Víctor Marie Hugo · 26 de febrero de 1802. Besanzón, Francia
· 22 de mayo de 1885 (83 años) París, Francia.
(Romance)
Claman las torres de París,
llora el Sena en su corriente,
que se ha apagado la luz
del titán de Occidente.
El siglo diecinueve se gime,
dobla el bronce conmovido,
ha muerto el verbo del pueblo,
el gran Víctor ha partido.
Aquel que dio voz al triste,
que al miserable dio abrigo,
se marcha envuelto en la gloria
de un pueblo que fue su amigo.
No hay carroza de magnates,
ni lujos de gran señor,
un coche de los más pobres
lleva al bardo del honor.
Las calles se inundan solas,
un millón de almas le sigue,
París le entrega el Elíseo,
la inmortalidad le rinde.
Ya no resuenan sus quejas
contra el tirano proscrito,
ahora su pluma descansa
en el umbral del infinito.
Francia se queda más sola,
pero su eco es eterno,
mientras exista un esclavo,
vivirá su canto tierno.
Grita el viento entre las sombras,
la noche impone su olvido,
pero la historia ya guarda
al genio que se ha ido.
Imagen de Google
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