(Réplica a Gustavo
Adolfo Bécquer)
Bécquer permanecía en la
penumbra de su estudio, con la pluma temblorosa, intentando rimar
"desengaño" con "daño". Pero ella, con paso firme, entró en
la estancia y abrió las cortinas de par en par para que entrara el sol de
mediodía, ese sol radiante que no entiende de metáforas ni de sombras.
—Mira, Gustavo Adolfo —, dijo
ella mientras se ajustaba las mangas y lo miraba con una ceja levantada—, vamos
a poner un poco de orden aquí. He leído eso de que las golondrinas que
aprendieron nuestros nombres "no volverán", y sinceramente, es un
error conceptual. Las aves migran por puro instinto biológico y necesidad de
supervivencia, no por despecho amoroso. Si no regresan este año, es
probablemente por el cambio climático o porque el gato de la vecina ha estado merodeando
el tejado, no porque hayan olvidado cómo te llamas. De hecho, dudo mucho que
tengan capacidad fonética para pronunciar "Gustavo".
El poeta suspiró profundamente,
intentando recuperar el tono dramático:
—¡Pero las tupidas madreselvas
que escalaban las tapias...! ¡Y las palabras ardientes que en el silencio el
amor duerme!
—Sobre las madreselvas, he
llamado al jardinero —, sentenció ella sin inmutarse—. Estaban destrozando el
muro y la humedad estaba empezando a entrar en la sala. El mantenimiento
preventivo es fundamental para la seguridad de la casa. Y sobre eso de que
"nadie me querrá como tú"... bueno, eso es una suposición estadística
muy arriesgada. Hay millones de personas en el mundo; es muy probable que
encuentre a alguien que me quiera igual de bien, pero que además me ayude con
las tareas del hogar en lugar de escribirle poemas a los pájaros.
Bécquer, herido en su orgullo
lírico, exclamó por última vez.
—¡Pero es que se adora a Dios
ante su altar! ¡Como yo te he querido... nadie te querrá!
Ella sonrió con una calma
infinita, le puso una mano en el hombro y le entregó una nota de papel.
—No confundas la teología con tu
falta de estabilidad emocional, querido. Dios es eterno, pero tú eres un hombre
con una salud algo delicada y mucha tendencia a las corrientes de aire. Así
que, menos drama y más realismo, toma esta lista, ve a por el hielo y trae un
poco de pan de camino. Las golondrinas no han vuelto, pero nosotros tenemos que
cenar.
@copyright
Imagen de Google.

No hay comentarios:
Publicar un comentario