(Prosa poética)
En mi boca se pasea tu nombre,
undívago, como un pájaro enjaulado que ansía ser liberado. Pero aún no está
domesticado; es un errante Zahir empijamado, con el sabor melífero de un manjar
de dioses.
En los fríos inviernos de
aguaceros desvelados, te invoco al posar la cabeza sobre mi almohadón. Eres el
pensamiento versátil que activa mis vivencias, el velero que navega el rumbo de
mi vela.
Trituro esperanzas y saboreo
ilusiones, degustando tu recuerdo en el afán de pronunciarte antes de tiempo.
Eres la ira loca de mis versos, serenata en pleno vuelo, mariscal del amor que
canta desde mis adentros.
Mi cuerpo huele a corazón
mojado, elevado a la sal del desamparo.
Tu nombre resbala y naufraga
sobre mi lengua dormida que, sin querer, te proclama. Salpicando mi vientre, te
grita mi carne: ordeñador de besos, amante del amor, dueño de mis confidencias.
DUEÑO DE MIS CONFIDENCIAS.
(Soneto)
En mi boca tu nombre es ave errante
pájaro que en su jaula se desvela
Zahir indomado que me descongela
con su sabor de néctar embriagante.
En el invierno de agua claudicante
mi almohadón tu presencia me revela
eres el viento que dirige mi vela
pensamiento de luz centelleante.
Trituro la esperanza en mis
vivencias
mariscal que en mi lengua se ha
dormido
entre locos versos y querencias.
Grita mi vientre el beso bendecido
amante del amor y las ausencias
de mis secretos dueño... y mi latido.
DUEÑO DE MIS CONFIDENCIAS.
(Décimas endecasílabas)
En mi boca tu nombre es ave errante,
que en jaula de cristal busca su
vuelo,
es un Zahir bajado desde el cielo
con un sabor de néctar embriagante.
Al frío del invierno claudicante
mi almohadón tu presencia me revela,
eres el viento que dirige mi vela,
mi pensamiento busca tu consuelo.
En esta noche que mi voz desvelo,
que en mis labios su fuego siempre
cela.
Que en mis labios su fuego siempre
cela
trituro la esperanza en mis
vivencias,
buscando de tu amor las consecuencias
en esta noche donde te revelas.
Tú navegas mis íntimas parcelas
amante de ausencias y del amor
mariscal de mis besos y mi señor,
viviendo en el recuerdo que has
tejido,
Por siempre en mi memoria florecido.
en mi amén va impregnado tu sabor.