domingo, 5 de julio de 2026

ROMANCE AL MAR DE LA CORUÑA.




(Inspirado en la fotografía)

 

Frente al Atlántico inmenso,

donde rompe el fuerte oleaje,

La Coruña se engalana

con su gala de paisajes.

​Se ven las rocas de piedra,

testigos de cien edades,

como la foto nos muestra

que guarda eternos cantares.

​El agua baña los riscos

con espumas de cristales,

y en pequeñas pozas claras

se reflejan los afanes.

​Es un romance de viento,

de salitre y libertades,

donde la costa gallega

le rinde culto a los mares.

Ahí se siente la brisa

acariciando el alma,

mientras el mar de Galicia

nos susurra con calma.

​Se quedan atrás las penas,

se curan todas las llagas,

viendo perderse los barcos

en las eternas distancias.

Y yo sigo aleluyada

contemplando el horizonte,

donde se une el azul cielo

con sus aguas milagrosas.

​Se detiene el firmamento,

callan la noche y los montes,

mientras la brisa gallega

trae su canto protector.

​Bajo este manto divino,

el corazón halla calma,

dejando que el viejo océano

cure el dolor más profundo.

​Ya no importan los caminos

por los que el tiempo ha corrido,

pues la paz de este paisaje

da sentido a lo vivido.




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