jueves, 9 de abril de 2026

UNA CARTA A LEONARDO DA VINCI.

 



Inspirados en la imagen

 

 

 

​Maestro Leonardo.

​al observar su "Última Cena", uno no ve simplemente una comida sagrada, sino un estudio del alma humana bajo presión. Me pregunto si, al sostener el pincel en el refectorio de Santa María delle Grazie, sentía usted el peso de los doce destinos que se entrelazan en esa mesa.

​Lo que más conmueve no es la divinidad de la escena, sino la humanidad de los gestos, las manos que se alzan en negación, los hombros que se encogen con duda y ese espacio vacío, casi eléctrico, que rodea a la figura central. Ha logrado usted que el espectador escuche el eco de la frase "Uno de vosotros me entregará" siglos después de haber sido pronunciada. Es, quizás, el retrato más honesto de cómo la verdad puede sacudir los cimientos de la lealtad.



 

 

​EL ECO DE LA MESA.

(Romance)

 

​En la pared del convento,

donde el silencio se hospeda,

ha dibujado el maestro

el drama de una respuesta.

Doce rostros se amontonan

ante una voz de luz llena,

que ha soltado entre los panes

una verdad que golpea.

​¡Qué estruendo de manos vivas!

¡Qué agitación de conciencias!

Unos preguntan con miedo,

otros niegan con presteza,

mientras el aire se rompe

en esa sagrada cena,

y el traidor, entre las sombras,

su propia culpa encadena.

​Leonardo mira y aguarda,

con la mirada despierta,

buscando el alma del hombre

detrás de la forma externa.

No pinta solo a los santos,

pinta la duda y la espera,

el hueco que deja el alma

cuando el amor se ausenta.

​Queda el eco en los pinceles,

queda la luz en la mesa,

y un Cristo que, en su abandono,

toda la paz nos entrega.

 

 

 

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Imagen de Google

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