domingo, 1 de febrero de 2026

RESPUESTA A LA VANIDAD.

 



 

​"El que, apuesta por el doblez ajeno, solo demuestra la fragilidad de su propia rectitud. No busques en mí el reflejo de tus caprichos; mi historia ya tiene dueño, y se llama dignidad."

​Crees, en tu ingenua arrogancia, que la voluntad es una cuerda que puedes tensar hasta que ceda. Hablas de "doblar las manos" como quien anticipa una rendición en un tablero de juegos, pero olvidas un detalle fundamental: yo no juego.

​Tu error es confundir mi silencio con debilidad y mi calma con una espera.

 No busco conquistadores de salón ni estrategas de capricho. El amor que habita en mí no se rinde ante la fanfarronería, porque mi fuego solo se enciende con la chispa de la sinceridad, no con el roce de un ego necesitado de aplausos.

​Ahorra tus apuestas y retira tus piezas. Mientras tú calculas movimientos para alimentar tu orgullo, yo ya he ganado la única batalla que importa: la de saber quién soy y qué merezco. No habrá "caída", porque mis manos solo se abren ante la verdad, y tú, caballero de humo, solo ofreces el vacío de un triunfo hueco.

 

 

Imagen Google.

@copyright.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

EL OLVIDO DE LA SOBERBIA

    ​Tu desdén hizo mella en mi sentido despreciaste el amor que te entregaba no supiste que el alma que te amaba era templo de un...