jueves, 3 de abril de 2014

HIMNO AL AMOR



Mi corazón como golondrina elevó sus alas a la región aérea alejando la tristeza,
embriagado de ilusión se prendió del pensamiento para luego posarse sobre el Olimpo
haciendo de nuestro amor un himno que tocó al compás de nuestro gran idilio,
y nuestras rutilantes almas despidieron rayos luminosos  brillando como el Tíbar.

Desde ahí contempló con ilusión las maravillas de la creación,
dándose cuenta que la vida era poca para este gran afecto
y voló mi alma como vahage buscando un lugar donde anidar nuestros ensueños
ahí canturrearon nuestras almas engarzadas como piedras preciosas
entonando el himno del amor interminable como el tiempo.

Cantamos a la risa, a la fama, al deseo  y al pensamiento
y nada más valioso  encontramos que nuestra dilección;
y en un amanecer regocijados probamos el alimento de los dioses,
aprisionamos nuestras almas bebiendo nuestro aliento hasta fundirnos en uno mismo.

Tórridos como el fuego nos fundimos unánimes,
bendito nuestro afecto que nos arrastró a la gloria
así de nuestro infierno logramos fundar un paraíso
cuando el ala tiró de la viga callaron los vientos , los ríos y los volcanes
suavizando dulcemente a nuestro oído la más sublime nota.

Y cantamos a la afición extasiados, cantamos de amores y a todo lo divino.

Bebiendo de nuestras  trémulas bocas los hibleos ósculos cristalinos
y testigo fue el profeta vaporoso que predijo nuestra suerte.

Y se extendió nuestra pasión como nube blanca y ligera
y el cisne entonó  ledamente “el himno del amor”
en lo que yo subí al caballo alado inmortalizando para siempre
nuestro fértil sentimiento.
y como la diosa Vesta vivo consagrada eternamente a esta alabanza del amor.


Autora: Ma Gloria Carreón Zapata.

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