Intenté retener la gota entre mis manos, pero se fue volatilizando hasta dejar mi piel sedienta. Hoy nada queda del ayer; solo un suspiro que entrego al viento mientras mi mirada se pierde en el confín donde se abrazan el cielo y la tierra.
Como Pilato, pretendo justificar el olvido pensando que todo fue un sueño; o tal vez una realidad que se escapó entre mis dedos. Hubo un tiempo de perfección, donde el amor boyante saludó la luz del día; pero, como todo lo vivo tiene su ocaso, el alma, fatigada de esperas, decidió volar hacia otros rumbos.
Fue en vano sembrar a diario para cosechar solo cenizas de olvido. Es imposible surcar un mar inmenso con un solo remo. Sin embargo, hoy despunta una nueva claridad que contemplo absorta, vislumbrando un mañana más sereno, dos remos vuelven a guiar la barca hacia horizontes por estrenar.
Nuevamente el amor se contonea, vibrante, y esparce su
semilla en tierra fértil con la esperanza de recoger, al fin, sus más dulces
frutos.
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26/04/2025.

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