(Homenaje al escritor y poeta de Piura, Perú, Enrique Quiroz
Castro)
Esculpe en el aire la palabra pura,
le otorga al silencio su forma y su brillo
y deja en el alma,
con trazo sencillo,
la huella inmortal de
su arquitectura.
No es solo el poeta de voz y escritura,
es faro que alumbra el oscuro pasillo
robándole al tiempo su férreo pestillo
para abrir las puertas de la luz futura.
Usted ha vencido sin ruido ni guerra,
hallando el tesoro que el oro no alcanza,
la calma que habita bajo su balanza
y el verso que al fin
con la vida se aferra.
Reciba este elogio que el alma destila,
por darnos el mapa de
un mundo sagrado,
donde el corazón, tras lo ya caminado,
al fin en sus letras descansa y vigila.

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