sábado, 4 de julio de 2026

MADRE, CIMIENTO DE LUZ

 



(Octavas reales)

 

 

​No existe voz que alcance tu grandeza,

ni pluma que dibuje tu desvelo,

tú guardas en el alma la nobleza

y en tu mirar se ve la paz del cielo.

Sostienes con amor nuestra flaqueza

siendo refugio, brújula y consuelo;

eres la mano firme, el sol radiante,

que guía nuestro paso vacilante.

 

​La vida se renueva en tu regazo,

sagrada fuente de virtud constante,

el mundo se reduce a tu buen abrazo

donde el dolor se vuelve amor triunfante.

No importa si el destino marca el paso,

tú vas con la bandera por delante,

pues tu entrega no sabe de medidas

al dar la luz que alumbra nuestras vidas.



Imagen de Google.

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