jueves, 9 de abril de 2026

LA PRIMICIA DE LA ESPERANZA.

 





 

 

​La resurrección de Jesucristo no se presenta solo como un evento histórico o un dogma teológico, sino como la apertura de un camino. Para el creyente, el hecho de que ÉL, fuera el "primogénito de entre los muertos" transforma el concepto del tiempo y del sufrimiento ya no se vive hacia un abismo, sino hacia una promesa de restauración.

​A menudo, el ser humano teme a lo desconocido, y no hay nada más desconocido que el silencio tras el último aliento. Al resucitar, Jesús actúa como el guía que cruza primero la frontera más temida, regresando para decir que el amor es, en última instancia, más fuerte que la muerte. Esta "primicia" establece un precedente, si la cabeza ha resucitado, el resto del cuerpo (la humanidad) mantiene la certidumbre de que seguirá el mismo destino.

​La esperanza en la resurrección no es solo una espera pasiva por el futuro. Es una fuerza que debe actuar hoy. Creer en la vida después de la muerte invita a dar valor a la vida.

 



 

 

ROMANCE DE LA LUZ PROMETIDA



​Caminante en la penumbra,

que vas buscando el sentido,

no temas a la distancia

ni al silencio del camino.

Que hay una luz que no muere,

un sol que nunca se ha ido,

pues quien venció a la derrota

dejó el rastro del destino.

​La muerte ya no es el puerto

donde encalla el navío,

sino el puente de cristales

hacia el abrazo infinito.

Él puso el primer peldaño,

fue el primero, fue el auxilio,

sembrando en la tierra seca

manantiales de agua y trigo.

​Levanta, pues, la mirada,

sacude el polvo y el frío,

que la esperanza es un ancla

en medio del mar bravío.

No somos sombras que pasan,

ni somos breve suspiro;

somos la vida que brota

del sepulcro ya vacío.

 

 

 

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Imagen de Google.

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