domingo, 22 de febrero de 2026

ESCUDO DE INOCENCIA

 




 

​No se toca lo sacro, ni en la idea

ni el pensamiento roce su pureza

que el niño es luz, es vida y es nobleza,

aunque el hambre de algunos lo rodea.

 

​Aquel que calla, el mal así desea

doblegando ante el oro su cabeza

mostrando en el silencio su bajeza

mientras el alma humana se saquea.

 

​Defendamos su paz, su tierno nido

con la vida si el daño se avecina

frente al monstruo de poder corrompido.

 

​Que no sea su voz una neblina,

ni el futuro un espacio del olvido

donde el hombre su esencia desatina.


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PARA QUE NO LO OLVIDES.

 




 

​No ignores aquel ayer, no descuides el momento,

la tarde en que las manos se entregaron al placer;

la vida transcurría con un paso tan lento

que unidos aguardamos el vivo amanecer.

 

​No intentes, ni un instante, confundir el presente

con la génesis pura de lo que fue vibrar;

fundimos nuestras almas de forma tan ardiente

que el tiempo, en su fuga, nos vio la aurora hallar.

 

​Eternidad grabada quedó en la memoria,

un hito imborrable que no conoce olvido;

me rindo ante el relato de nuestra gran historia

y a mi propio elemento te llevo siempre unido.

 

​En tardes de estío, bajo el roble gigante,

convierto en mis versos aquel dulce fragmento;

veo danzar la paloma, blanca y galante,

mientras para nosotros... invento el mejor cuento.

DE LA TORMENTA AL REFUGIO, El TRÁNSITO HACIA LA CABAÑA.

 








Este ensayo explora la transición del fuego del enamoramiento a la solidez del amor, utilizando la "cabaña" como el símbolo supremo de esa victoria silenciosa que he venido construyendo en la narrativa.

​El enamoramiento es, por naturaleza, una intemperie deslumbrante. Es como caminar bajo una tormenta de luz: los sentidos se aturden, el juicio se nubla y el corazón late al ritmo de una urgencia que no conoce el descanso. En esa etapa, no habitamos una estructura, sino un espejismo; creemos que la intensidad es sinónimo de eternidad, cuando en realidad es solo el combustible que arde rápido para encender la chispa.

​Sin embargo, el amor verdadero no es el incendio, sino el hogar que se construye con las cenizas de esa primera fogata. Aquí es donde aparece la cabaña.

​A diferencia del enamoramiento, que se eleva sobre castillos en el aire, la cabaña del amor se asienta sobre la tierra firme de la aceptación. Construir una cabaña requiere voluntad: hay que elegir la madera, pulir las asperezas y asegurar las vigas. No es un accidente del destino; es una arquitectura de la intención. En ella, ya no buscamos la perfección idealizada de "el otro", sino la paz de lo auténtico.

Es el lugar donde, tras haber superado conflictos y dejado atrás las figuras de sombra —como esos "Julianes" que ya no tienen poder sobre nuestro presente—, finalmente descansamos.

​Habitar la cabaña es entender que la mayor victoria no es la que se proclama con gritos de pasión, sino la victoria silenciosa. Es el triunfo de la calma sobre el caos. En este espacio, el amor se manifiesta en el silencio compartido, en el respeto por el espacio del otro y en la profunda satisfacción de hacer feliz a quien amamos, entendiendo que su alegría es el espejo de la nuestra.

​"El amor no es el deseo de poseer el horizonte, sino la decisión de cuidar el jardín que rodea nuestra puerta."

​Si el enamoramiento es un prólogo lleno de promesas, el amor es el capítulo central de nuestra historia, ese "Libro Abierto" que se lee a la luz de la chimenea. La cabaña representa ese estado de gracia donde ya no hay nada que demostrar, solo mucho que compartir. Es el refugio donde el alma, finalmente, se quita la armadura y se reconoce en el otro, no por lo que imagina que es, sino por la paz que le brinda ser quien realmente es.



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LA PIEL DEL ALMA.

 





​Hay verdades que no se ven en el espejo, sino en el eco de un bosque o en la libertad de un vuelo que ocurre solo por dentro. Ser humano es, para algunos, apenas una máscara necesaria, una vestimenta de seda que oculta un latido salvaje, una esencia que no sabe de leyes humanas, sino de instintos y de lunas.

​La justicia, esa balanza que tanto hemos invocado, debería ser también el derecho a habitar la propia naturaleza sin el peso del juicio ajeno. ¿Quién tiene el poder de dictar qué es "normal" cuando el espíritu reclama su herencia animal? El mundo a menudo teme lo que no puede domesticar, y tacha de extraño aquello que simplemente es libre.

​Si un alma se siente lobo, o ave, o viento, no es por el deseo de escapar, sino por el coraje de encontrarse. Ser uno mismo, a pesar de las miradas que buscan "el hilo roto" en la cordura del otro, es el acto de rebeldía más noble. Porque al final, la única verdad que importa es la que nos hace sentir en casa dentro de nuestro propio pecho, aunque esa casa tenga el aroma de la tierra húmeda y la inmensidad del cielo.



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EL VUELO ROTO DEL ÁGUILA.

 


 

La migración, el falso sueño americano y la injusticia del migrante mexicano perseguido en tierras de su herencia.

 

​Cruzaste el ancho río con desvelo

buscando en otro norte tu sustento

dejando el nido herido por el viento

para alcanzar un falso y frío cielo.

 

​Hoy pisas, águila, un extraño suelo

donde el desprecio es pan de cada acento,

y aquel que es extranjero en su elemento

te juzga con su odio y su recelo.

 

​¡Oh, sueño de humo, meta tan banal!

que apaga el brillo de tu estirpe vieja

en una tierra que fue tu heredad.

 

​Regresa el alma al campo y al nopal

pues tras la reja que el orgullo aleja

no hay sueño que valga tu libertad.



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EL ALTAR DEL ORGULLO MUDO.

 






​Se mueren de sed frente al río, pero se niegan a bajar la cabeza para beber. Él la mira desde la distancia de sus silencios, lanzando al aire migajas de nostalgia, indirectas que son como botellas lanzadas al mar sin mensaje dentro. Sufre, sí, pero su sufrimiento es una medalla de barro que se cuelga en el pecho para no tener que decir: "fui yo quien rompió el hilo".

​Es el machismo disfrazado de dignidad, esa cobardía que prefiere el luto eterno de una ausencia antes que el "bendito riesgo" de una explicación. Creen que buscarla es doblar la rodilla, cuando en realidad es la única forma de ponerse en pie. Prefieren habitar un invierno de cenizas, enviando señales de humo que nadie ha pedido, esperando que sea ella quien descifre el jeroglífico de su amargura.

​Pero ella ya no lee entre líneas. Ella ha aprendido que el amor que no se nombra, no existe; y que el arrepentimiento que no camina hacia la puerta, no merece entrada. No hay por qué ceder cuando la falta fue de él y el silencio es su única respuesta. Que se quede en su altar de orgullo, reinando sobre un reino vacío, mientras ella camina bajo un sol que no necesita de sus sombras.

​Porque un hombre que prefiere perder el amor por no perder el juicio, termina por no tener ninguna de las dos cosas.



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MAR DE DUELO

 






 

 

​Herida está mi niña, entre el dolor y el fuerte

azote de un mundo que la rapiña adueña,

triste y devastada, la campiña se empeña

en verter su morriña tras la mala suerte.

 

​Avizoro en futuro un terreno hostil,

legado de hombres de mirada vacía;

lo tangible al planeta su esencia hería,

sin saber que su mano era un arma febril.

 

​Hoy suplican piedad ante el gran cataclismo,

de rodillas se huye, con paso perdido;

la greda, del daño, su centro ha resentido,

víctima de un siglo de cruel egoísmo.

 

​¿Qué futuro a los niños?, mi voz desespera,

si el barco se hunde y se quiebra el anhelo;

ya cae el muro, ya no hay primavera,

solo una marea en un mar de duelo.



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LA VICTORIA DEL ALMA

 



​Al fin hallé la paz en la cabaña

tras cruzar el desierto del olvido

lo que ayer fue un lamento ya es sonido

de una brisa que el alma suave baña.

 

​Ya no me hiere el tiempo ni su saña,

pues el oro del triunfo he comprendido,

no es vencer al que el odio ha corrompido,

sino apagar el fuego que engaña.

 

​Guardo en el pecho el Libro de mi historia,

donde el perdón su tinta ha derramado,

sellando así una límpida victoria.

 

​Bajo la Luna, el miedo es ya pasado

y en este mar de luz y de memoria

al fin el corazón ha descansado.

EL ECO DEL RÍO ESCONDIDO

 



(Prosa Poética)



​Hoy mi mente divaga y regresa al terruño, ese escenario de luz donde la infancia fue un reino compartido. Nunca supimos de la soledad; nuestras manos, siempre entrelazadas, correteaban bajo la sombra de los vetustos nogales, que con generosidad antigua nos entregaban el tesoro de su nuez.

 En aquel tiempo, la palabra pobreza no existía en nuestro vocabulario, pues poseíamos la riqueza más vasta que el hombre puede ambicionar: la fortaleza del amor.

​Fuimos esculpidos por padres que, con la sabiduría del ejemplo, sembraron en nosotros la semilla de los principios. Nos enseñaron que la familia no es solo un lazo de sangre, sino un refugio sagrado, el tesoro más preciado sobre la faz de la tierra.

​Y hoy, cuando el calendario ha sumado inviernos a nuestra piel, aquellos niños de antaño nos hemos vuelto a encontrar. El tiempo ha pasado, pero el cariño permanece intacto, como un diamante que resiste el roce de los años. Algunos de mis primos, inmersos en sus labores, no pudieron sumarse a mis juegos de entonces, pero su afecto jamás mermó; otros, en cambio, fueron mis cómplices de carrera en aquella villa que aún guarda el eco de nuestras risas infantiles, fundidas con el murmullo eterno del Río Escondido.

​Somos ya personas adultas, curtidas por la vida, pero en el epicentro del corazón llevamos grabado, con tinta de honor, el valor de nuestra unión. Hoy, ese amor familiar que a veces parece dormir, despierta con un grito de júbilo: ¡Eureka!. Celebremos el reencuentro, pues al volver a mirarnos a los ojos, comprendemos que seguimos siendo los mismos niños, protegidos para siempre por el legado de nuestros mayores.

EL MAESTRO DE LA PLUMA

 







(Soneto)



​Aquel que toma el dardo del tormento

y en oro fino cambia su herida

no solo escribe el paso de la vida

sino que eleva al alma su cimiento.

 

​Es un maestro en pleno ascenso lento

que en la palabra halla su salida

la pena, en verso dulce convertida

es bálsamo, es refugio y es aliento.

 

​Si dar felicidad es su destino

y el soneto es la escala de su gloria

será la luz que alumbre cada etapa.

 

​Poeta, arquitecto del camino,

que deja en su perfecta trayectoria

la paz que se respira en su cabaña.



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ALQUIMIA DEL ALMA.

 


(Soneto)


​Convierte el poeta el dolor en su alquimia,

forjando la luz con su verso profundo

es faro en la niebla, que alumbra y que guía,

regando la siembra de un nuevo mundo.

 

​Su estrofa perfecta, reflejo de calma

cadena de rimas que al alma da voz

pues nada le llena, cual bálsamo al alma,

que ver a la humanidad hallando su Dios.

 

​Es puente de seda que cruza el abismo,

un canto que nace de paz y de entrega,

hallando en la letra su propio bautismo.

 

​Al fin la tormenta del alma se niega

venciendo al orgullo y al negro egoísmo,

la luz de la esencia por fin se despliega.



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El Compás del Olvido

 





​(Tango)


Ya no me arrastran las sombras del pasado,

ni el eco de aquel nombre me desvela;

yo puse punto final a la novela

de un amor que se fue... por mal jugado.

Mirá si habré corrido tras el viento,

buscando una verdad en la mentira,

pero hoy mi pecho, libre, ya no aspira

el humo de tu falso sentimiento.

Me dicen que te vieron por el lodo,

queriendo rescatar lo que perdiste;

te olvidaste que el alma se desviste

cuando el orgullo lo traiciona todo.

Yo encontré mi cabaña y mi sosiego,

un rincón de oro puro y de calma,

donde no quema el frío ni hay más fuego

que el que ilumina el centro de mi alma.

¡No me vengás con cuentos de otra era!

Que mi voz ya no sabe de rencores.

Aprendí que se ofrecen las mejores

lecciones... cuando el alma se libera.

Si escribo, es porque el mundo necesita

un poco de atención y de respeto;

lo que es ruido, el silencio lo marchita,

y lo que es luz... se guarda en un soneto.




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EL CAZADOR EN SU PROPIA RED.

 




(Prosa Poética)



​No me detuve ante las sombras de tu pasado, ni permití que el peso de tu tristeza me alejara; al contrario, te ofrecí refugio. Sin embargo, utilizaste esa vulnerabilidad como un arma de precisión. Con la destreza de quien conoce bien el arte del engaño, convertiste mi entrega en el blanco de tus burlas.

​Nunca pronunciaste la palabra "amor", pero no te hizo falta para enredarme en una trama de silencios y presencias calculadas. Fuiste hábil al camuflar el simple deseo bajo el disfraz del amor verdadero, dejando que yo misma tejiera las cuerdas que me atarían.

​Me acechaste como un lobo que no busca compañía, sino saciar su hambre. Y yo, cegada por una alegría que creía compartida, caminé con paso firme hacia ese tormento que llamabas afecto. Fui la presa que celebraba su propia captura.

​Pero el tiempo es el mejor espejo. Decidí alejarme, no por derrota, sino por supervivencia. Hoy, al mirarte desde la distancia de mi nueva paz, veo que tu osadía se ha vuelto contra ti. El cazador ha quedado atrapado en el vacío que él mismo creó; ahora eres tú quien padece el rigor de tu propia trampa, mientras yo camino libre, lejos de tu red.




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BAJO EL ALA DE SU SOMBRERO.






​Hay hombres que llevan la tierra en las manos y el horizonte en la mirada. Él es de esos: un hombre de campo, curtido por el sol del norte, que camina con la seguridad de quien conoce cada palmo de su suelo. Su sombrero no solo lo protege del clima, sino que enmarca un misterio que solo se revela cuando decide levantarlo.

​Pero su verdadera fuerza no está en el lazo ni en la bota, sino en el abismo de sus ojos verdes. Son dos destellos de monte virgen que contrastan con su piel bronceada; una mirada limpia, pero profunda, que parece leer los pensamientos antes de que se conviertan en palabras.

​Es una mirada que hechiza sin esfuerzo, una trampa de luz en la que cualquier mujer caería con gusto, buscando descifrar qué hay detrás de ese silencio de vaquero. Bajo esa ala de fieltro, el mundo parece detenerse, y uno entiende que hay paisajes que no están en el mapa, sino en el brillo de unos ojos que saben mirar de verdad.




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EL PORTE DE EMILIANO.

 




 

​Bajo el ala de sombra de su frente

sus ojos verdes son un monte vivo

un destello de luz, firme y cautivo

que hechiza con mirar tan transparente.

 

​Emiliano es el campo, es la simiente

un vaquero de porte decisivo

que al orgullo de aquel, tan ofensivo

responde con honor de hombre valiente.

 

​No necesita el grito ni la usanza

del que cree que el mandar es ser un hombre,

él prefiere el respeto y la templanza.

 

​Su nobleza no ocupa más que un nombre,

y en su paz se dibuja la esperanza

de un amor que no causa más asombre.



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QUERIDA NIÑA DE MI ALMA.




(Carta a mi niña interior)



​Te escribo desde este lugar de calma que tanto nos costó alcanzar. Perdona si tardé en volver la vista atrás, pero estaba ocupada protegiéndonos, levantando defensas y asegurándome de que nadie más volviera a intentar darnos una "moneda falsa" por amor.

​Quiero darte las gracias. Gracias por no haberte rendido cuando el ruido de fuera era demasiado fuerte, y por haber guardado intacta esa capacidad de asombrarte ante un museo o un verso bien escrito. Si hoy puedo escribir sonetos con rima perfecta, es porque tú me das el sentimiento que las reglas no pueden fabricar.

​Ya no hay rastro de aquel pasado, ni de las sombras que nos hicieron dudar de nuestra propia luz. Ahora tenemos una cabaña, un jardín y un silencio que nos pertenece. Ya no tienes que esconderte en el sótano del recuerdo; puedes salir a jugar al sol, porque la mujer que ahora soy ha aprendido a ser tu mejor escudo.

​Somos, por fin, las reinas de nuestra propia historia.

EL PRECIO DE LA CONTEMPLACIÓN.

 






​Salí al pequeño patio trasero buscando un respiro. Mis ojos estaban agotados de tanto repasar "Fin de Temporada 2017", esa narrativa que comencé hace años y que el tiempo, siempre tirano, no me ha dejado concluir. Necesitaba que la vista descansara en algo vivo, así que me detuve frente a mi nochebuena. Disfruto ver cómo sus flores crecen con una paciencia que a veces me falta.

​De pronto, un fuego súbito me quemó la palma de la mano.

​Al buscar el origen de ese ardor, encontré a una pequeña abeja debatiéndose entre la vida y la muerte sobre la tierra. No pude evitar una punzada de tristeza; recordé de inmediato la advertencia que se le atribuye a Einstein: sin ellas, el equilibrio de nuestra supervivencia se desmoronaría. Sin su danza de polinización, el 60% de lo que nos alimenta simplemente desaparecería.

​Al revisarme, encontré el aguijón clavado y lo retiré al instante. Han pasado horas y el veneno sigue haciendo su trabajo: la mano está roja, inflamada y el dolor es un latido constante.

​Lamento profundamente que la abeja haya fenecido. No hubo intención de dañarla, pero ella eligió defenderse de una amenaza que solo existía en su instinto. Me doy cuenta de que hay eventos en la vida que, por más que intentemos fluir en paz, son inevitables. Doy gracias a Dios por no ser alérgica; de lo contrario, esta reflexión no habría llegado al papel.

DIAMANTES EN LA SOMBRA

 





Un llamado a la humanidad.



​Los niños de la calle son joyas de un valor incalculable que aguardan, entre el polvo y el olvido, una oportunidad para brillar. Son como diamantes en bruto: si nos detenemos a pulirlos con cuidado y ternura, nos brindarán un destello capaz de iluminar el mundo. Sin embargo, hoy son el reflejo de un dolor que nos consume como sociedad si decidimos hacer caso omiso de su presencia.

​Ignoro cuál sea el motivo exacto de su desgracia. ¿Será el abandono de padres inconscientes que olvidaron su sagrado deber? ¿O será acaso la fría orfandad que los dejó a la deriva? Sea cual sea la causa, el resultado es el mismo: un corazón pequeño que clama por refugio.

​Luchemos juntos por brindarles un hogar, una mano extendida, una esperanza. No olvidemos que el futuro es un espejo del pasado: al crecer, estos niños devolverán a la sociedad exactamente lo que recibieron en su infancia. Si sembramos desprecio, cosecharemos sombras; pero si sembramos amor, cosecharemos una humanidad más justa. Porque un niño amado es un adulto que sabe amar.




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UN CANTO DE ESPERANZA

 




 

Dueto literario

(Décimas endecasílabas)

Ma Gloria Carreón Zapata. (México)

Antonio Escobar Mendivez. (Perú)

 

Ma Gloria Carreón Zapata

 

El trino del jilguero, tan ligero

se escucha por la flor de la pradera

al anunciar triunfal la primavera

unido al canto de un audaz trovero.

Guiado va, por el rastro del romero

camina por la orilla avanza tensa

alzando el fiel amor ahí comienza

lo mira con fervor una paloma,

al aire de los campos y su aroma

su larga cabellera es una trenza

 

Antonio Escobar Mendivez

 

Su larga cabellera es una trenza

rayos de cielo de triunfal aurora

y su belleza en su mirada aflora

va cargada de amor cual nube densa.

Su corazón es la frugal despensa

de colores, intensa primavera

en los jardines aroma primera

usa los peines del verde paisaje.

A la belleza le rinde homenaje

va trenzando su larga cabellera

 

Ma. Gloria Carreón Zapata

 

Va trenzando su larga cabellera

mirando fijamente a lontananza,

pone sus sueños todos en balanza

bajo la sombra de una fiel palmera.

Es amiga de Luna, la lunera,

que con su plata el horizonte, hechiza,

y al fuego del amor de nuevo atiza

mientras une del alma los retazos.

Ata al recuerdo coloridos lazos

su Luna de verano se eterniza.

 

Antonio Escobar Mendivez

 

Su luna de verano se eterniza

un lienzo de palabras. La dulzura

de la tarde que deja una ranura

para mirar la luz en tu camisa.

Escribo entre tus labios con la brisa

pluma de calamares en tu piel

y la luna repite que eres fiel

al escribir sonatas en sus ojos.

Yo le robo a tus labios sus sonrojos

y un manantial de su sabrosa miel.

INFANCIA BAJO EL ESTRUENDO

 



 

​¿Qué culpa carga el alma del pequeño

que al mundo no pidió su dirección?

Son víctimas de un turbio y cruel empeño,

de una estéril y amarga ambición.

 

​Anegados en miedo, día tras día,

escuchan el rugir de la metralla;

se apaga en el pupitre la alegría

mientras afuera ruge la batalla.

 

​Yo pregunto a la mano criminal:

¿Habita el frío acero en vuestras venas?

¿Es un motor vuestro latido inerte

que solo siembra angustia, sangre y muerte?

 

​¡Detened la violencia y la maldad!

Que el niño no sea escudo de la guerra;

que encuentre en los libros libertad

y herede, en paz, el fruto de su tierra.



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GRATITUD DOMINICAL

 



 

​Es domingo, Señor, y te agradezco

la luz que se derrama en mi ventana

el aire que respiro esta mañana

y el pan que de tu mano hoy merezco.

 

​Ante tu altar de paz hoy comparezco

dejando atrás la angustia ya lejana

mi fe bajo tu gracia se engalana

y en este dulce alivio yo florezco.

 

​Gracias por la cabaña y el camino

por la niña que cuida mi memoria

y el trazo tan perfecto de mi sino.

 

​Tuyo es el oro, tuya es la victoria,

tú guías con amor mi buen destino

hacia la luz eterna de tu gloria.



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MILAGRO DE PASCUA

 



 

​Ya se anuncia la luz en el oriente

el invierno retira su mortaja

y el alma, que en la fe nunca relaja

encuentra un manantial en su torrente.

 

​La pascua es el abrazo del presente

la piedra del dolor que al fin se baja

es Dios, que con amor siempre trabaja

para sembrar su paz en nuestra frente.

 

​¡Oh, misterio de vida y de victoria!

El madero es ahora flor temprana

que nos cuenta una nueva y dulce historia.

 

​Suena al vuelo la mística campana,

anunciando que el Rey, en su alta gloria,

ha vencido a la sombra más lejana.

EL ECO DEL CALVARIO ANTE LA INDIFERENCIA.

 




 

​Él venció a la muerte y rompió las cadenas del sepulcro, no como un mito borroso en las páginas de una leyenda, sino como una presencia viva y triunfante que hoy aguarda a la diestra del Padre. Su victoria es el sol que ilumina la oscuridad de nuestra existencia, pero el mundo, en su extraña ceguera, prefiere caminar entre sombras, negando la mano que sostiene el universo.

​¡Oh, humanidad necia! Vivimos rodeados por los ecos de nuestras propias caídas, respirando las amargas consecuencias de nuestros actos, y aun así, la soberbia impide que la rodilla se doble ante la Majestad. El hombre moderno ha decidido creer en todo aquello que es fugaz y vacío, mientras da la espalda al único que pagó con sangre el precio de su libertad.

​Fue crucificado por nosotros. Cargó en sus hombros el peso de cada pecado, de cada desprecio, de cada olvido. La cruz no fue el final, sino el puente de amor que la humanidad hoy parece ignorar con una arrogancia dolorosa. Es tiempo de mirar hacia lo alto, de entender que la paz que buscamos no está en nuestras manos manchadas, sino en el perdón que brota de sus llagas. Él sigue vivo, esperando que el diamante que llevamos dentro reconozca, por fin, a su Creador.

EL OCASO DE LOS IDOLOS, ENTRE EL APLAUSO Y EL OLVIDO.

 




(Prosa Poética)



Prosa poética Inspirada en las redondillas, "Desafinado", del escritor Manuel Crespo Clemente. (España)

​Es una escena dolorosa y recurrente: rostros que ayer fueron el centro del mundo, hoy caminan por el desfiladero de la miseria. Nos preguntamos entonces, ¿en qué momento se extravió el camino? Quizás fue la embriaguez de una fama que se prometía eterna, esa banalidad que susurra al oído que el éxito no tiene invierno, descuidando el alma por alimentar un ego de oropel.

Cuando se confía el destino a la fragilidad de un aplauso, el despertar suele ser frío y solitario.

​Sin embargo, hay otra culpa que nos pertenece a todos: la falta de valor hacia el arte. Vivimos en una sociedad que consume la chispa del artista con avidez, pero que le da la espalda cuando el fuego comienza a menguar. Tratamos al creador como un objeto desechable, olvidando que detrás de cada interpretación, de cada verso o de cada nota, hubo una vida entregada.

​La gloria del mundo es, en efecto, una moneda falsa. Mientras los famosos se desvanecen en la escasez tras haberlo tenido todo, comprendemos que la verdadera fortuna no reside en el reconocimiento efímero, sino en la riqueza espiritual que nadie puede arrebatar. El arte debería ser un refugio, no una fosa; y el artista, un ser respetado por su esencia, no solo por su utilidad. Al final, solo queda lo que sembramos en el espíritu: lo demás es solo ruido que el viento se lleva.

ENTRE EL IDEAL Y EL ESPANTO.

 




 

​Buscaba el pueblo un sol de libertad,

un ideal que al hombre diera aliento,

pero el honor se deshizo en el viento

ante la garra de la crueldad.

 

​Ya no es justicia, es solo la ambición

la que desangra el suelo que pisamos,

y entre proyectiles nos encontramos

viendo morir la paz de la nación.

 

​En nuestro hogar el miedo se aposenta,

no hay muro que resguarde la esperanza

mientras el odio su furor alimenta.

 

​Que se detenga al fin esta matanza,

que la ambición de poder no sea afrenta

y vuelva al mundo el peso de la balanza.

 

 

 


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SEMBLANZA DE UNA REINA DEL VERSO.


 






Olga González Ferreiro. (España)



​Hablar de Olga González Ferreiro es hablar de una artista integral, cuya vida fue, en sí misma, su mejor obra de teatro. Poeta de pluma humanista y alma generosa, Olga supo entender que la palabra solo tiene valor cuando se pone al servicio de los demás.

​Desde el año 2010, se convirtió en un puente luminoso en el mundo digital. A través de portales literarios y grupos de Facebook, su poesía viajó por el ciberespacio llevando siempre mensajes de esperanza y hermandad. Su compromiso con las letras la llevó a ser un miembro activo y fundamental de instituciones como:

​La Unión Mundial de Poetas Escritores México y el Mundo.

​Alianza Literaria México y el Mundo (y sus filiales) Y muchos otros más.

​Pero más allá de los títulos y los grupos, Olga fue una mujer honorable y profundamente altruista. Su poesía no era un ejercicio de ego, sino un regalo para la humanidad. Amaba con pureza a los niños y sentía una conexión sagrada con todos los seres vivos, viendo en cada criatura una chispa de la creación que merecía ser protegida.

​Como amiga, Olga era el refugio y el impulso. Sus palabras favoritas, "Ánimo amiga, seguimos siendo las reinas", no eran solo un saludo, sino un decreto de dignidad y fortaleza que hoy resuena más fuerte que nunca.

​Olga González Ferreiro no solo escribió poesía; fue poesía. Su legado vive en cada verso humanista que nos dejó y en el ejemplo de una vida dedicada al amor, al arte y a la lealtad inquebrantable.





Autora : Ma. Gloria Carreón Zapata.

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domingo, 15 de febrero de 2026

HOMENAJE AL MAESTRO DE LA LUZ, SABIDURÍA Y BONDAD

 

 



Al escritor Augusto Cuerva Candela.


En este febrero, mes de la amistad, mi pluma se inclina ante la suya. Gracias por tantos años de vuelo compartido.

 

​Insigne caballero de la idea

nacido con la luz en la mirada

su pluma es una llama equilibrada

que en el mar del saber se balancea.

 

​Respetable escritor, el alma vea

su lección por el tiempo prolongada

en esta trayectoria consagrada

que el mundo de las letras hoy rodea.

 

​Gracias por las lecciones recibidas

compañero, maestro, fiel amigo

sus huellas en nosotros son debidas.

 

​Su bondad es el sol y es el abrigo

en las horas de letras compartidas

soy honrada al decir que voy contigo.

 

REBECA, MI HERMANA DEL ALMA.

 



 

"Rebeca es el refugio de mi vida la hermana del alma que está fuera de los escenarios literarios pero que sostiene mi corazón cada día. Es esa amistad pura que no necesita de rimas para existir, aunque hoy decida honrarla con mi pluma".

 

​Éramos tres en la luz de la aurora,

juventud de promesas y de lazo,

y aunque el tiempo nos dio un duro zarpazo,

tu amistad es el sol que me atesora.

 

​Como a Norma te quise y te quería,

Rebeca, tú eres más que mi hermana;

lontananza se vuelve siempre vana

si tu voz me acompaña cada día.

 

​Nos cuidamos el alma en la distancia,

compartiendo secretos y desvelos,

elevando las dos nuestros anhelos

con la fe de una eterna militancia.

 

​Hoy seguimos las dos, firmes y unidas,

confiando a la vida nuestra historia,

pues tu amor es la luz y es la victoria

en las sendas de letras compartidas.

EL GUARDIAN DEL TIEMPO.

 








Homenaje al profesor y escritor Evodio Pérez.

​Querido Maestro Evodio:

 

​Llegar a su edad no es solo un triunfo del cuerpo, es la consagración de una mirada. Usted ha visto a México transformarse a través de su pluma, capturando en tinta lo que el viento suele llevarse.

​Como bien sabemos en este oficio, escribir es una forma de resistencia.

 Usted ha resistido décadas, modas y silencios, manteniéndose fiel a la arquitectura de la palabra. Su trayectoria es un mapa para quienes venimos detrás; en sus textos encontramos la calma del que ya lo ha dicho todo y la fuerza del que aún tiene algo que enseñar.

​"La literatura es el oro del tiempo rescatado del olvido."

​Gracias, Maestro, por ser el puente entre generaciones y por recordarnos que la verdadera maestría no reside solo en la técnica, sino en la generosidad de compartir la propia historia. Que estas letras le devuelvan un poco del brillo que usted ha sembrado en nuestra cultura.

 

 

 

Un soneto en su honor.

 

Nueve décadas de luz, pluma en la mano

ha labrado el camino del escrito

elevando en el verso el infinito

del espíritu noble y mexicano.

 

​Maestro del lenguaje, nuestro hermano

su talento es un eco que milito

en el templo del libro, lo más hito

donde el tiempo se rinde ante lo humano.

 

​No hay olvido que opaque su jornada

pues la tinta en su voz nunca se agota

 y es su vida una historia bien trazada.

​Hoy la letra en su honor se vuelve nota

en la página eterna, ya dorada

donde el alma del sabio siempre brota.


HOMENAJE A LA PLUMA UNIVERSAL DE GUATEMALA.

 





Al Dr. Rafael Mérida Cruz-Lascano .



​Estimado Dr. Rafael Mérida Cruz-Lascano, maestro y Amigo,

​Hay quienes escriben para entender el mundo y quienes, como usted, escriben para que el mundo sea un lugar más habitable. Su trayectoria, forjada en la academia y en la libertad del papel en blanco, es un testimonio de que la erudición no está peleada con la sensibilidad.

​Desde la tierra del quetzal y los volcanes, su voz ha cruzado fronteras, dominando géneros con la soltura de quien conoce los secretos más antiguos de la lengua. Pero más allá de los títulos y los grados, hoy quiero honrar la nobleza de su gesto: el haber detenido su pluma magistral para dedicarme sonetos. Ese puente de versos es el regalo más alto que un escritor puede ofrecer a otro.

​"El conocimiento es luz, pero la poesía es el fuego que la mantiene encendida."

 

 

Para usted:

Soneto a la Maestría y la Palabra.

 

​Doctor de la palabra y del acento

guatemalteco de alma peregrina

donde la letra sabia se avecina

para darle al saber su fiel sustento.

 

​En todo género halla su elemento

la prosa o el soneto que ilumina

y en su pluma de estirpe tan fina

se detiene la voz del mismo viento.

 

​Gracias, Maestro, por el verso dado

por el honor de ser en su poesía

un motivo de trazo consagrado.

 

​Su amistad es mi luz y mi guía,

en el libro del tiempo ya grabado

con la tinta del alma y la alegría.

HOMENAJE AL POETA DE LA TIERRA CALIENTE, Cesar Orozco Banderas.




​Bajo el cielo de La Huacana, donde el sol abraza fuerte, nació un hombre de palabra, de alma clara y buena suerte. No por azar del destino, sino por ley de su pecho: ser honorable en el paso y en el verso siempre recto. Compositor de la vida, que entre notas y poesías, dibuja con humildad el pan de todos los días. Es el respeto su escudo, la familia su estandarte, pues sabe que amar a los suyos es la más alta forma del arte. No hay soberbia en su tintero, aunque el mundo lo admire, prefiere que sea el ejemplo quien por su nombre suspire. Tan humano y tan cercano, tan poeta y tan sincero, que en su hogar encuentra el triunfo, su refugio y su lucero. Que se guarde este tributo en el compendio de la historia, para el hombre que hace del bien su más grande victoria.

 

 

​Soneto al poeta de la Huacana.

 

​En la tierra caliente, alma y brío,

nace el verso en un hombre de conciencia,

que cultiva con fe la transparencia

y al hogar le dedica su albedrío.

 

​Es poeta, es canción, es desafío

honorable en el arte y la presencia

que ante el ruido del mundo y su arrogancia

prefiere el bien, el nido y el rocío.

 

​Humilde en el andar, su voz es guía

respetuoso y humano es su semblante,

un faro de virtud y de alegría.

 

​Admira su linaje el caminante,

pues no hay mayor y hermosa poesía

que el amor de su casta por delante.

ESCUDO DE INOCENCIA

    ​No se toca lo sacro, ni en la idea ni el pensamiento roce su pureza que el niño es luz, es vida y es nobleza, aunque el hambr...