No quiero la sombra de un abrigo,
sino un fuego encendido en el invierno,
un refugio sagrado y verdadero,
que camine a mi lado en el camino.
No acepto un afecto dividido,
ni ser consuelo firme de un momento,
cuando el otro doblega su lamento
al verse por las sombras tiritando.
Rechazo la entrega a cuentagotas,
el gesto del que viene de pasada
y solo busca apagar su fuego en mi morada
dejando las promesas bien rotas.
Merezco la luz que no se apaga,
la certeza total en cada entrega,
un amor que sin dudas ni reservas se despliega
y jamás con el olvido me paga.
@copyrigth

No hay comentarios:
Publicar un comentario