Querido amigo y entrañable colega, Carlos Blanco Cubeiro.
Recibir sus versos es, para mí, es recorrer de nuevo los
senderos que dan sentido a mi vida. Me ha conmovido profundamente cómo ha
logrado capturar, con su maestría española, la esencia de mi hogar, el susurro
del Río Bravo, la inmensidad de Playa Bagdad y la paz que habita en la Laguna
La Escondida.
No es solo un poema; es un puente que ha tendido entre
nuestras tierras, un regalo que pone de relieve el amor que siento por este
rincón de México. Su capacidad para mirar mi entorno a través de la poesía no
solo honra a mi ciudad, sino que reafirma nuestra conexión literaria y humana.
Gracias por dedicar su talento a inmortalizar estos
paisajes y por acompañarme, desde la distancia, en este caminar por las letras.
Guardo este poema como un tesoro, sintiendo que, a través de su pluma, nuestra
amistad ha encontrado un nuevo lugar donde florecer. Saludos cordiales desde mi
querido México.
Un poema más allá del Atlántico.
A Ma Gloria Carreón Zapata
SILENCIO AL
AMANECER
Su mirada clavada en el mar,
en las suaves olas perciben
la luz crepuscular de alba,
sus tonos dorados y grana
que acarician el delta de río
donde el agua dulce se funde
en el mar de playa Bagdad.
Su mirada se pierde en el horizonte
tumbada en la arena
blanca de la duna,
esa que guarda los misterios
del silencio.
Ella mira,
siente los besos de la brisa
en su húmeda sonrisa
mientras su mano va llenando
su pergamino,
verso a verso en la cálida bruma
que llena el aire
de su amado México.
Aquella mañana,
a la vera del mar y descalza
caminaba con su sonrisa mientras
imaginaba su alejada laguna
La Escondida.
Caminaba dejando que la luz
del alba pintaran de reflejos
su tez y su figura
solitaria.
Aquella mañana,
con las huellas en la duna blanca
escribía,
llenaba las hojas con tinta de oro
que le proporcionaba el silencio.
En la pluma del ave que guiaba
sus palabras.
Casi dormida,
cuando el sol se hallaba
en su cénit,
una sombra majestuosa
la miraba.
Era su alma
contemplando admirada
la dulzura de sus rimas y prosas.
Aquel amanecer,
sobre la duna blanca,
en el delta de Río Bravo,
escribió en un instante,
ocupado.por el silencio,
los versos más hermosos
jamás escuchados.
Aquel amanecer
despertaron sus ojos sintiendo
esa brisa que la conduce
por Reynosa sin cambiar
de nombre su Río Bravo.
Ese sueño que la sumergió
en otro más profundo
bajo las estrellas que iluminan
La Escondida.
Cierra los párpados y sueña,
estos sueños te llevarán,
sin darte cuenta, a
lo más alto.
Carlos Blanco Cubeiro
Julio de 2026

No hay comentarios:
Publicar un comentario