30 De abril Día del Niño.
Literatura Infantil –Juvenil.
(Para: Semillas de Infancia)
Había una vez un duende llamado
Pipo, que vivía en el Jardín de los Relojes. Mientras los demás duendes
recolectaban néctar para las flores o tejían mantas con hilos de luna, Pipo
tenía una afición muy extraña, coleccionaba sombras.
Se pasaba horas y horas sentado
bajo un sauce, mirando cómo las sombras de las hojas se movían en el suelo.
—¿Para qué sirven las sombras,
Pipo? —, le preguntaba la abeja Berta.
—Para nada —, respondía él—, pero
son muy entretenidas de mirar.
Un día, el Hada del Tiempo
anunció un gran festival. Cada habitante del jardín debía llevar algo que
hubiera creado con sus propias manos. Los duendes llevaron miel dorada,
sombreros de pétalos y canciones nuevas. Cuando llegó el turno de Pipo, él
abrió su gran saco de sombras.
Pero, al abrirlo.., ¡el saco
estaba vacío! Las sombras, como no son de nada y no sirven para nada, se habían
desvanecido en cuanto el sol se ocultó. Pipo no tenía miel, ni mantas, ni
canciones. Tenía las manos vacías y, lo más triste, sentía que su corazón
también estaba vacío porque no había aprendido nada nuevo en todo el verano.
Esa noche, Pipo comprendió que
el tiempo es como un puñado de semillas mágicas, si las siembras trabajando o
aprendiendo, crecen flores hermosas; pero si solo las miras sin hacer nada, se
las lleva el viento.
Desde entonces, Pipo sigue
mirando las sombras, pero ahora lo hace mientras dibuja en su libreta o aprende
a tocar la flauta, porque entendió que el tiempo que se usa para crear o
querer, es el único que se queda con nosotros para siempre.
"No pierdas tus horas
persiguiendo sombras que se borran, úsalas para sembrar algo que florezca en tu
corazón."
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Imagen de Google.

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