martes, 28 de agosto de 2012

ORACIÓN DE UN NIÑO





COLECCIÓN INFANTIL DE ORO.

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LA FIESTA DE VERANO: Cuento Poema. Literatura Infantil.



DON SAÚL EL SAPO Y DOÑA RANA INÉS: ( CUENTO) LITERATURA INFANTIL





DON SAÚL EL SAPO Y DOÑA RANA INÉS

En la inmediación de un bosque de árboles de nogal cercano a Villa De Fuente, en el Estado de Coahuila, habitaban los más curiosos animales, entre los que desde luego no podían faltar las ardillas y algunos conejos pero, aparte, había una serie de insectos y demás bichos viviendo también en las veredas del río que cruzaba la extensa nogalera; desde chapulines, libélulas, campamochas, camaleones, y unas orugas muy extrañas, feas, pensaba don Saúl, un sapo que estaba enamorado de doña rana Inés.

Cada amanecer la contemplaba y le clocaba serenata, diciendo:
--¡Croaaaac!... me quiero casar contigo…--, decía a doña Inés, y ella, ni pronta ni perezosa, dijo:
--¡Si… pero… con una condición…--.
Y don Saúl:
--¿Croaaac condición?...--.
Para recibir la respuesta de doña Inés:
--¡No quiero saber que le cloacas serenata a la rata Maruca!...--, que así se llamaba una rata quien era presumida y además muy traviesa y comunicativa y, quien por si poco fuere, estaba enamorada de don Saúl, el sapo; terminando la rana con su advertencia y a la vez condición:
--Sólo a mi me traerás serenata…--.


Doña rana Inés, era de armas tomar, así que, todos los bichos del bosque tenían qué andarse cuidando de no propasarse con ella y, de esa manera, el matrimonio batracio pasaba sus días en constante alegato pues, doña rana Inés, era muy peleonera; aunque el cariño y el amor de don Saúl el sapo, eran más que suficientes para aguantar paciente cada vez y, luego de la rabieta de su amada Mujer, sonriendo con su gran boca y sus también enormes ojos enamorados, acercarse con un ágil brinco a ella para rápido contentarla con mimos, besos y arrumacos.

Mientras, por otro lado, algo más adentro en el bosque habitaba también doña Michu oruga; ella, era quejambrosa y muy antisocial. Un día, cuando don Saúl el sapo estaba trabajando en una charca cercana al río, vio que una hoja se caía y, de pronto, en seguida escuchó un grito desesperado:
--¡Ay… auxilio… por favor… alguien que me ayude!...--, era doña Michu oruga, quien en un grito desgarrador pedía ser salvada; de esa forma don Saúl el sapo, no se hizo esperar pues era todo un caballero.

Así era la vida de todos ellos en el bosque, en un entorno dichosamente bucólico y, además si llovía, tenían en donde resguardarse pues, todos los bichos corrían y volaban hacia el gran árbol del hueco pero, doña rana Inés y don sapo Saúl, eran felices porque ellos eran de la charca que les quedaba muy cerca del vetusto árbol casi milenario, y de esa forma, los demás bichos eran muy buenos amigos ayudándose entre sí.

Cierta mañana nebulosa, escucharon el rumor de unos hombres que llegarían de lejos; venían a talar los árboles y, eso, era en verdad muy preocupante, ¿qué harían las ardillas y todos los animales si les talaban su bosque de nogales?, sería una verdadera lástima además porque había aparte de toda clase de deliciosas nueces, tan nutritivas para los animalitos de la inmensa nogalera, como para los seres humanos.

Entonces entre todos maquinaron un plan en donde nombraron a don sapo Saúl de encargado, ya que era un valiente caballero y contaba también con una potente voz; él, tendría qué hacer que esos hombres se fueran aunque, para eso, hubo de citar en la inmediación cercanas al árbol más viejo del bosque, a todos los animales y bichos que en la misma nogalera habitaban teniendo qué hacer don sapo Saúl, labor de convencimiento por todo el bosque en el sentido de que, desde luego, la urgente reunión era para apoyo de ellos mismos y sus propias familias.

Llegado el día de la junta entre todos los habitantes del frondoso lugar, antes de que empezara presidida por don sapo Saúl, pensaron que se terminaba el mundo ya que, de pronto llegó doña ardilla Ma Antonia que era comadre de la rata Maruca, y les fue explicando mientras caminaba nerviosa entre la gran concurrencia quiénes eran esos hombres y a qué vendrían muy próximamente pues, al ser allegada a la rata Maruca que tan bien conocía el poblado y era como ya se dijo, muy comunicativa también, estaba al tanto de las últimas noticias del mundo humano.

Y así pasaron los días y la preocupación aumentaba con el paso del tiempo; fue entonces que a doña rata Maruca se le ocurrió ir al pueblo de Villa De Fuerte con un diablo de ruedas para comprar y luego poder transportar de regreso hacia el bosque, algo que necesitaría de forma imprescindible llegado el momento pues, de lo contrario, esos hombres terminarían saliéndose con la suya, dándole con ello un buen golpe a la Madre Naturaleza.

De esa forma un día en la mañana, la buena de la rata Maruca le dijo a Maruquita, su hija:
--No te alejes mucho del nido por favor… ya sabes que puede ser peligroso… solo paso con don Salomón el búho que me va a prestar algo… y me voy… pero vuelvo pronto… no te apures…--.
A lo que Maruquita respondió obediente:
--Sí mamá Maruca… no te apures… que solamente saldré cerca a tomar el Sol… no me alejaré… te lo prometo…--.
De esa manera y confiando en su hija pues la sabía obediente, doña rata Maruca partió a la ciudad y, al poco de su regreso, de pronto, todos los animales del bosque sintieron que la tierra temblaba; eran camiones que llegaban y salvo Maruca, los demás, se asustaron pues no conocían lo que había en las ciudades y pueblos; sólo la rata quien era asidua a visitar a los humanos en el cercano poblado o inclusive a la lejana ciudad, y quien gracias a ello en ésta tan temida como esperada llegada, fue sin pensarlo dos veces a intentar parlamentar con los hombres en un último esfuerzo para hacerlos desistir de llevar a cabo su lúgubre tarea; aunque desgraciadamente no tuvo éxito pues no la recibieron y sí sucedió al contrario, ya que trataron inclusive de eliminarla pero, afortunadamente para todos los demás animales del bosque, la rata doña Maruca logró escapar llegando a ocultarse al sitio en donde tenía lo que había ido a traer al poblado más cercano, que era precisamente Villa De Fuente, Coahuila.

Don Saúl el sapo por su lado acudió varias veces en las noches en un intento vano de llamar su atención con su gran voz para que se percataran del mal que harían de seguir con los planes de talar y acabar con la nogalera, preguntando en cada ocasión estando ya cerca de las tiendas de campaña:
--¿Por croaaac quieren destruir nuestro hábitat?...  ¿se croaaac cuenta que solamente lo harán por migajas… y por la ambición del empresario dueño de las maquinarias… que sólo por eso pronto acabarían con el bosque?...--, todo esto sucedía y el sapo don Saúl, iba y se los repetía cada noche mientras los humanos armaron sus casas temporales adonde dormirían mientras arruinaban esa parte de nuestra Madre Naturaleza; cada anochecer acudía don Saúl el sapo sin lograr nada, sino al contrario, sólo que los hombres le arrojaran pedradas para que se callara y los dejara dormir.

Al mismo tiempo por esos días, llegaron a vivir en las cercanías del bosque unos niños con sus papás quienes procedían de Cerros Blancos, Nuevo León, sólo que hubieron de cambiarse de aquella población debido a una delicada situación familiar y, de esa forma los tres pequeños entonces, saliendo a jugar por ahí conocieron a la Maruquita, hija de la rata Maruca.

Se hicieron amigos presentándose con respectivos nombres; el mayor de los tres, un niño muy inteligente y líder del trío, se presentó diciendo:
--Me llamo Emiliano… mucho gusto… soy el más grande de mis hermanos…--.
Quien le seguía de estatura a su derecha, dijo:
--Mucho gusto también… mi nombre es Emilio y soy el de en medio…--.
En seguida, una bella niña al otro lado del mayor, expresó cariñosa:
--Encantada de conocerte Maruquita… soy Julieta y me gustará jugar contigo…--.
Por su parte, la pequeña ratocita, sonreía enseñando sus dientes, para decir con alegría:
--¡Sí… sí… sí!...--.
De esa forma y habiendo hecho amigos en el bosque los tres, todas las tardes salían a jugar con los bichitos que habitaban la nogalera; por su parte los insensibles tala-bosques, empezaron ahora sí junto a sus poderosas herramientas a prepararse para llevar a cabo su objetivo sin importarles las diarias súplicas de don Saúl el sapo principalmente, a quien ahuyentaban a pedradas cada vez que se aparecía a croarles su desesperación tratando de evitar la tragedia, de la misma manera que los demás bichos como los mosquitos quienes acudían en tropel por las noches a picarlos, en un vano intento de evitar el sacrificio del bosque, pues era su único hogar.

De esa forma, llegado el día tan temido por todos los habitantes de la inmensa nogalera, cuando se escucharon todos los aparatos y herramientas en acción, los animales intensamente nerviosos, paseaban y corrían para acá y para allá sin encontrar respuesta a esa injusticia que se estaba cometiendo sobre ellos y su hábitat.

Entonces, la rata doña Maruca, se armó de valor y fue a buscar lo que había ido a traer hasta el pueblo de Villa De Fuente y, ya sin el carrito que le había prestado el búho don Salomón, como pudo, arrastró una lata de metal que colocó cerca de unos cables de corriente eléctrica provenientes de un ruidoso generador y, derramando el contenido del envase metálico cerca de donde ella estaba, se puso en seguida a roer la extensión de los serruchos eléctricos, en el instante cuando comenzó a soplar el viento en dirección a el gran bosque de todo tipo de árboles de nogal.

De tal suerte que, luego de quitar con sus filosos dientes el plástico que rodeaba a los cables de luz, éstos comenzaron a hacer chispas incesantes que, junto a la gasolina derramada por la misma Maruca, de inmediato iniciaron un incendio del que ella fue la primera víctima; las llamas ayudadas por el viento, volaron por los aires yendo a internarse en la parte del bosque en donde jugaban los tres chiquillos con Maruquita, quien no se percató de lo sucedido a su madre, del gran heroísmo que mostró para salvar el bosque.

Mientras cerca de ahí, los demás bichos desesperados no encontraban la manera de apagar el fuego que ya se extendía a la profundidad del bosque y, así, todos desesperados corrían pensando solamente en salvar sus vidas cuando, en el campamento, en el momento en que los hombres dormían la siesta después de la comida, don sapo Saúl, croacó tan fuerte, que logró despertar a los trabajadores, quienes hasta entonces alcanzaron a escuchar los gritos desesperados de los niños en la lejanía; en seguida se incorporaron rápidamente y salieron corriendo para ver qué era lo que estaba sucediendo y, ya para ese entonces, gran cantidad de animales y bichos estaban cerca de las tiendas intentando hacerles ver la necesidad de su ayuda para salvar al bosque y sobre todo a los tres niños,  pues las llamas se iban extendiendo irremediablemente.

Los hombres en ese momento también sabían con certeza que el incendio terminaría con el gran negocio del empresario que los empleaba como taladores pero, ahora eso, en esos momentos angustiosos y lo sabían, era lo que menos importaba, lo verdaderamente importante, era salvar a esos niños que estaban en peligro encerrados por las llamas que se acercaban a ellos tres sin remedio.

Por su lado el clamor de todos los animales hacia los humanos, era:
--¡Por favor... todos los animales y los bichos perderemos nuestro hábitat si no se hace algo urgente…--, gritaba también doña rana Inés, diciendo en seguida:
--¡Con problemas con mi marido y todo… pero somos muy felices en el bosque... ayúdenos por favor!…--.
Maruquita gracias a su tamaño, pudo escapar del fuego para venir a avisarle a su madre el peligro que corrían sus nuevos amigos, y solamente llegó para percatarse de la desgracia ocurrida a su heroica progenitora, doña rata Maruca; pero era también tan grande el cariño que sentía por sus amiguitos humanos, que no le importó y acudió con los hombres para con angustia en la voz, decirles:
--Sí… sí… sí… es por allí… están Emilio y Emiliano y Julieta… hay qué salvarlos… sí… sí…. sí…--.

Ya para esa hora, los bichos comenzaron a correr y correr dentro del bosque para salvar sus vidas, el sapo don Saúl, se acordó de doña Michu oruga, y se preguntó a sí mismo:
--¿Qué pasaría con ella?...--, y, viendo que su esposa estaba ciertamente a salvo por el momento, de pronto tomó una valiente decisión y, luchando contra el fuego brincó a saltos largos para poder llegar a la hoja donde habitaba doña Michu oruga, y se preguntaba clocando:
--¿Cómo es posible que se me haya olvidado salvar a doña Michu oruga?...--, y así, batallando en medio del fuego siguió buscando la hoja en donde vivía doña Michu oruga, sin obtener respuesta, y pensó:
--¡Pobrecilla… el fuego arrasó con ella!...--.

El sapo Saúl, tuvo que hacer un gran esfuerzo para poder salvar su propia vida aunque por fortuna, en ese momento dejó de soplar el viento que alimentaba con su soplido la tragedia y, los hombres por su lado, al ver el valor demostrado por el valiente sapo a quien todas las noches corrían a pedradas para que los dejara dormir, y sabiendo a los tres niños en un inminente peligro de morir, amén de ver las condiciones atmosféricas favorables al cien por ciento, se armaron también de valor, y se pusieron con todas sus fuerzas posibles a combatir las incendio forestal y, poco tiempo después, entre todos ayudándose unos a otros, hombres y animales del bosque, pudieron controlar el fuego que, en realidad, no pasó a mayores gracias a que el viento amainó en el preciso instante.

Maruquita, acompañada de sus amigos humanos a quienes por fortuna solamente se les tiznaron los cachetes, no dejaban de llorar al mirar a la madre muerta; por su parte don sapo Saúl, estaba muy triste por no haber podido salvar a doña Michu oruga y,  de esa forma, no pudo contener las lágrimas y se puso a llorar también de tristeza para el disgusto de su mujer, doña rana Inés; de pronto, sobre él, unas alas de bellos colores volaban agradeciéndole su preocupación por ella, era doña Michu oruga que se había convertido en la más hermosa mariposa, y estaba arrepentida de haber vivido alejada de los demás pues, se había perdido el privilegio de disfrutar de la compañía de todos quienes demostraron que eran sus aliados y amigos.

Por su parte los hombres, estaban arrepentidos y avergonzados, agradeciendo a doña rata Maruca que, gracias a su travesura la cual costó en sacrificio su propia vida, pudieron salvar el bosque y a sus habitantes. Los hombres, apenados se despidieron de los bichos, habían aprendido la lección y prometiendo que nunca más volverían a talar árboles.

Al rato, los niños estaban felices platicándole a sus papás lo buenos que eran los bichos que se cuidaban y ayudaban entre sí como una gran familia, aunque, hubo un momento de tristeza cuando, Emiliano, dijo:
--¡Pobre Maruca… se sacrificó por el bosque!…--.
Emilio entristecido también, cambió repentinamente su expresión para preguntar entusiasta a sus padres:
--¿Podemos traernos a Maruquita?... ¡para que no esté sola!… ¿sí?...--.
Contagiada Julieta, comenzó a brincar feliz pidiendo con su dulce voz:
--¡Sí… sí… que se venga Maruquitaaaa!... ¡y que el bosque se llame ahora… Nogalera Maruca!...--.
Los dos hermanos mayores apoyaron la idea y, Doña Gloria y Don Miguel, como se llamaban los papás, agradecidos de que los niños estuviesen bien, accedieron a traerse a la pequeña Maruquita, y a llamarle así al frondoso bosque.

Don sapo Saúl y doña rana Inés se prometían amor eterno, los bichos aplaudían de dicha al verlos felices y, por su lado Emiliano, Julieta y Emilio, aprendieron que cuando fueran grandes, nunca permitirían que se talaran los árboles del bosque por que los bichos eran indispensables en nuestra gran cadena alimenticia.

Un buen ejemplo a seguir, pensaron también los taladores habiendo aprendido la lección al darse cuenta de que, los bichos, estaban unidos y se apoyaban entre sí, mientras los humanos destruían el planeta.

Y COLORÍN COLORADO ESTE CUENTO SE HA TERMINADO

Autoría: Ma Gloria Carreón Zapata.
Edición Literaria: Miguel Valdés.
D.R. 2011.

jueves, 23 de agosto de 2012

EN SUS OLAS







Ayer me mecí en el arrullo de sus olas
que acariciaban suavemente mi silueta
llevándome a lo profundo del delirio
cual pétalos perfumados me hechizaron
y después su polen esparcieron tras otros mares.

Y la gaviota volando sobre la bahía
auguraba un futuro tormentoso
bañada con la brisa de mis ojos
limpiaba la sábula de mis despojos.

Y el mar cantando tristemente embravecido
me llevaba hacia el abismal de lo desconocido
y allá en lo hondo del silencio adormecido
recogí los recuerdos de aquel amor bravío.

Y me dormí en el lecho cenagoso
verde musgo me cubrió los ojos
olvidando que la vida es solamente una quimera
y trampas nos tiende cambiando el timón de nuestras vidas
entonces comprendí que todo es utopía
nada es fundado para siempre la vida solamente es fantasía.

Ma Gloria Carreón Zapata.

miércoles, 22 de agosto de 2012

MÁS ALLÁ DE LO INEXISTENTE


 



Tal vez nunca más escuches pronunciar
de mis labios la palabra te amo
posiblemente no vuelvan mis manos a acariciar tu piel
acaso mis ojos jamás se reflejen en la inmensa luz de tu mirada
pero quiero que sepas que vivirás eternamente en mi recuerdo.

Como mi mayor tesoro celosamente
te abrigaré en lo profundo de mi ser
y cuando sienta el deseo de verte
sacare la fotografía que guardo olvidada por ahí
aquella que me regalaste el día de nuestro aniversario
y en ese momento a ella le diré cuanto te extraño
y lo mucho que aun te amo a pesar de todo.

Te amaré por siempre
en el silencio que ahoga tu nombre callado
haciendo trizas mi alma por dentro
y cada frase que mis labios pronuncien se perderán
para siempre tras el viento de la noche.

Pero si un dia sientes que aun me amas 
solo basta con cerrar tus ojos
y al instante mi alma se posará sobre tu sombra
por que eternamente te seguiré adorando
aun más allá de lo inexistente
pero, quedate ahí mi mundo es otro.


Autora. Ma Gloria carreón Zapata.

DESOLACIÓN


(Gustavo Adolfo Bécker)




¡Como se arranca el hierro de una herida
su amor de las entrañas me arranqué,
aunque sentí al hacerlo que la vida me arrancaba con él!








DESOLACIÓN

Consumación de promesas que culminaron con la víspera
historias consumidas que envejecieron los deseos
y un sueño retenido que se conformó con sentirse amado
simplemente fue un maravilla sin sentido.

Y las horas perdidas de tardes insinuantes
que susurraron te quieros a través de la estación
periodo que fue consumido por nuestro egoísmo
más fuerte quizá que nuestro gran amor.

Y ahora aquí susurrando en los dobleces 
de este miserable destino que me tiene encadenada
a un recuerdo y un pasado que fue tal vez alucinación
de un dulce torbellino que al final se escabulló 
dejando mi alma en la más completa desolación.

Y ahora llora la aurora viendo caer el rocío
en mi autumnal y compungido rostro
apócrifo amor
que juraste amarme para toda la vida,
augurando para mi felicidad
mientras a mis espaldas me enterrabas el fresno de la traición
destrozando mis entrañas y llevándote mi férvido corazón.


Autoría: Ma Gloria Carreón Zapata.

domingo, 19 de agosto de 2012

AMOR A LA MEXICANA









                                                                 ·


Se engalanó la noche ataviada de matices
y sus ojos resplandecían como el crisol,
 pronunciando quedo mi nombre
esculpíamos nuestros labios levemente
queriendo fundirnos en un beso 
bendito beso tálamo de nuestro amén.

Y de pronto su boca se abrió,
boca que de amor provoca
boca que a diario reza mil te quieros
boca que sin ella muero.

Mientras él no dejaba de amarme en el silencio
ansiando fundirse a mi grácil talle
y yo de deseo me consumía en cada trance,
mientras la ventisca cantaba su sonoro llanto
al ver que de tanto amor mi alma perecía por dentro.

Cuanto sentimiento me provoca el amor por él
cuanta pasión se atora en mi garganta
cuanto amor encarcelado en un sublime beso,
por que el amor que siento por él,
es un huésped de lámpara de luz
es un fósforo que humea por siempre
es polen de abeja el sabor que en mi boca deja 
es la virtud perpetua de nuestro gran amor.

Así le amo yo...
amor de un solo hombre hasta la muerte
con esa pasión que incita y que provoca
la sazón que deja un beso en la boca
cuando se une a la par amor norteño
con amor defeño,
así  ama la mexicana.



Autora: Ma Gloria Carreón Zapata.

AÑORANZAS Y PESARES








Contemplaba tus ojos
aquella vez en que la tarde se hizo poesía entre tus brazos
simplemente consumación de esperanzas tardías
que culminaron con el ocaso de un tono rey imaginario.

Consumimos historias de añoranzas y pesares
que envejecieron a nuestra par
masticando remembranzas de recuerdos
de lo que creímos era nuestro sueño.

No confundimos el amanecer con la nostalgia
ni mucho menos tejimos sueños sin sentido
aquellas tardes insinuantes
en que juntos a la par creímos dar un paso del infierno al paraíso.

Mientras yo ocultaba entre mis pechos
libros poemas y recintos extraídos de recientes nirvanas
y ahí entre tus brazos determiné
donde quedarías en mi vida
y elegí el olvído de mis más sublimes sueños.

Imaginando tus cabellos mientras mis mejillas
ahogaban las ultimas lagrimas saladas
que nos ataban en esta lúgubre existencia
brazos fríos que apuntaban a las caricias más ingenuas.

Si tan solo la vida nos hubiese ignorado no hubiese vivido
esta sensación de beso triturado que sangra por la herida
y mucho menos hubiese presentido los grandes temores
que el día de hoy veo reflejados en el espejo del abismo
agonizando el recuerdo en mi memoria.

Autora: Ma Gloria Carreón Zapata.


MAMÁ

Torrente de ternura pilastra mi morada me mimas con dulzura divina madre amada Tus ojos y mirada tus manos tu sonrisa ...