(Décimas endecasílabas)
Baila la espuma al borde de la orilla,
donde el destello del sol se hace oro,
brilla en tu risa el más dulce tesoro
mientras la tarde ante ti se arrodilla.
Gira el vestido, ligera mantilla,
vuela en el aire con gracia serena,
borra el pasado, la angustia y la pena,
somos dos ecos en un solo abrazo,
dibujando la vida trazo a trazo,
sobre el lienzo de sal y de la arena.
En este instante de luz y de calma,
donde el océano ensaya su canto,
nos cubre el cielo con su tibio manto
y se descalza de miedos el alma.
Baten las olas su rítmica palma,
somos la estela de un tiempo encendido,
por el vaivén del amor conducido,
un paso eterno, un latido constante,
deteniendo el reloj en un instante,
que por fortuna jamás se ha perdido.
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