A mis queridos
compañeros de letras.
Este pequeño tributo nace de una certeza, no existe mayor
galardón que ser reconocidos por el talento y la entrega. En un mundo que a
veces olvida detenerse a leer, vuestra dedicación y esfuerzo merecen un
monumento que desafíe al tiempo.
En este mes de febrero, donde celebramos el amor y la
amistad, he buscado el regalo más sincero que podía ofrecerles. No encontré
nada mejor que mis propias y modestas letras para rendirles homenaje. Este
presente es para decirles que vuestro trabajo importa, que vuestra voz es
necesaria y que el verdadero premio es la huella que dejan en el corazón de
quien los lee.
¡Gracias por la persistencia y por la magia!
Su amiga Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen tomada de Google.

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