gloria Carreón Zapata

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EL DIÁLOGO CON LA NOCHE Y EL SILENCIO.

  Lacera el alma tu ausencia bendita y quema el pecho la luz de tu fuego es un altar donde sufro y me entrego a la memoria que sua...