(Soneto)
Ignoro tu nombre, pequeña diosa
nacida entre el trigo y el viento frío
bebiendo la escarcha, el sol y el rocío
te yergues humilde, mas siempre hermosa.
No buscas la mano del que esmerosa
cultiva el jardín con vana alegría;
tú prefieres libre geografía
donde la tierra se vuelve amorosa.
En tu tallo frágil guardas el nido
de un alma que late bajo el olvido,
sin miedo al invierno, al paso del río.
Te miro y entiendo que no he perdido
la fe en lo sencillo, en lo siempre mío,
todo misterio late en tu latido.
@ copyright
Fotógrafo: Rafael Jiménez Salazar.

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