Aunque el tiempo ha pasado de prisa,
y las aulas quedaron atrás,
aún guardo en mi alma la risa
que el mundo no borra jamás.
Hoy que llega de nuevo el invierno,
y la Navidad vuelve a encenderse,
les envío un abrazo fraterno
que el tiempo no logre vencerse.
No las olvido, amigas queridas,
aunque cada una tomó su sendero;
están presentes en todas mis vidas,
con ese cariño que es puro y sincero.
Que el Niño Dios bendiga su hogar,
que sobren motivos para brindar,
y que nunca nos falte ese lazo
que une nuestras almas en un solo
abrazo.
¡Feliz Navidad, amigas de siempre!
Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata
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