viernes, 1 de mayo de 2026

EL SUDOR Y LA SOMBRA

 



 

​Bendito sea el oficio que dignifica la mano y levanta el pan, ese sagrado sustento que nace del esfuerzo genuino. Pero maldita sea la sombra del patrón que, olvidando la humanidad, convierte el taller en galeras y al obrero en engranaje. Lo encadena a la angustia de un salario mísero, una limosna con la que pretende que el pueblo conjure el hambre, mientras el derecho se vuelve privilegio y el descanso, un sueño prohibido.

​En tanto, desde las altas esferas del engaño, los gobernantes de turno danzan en la opulencia. Con las manos largas y el alma vacía, hurtan el futuro dándose vuelo con el tesoro ajeno, construyendo su gloria sobre la espalda encorvada de quienes, con su sudor, sostienen el mundo que aquellos se dedican a saquear.

 

 

 

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