Atenea desciende con
su escudo
la mente clara, el
pulso decidido
trae el orden al caos
confundido
y rompe del error el
lazo nudo.
Prometeo, en su afán
valiente y mudo
al Olimpo robó el
fuego encendido
por el bien de los
hombres fue herido
frente al rayo de
Jove se halló desnudo.
Ella puso la idea y
la destreza
él entregó la llama y
el aliento
forjando en el crisol
de la nobleza.
Unieron la razón al
sentimiento
venciendo con su luz
la extraña bajeza
que encadena del alma
el pensamiento.

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