(Soneto)
Cincel de luz que labra la conciencia
tu pluma es un volcán en la escritura
alzando al desvalido a la llanura
con la fuerza tenaz de tu elocuencia.
Rompiste del rigor la vieja herencia
diste al verso una nueva arquitectura
y en la sombra del mal, tu voz segura
proclamó de la paz la santa esencia.
No hubo exilio que apagara tu tea
ni verdugo que hollara tu camino
pues tu mente es el sol de la marea.
El mundo se arrodilla a tu destino
y en la gloria de toda gran idea
tu nombre es un destello cristalino.
Imagen de Google.

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