Romance
Busca el nogal en la tierra
su gran raíz pivotante,
mientras se apaga la tarde
con su luz de lino y bronce.
El viento dicta en las hojas
viejos ecos de la noche,
y el siamés duerme en la hierba
sin temor a los adioses.
Y yo me iré algún día,
y quedarán mis cantores
versos que serán testigos
de mi paso por este mundo.
Quedará la huella viva
de mi amor tan profundo
por toda la humanidad,
ese será mi legado.
No habrá olvido en esta arena
donde el tiempo se suspende;
cuando me marche, la savia
cantará lo que yo plasme.
Que la tierra guarda todo,
el suspiro y los altares,
y en el fondo de este patio
viviré de forma eterna.
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