Pregonas y das al viento
que muero por tu desdén,
pobre mortal que no entiende
que ya ni su nombre sé.
Los falsos amores pasan
como la espuma en la sed,
fáciles son de olvidarse
cuando se empieza a entender.
No muero por tu partida,
no lloro por el ayer;
yo muero, pero de pena,
al ver lo que no quise ver.
Pena me da tu mentira,
pena me da tu altivez,
creyendo que me destruyes
con lo que ya superé.
Sigue contando tu historia,
sigue inventando tu fe,
que mientras tú te alimentas
de lo que un día te amé,
yo ya borré de mi vida
lo que contigo arrastré.

No hay comentarios:
Publicar un comentario