viernes, 1 de mayo de 2026

EL CAPITÁN DE LOS SUEÑOS IMPOSIBLES.

 



(Gratitud a Julio Verne)




​Hubo un tiempo en que el mundo era un mapa lleno de manchas blancas y los niños necesitábamos un timonel que no le tuviera miedo a los abismos. Entonces apareciste tú, con tu levita de visionario y tu pluma convertida en brújula, para decirnos que el centro de la Tierra no era fuego, sino una aventura esperando ser contada.

​Gracias, Julio, por las veinte mil leguas de asombro bajo las aguas, donde nos enseñaste que el silencio del océano guarda ciudades perdidas. Gracias por hacernos creer que un globo de mimbre podía burlar la gravedad y que ochenta días eran suficientes para abrazar el mundo entero. En tus páginas, los niños no solo leíamos; nosotros abordábamos el Nautilus, descendíamos por cráteres helados y apuntábamos cañones de fe hacia la Luna.

​Hoy, que las plazas se llenan de risas infantiles, tu legado sigue vivo en cada pequeño que mira las estrellas y se pregunta qué hay más allá. Fuiste el abuelo de la ciencia y el cómplice de nuestra rebeldía frente a lo cotidiano. Por ti, aprendimos que la mayor tecnología del ser humano no es el vapor ni la electricidad, sino la capacidad de imaginar un futuro que todavía no existe.

​Gracias por hacernos felices, por darnos un refugio de papel y por recordarnos que, mientras exista un libro tuyo en las manos de un niño, el viaje jamás habrá terminado.




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