"A mi querido amigo y
maestro, Enrique Quiroz Castro, quien durante tantos años fue brújula de mi
pluma y guardián de mi aprendizaje, reciba estos versos como un eco de su
propia enseñanza, y como prueba de que su legado vive en mi respeto y en mi silencio."
Apague el eco del
vidrio,
deje el mundo en la
distancia,
que recupere su
estancia
el verso tras el
delirio.
No es vejez ni es
martirio
buscar la paz
necesaria;
la musa es siempre
gregaria
del silencio y la
quietud,
pues guarda su
juventud
en la calma solitaria.
No sufra por la
demora
ni por la pluma
callada,
que la idea reposada
es la que mejor
aflora.
Si el ruido digital
devora
la luz de su
entendimiento,
regale al alma un
momento,
ponga llave a la
pantalla...
¡Que el genio nunca
se halla
donde sobra el
movimiento!
Guarde el móvil,
abra el pecho,
beba el aire de la
vida,
que la estrofa
florecida
necesita un buen
barbecho.
Aquí estaremos, al
acecho
de su palabra
valiente,
esperando que la
fuente
de su ingenio
cristalino,
vuelva a marcar el
camino
de su pluma
reluciente.
@copyrigth

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