Volvieron ya las
aves,
cantan en mi ventana,
en este tiempo dulce,
este verano florido.
Yo que juzgué el
silencio,
pensé que habían
partido,
pero brotan de nuevo
las ilusiones
conmigo.
Se visten los
senderos
con un verde
distinto,
y el alma se
despierta
al sol que no se ha
ido.
Qué bien suena la
vida
cuando el miedo es
vencido,
y el corazón
comprende
todo lo que ha
vivido.
TROVAS DE LA
AUSENCIA Y EL REGRESO.
Volvieron las aves
mudas
a mi ventana de frío,
trayendo de nuevo
dudas
a este corazón
baldío.
Aquel verano florido
parece un sueño
lejano,
pues lo que ayer he
vivido
se me escapa de la
mano.
Cantaron versos de
herida
al ver que todo ha
partido,
la tarde queda
dormida
en la sombra del
olvido.
Florecen hoy las
memorias
con un perfume
sufrido,
contando viejas
historias
de lo que ya se ha
ido.
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