En Vergina descansa la corona,
de brillante esplendor en el olvido,
que la cerviz del gran rey no perdona,
ni el gran poder que el tiempo ha consumido.
Su antiguo brillo en el metal abona
el recuerdo de un reino florecido,
y en el cofre de adorno soberano,
yace el legado del señor lejano.
El sol de la estirpe brilla en la portada,
símbolo fiel de un reino poderoso,
guardando la memoria sepultada
bajo el metal labrado y majestuoso.
La fina encina en oro cincelada
vence al tiempo en su sueño silencioso,
y en el cofre sagrado de la tierra,
la memoria del rey jamás se encierra.
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Fotografía del escritor Yannis Fikas (Atenas)

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