No se toca lo sacro, ni en la idea
ni el pensamiento roce su pureza
que el niño es luz, es vida y es nobleza,
aunque el hambre de algunos lo rodea.
Aquel que calla, el mal así desea
doblegando ante el oro su cabeza
mostrando en el silencio su bajeza
mientras el alma humana se saquea.
Defendamos su paz, su tierno nido
con la vida si el daño se avecina
frente al monstruo de poder corrompido.
Que no sea su voz una neblina,
ni el futuro un espacio del olvido
donde el hombre su esencia desatina.
Imagen de Google
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