Décimas endecasílabas
Con su ternura radiante y constante
esa viejita de andar abatido
lleva agobio en el alma retenido
y con calma sigue siempre adelante.
Guerrera de mi vida cual gigante
con su entrega y cariño ha transformado
pues todo su existir me lo ha brindado
con un esfuerzo firme y peregrino,
marcando con su fe el recto camino
pues su vida y amor me ha dedicado.
Pues su vida y amor me ha dedicado
es el remanso donde el alma llega
la mano que en la sombra no me niega
el consuelo del beso más sagrado.
Su corazón es faro inmaculado
con su amor ella sana toda herida
más nunca por el tiempo fue vencida
ante cualquier tormenta no se agota.
En su mirada la bondad se nota
camina el ángel que es mi luz de vida.
Camina el ángel que es mi luz de vida
con esa claridad tan elegante
su voz es una música vibrante
y lo que hizo por mí no se me olvida.
Me adora como a nadie, a gran medida
y aleja toda sombra de tristeza
mostrando en su humildad la fortaleza
que el cielo se hace corto ante su acento.
Es el motor de todo sentimiento
de ella heredé el amor y su nobleza.

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