(Una Reflexión sobre
la Amistad Sincera)
En homenaje a mi querido
amigo, el escritor Delfino Martinez Barocio. (USA)
A quienes caminan por el mundo
con el escudo en alto, convencidos de que la maldad ha extinguido la lealtad,
les digo: la amistad no es un mito, es un acto de resistencia.
Es fácil ceder al cinismo y
creer que los vínculos son transitorios o convenidos.
Sin embargo, la verdadera amistad, esa que
personifican amigos excepcionales como Delfino Martínez Barocio, no depende de
la cercanía física ni de la ausencia de tormentas. Al contrario, se fortalece
en ellas.
La amistad es presencia: No se
trata de estar cuando brilla el sol, sino de ser el refugio cuando el mundo se
vuelve hostil.
La amistad es espejo: Nos
devuelve una imagen de nosotros mismos que a veces olvidamos: la de alguien
digno de ser querido sin condiciones.
La amistad es fe: Creer en una
persona buena es, en última instancia, volver a creer en la humanidad.
Incluso a través de una
pantalla, la sinceridad de un alma que camina a tu lado "en las buenas y
en las malas" es la prueba irrefutable de que la luz siempre encuentra una
rendija por donde entrar.
No cierren la puerta por miedo a
la traición; ábranla por la esperanza de encontrar un aliado en la batalla de
vivir.
"Quien no cree en la
amistad, no ha descubierto aún que la felicidad compartida es la única que se
multiplica."
LA LUZ DE LA AMISTAD
SINCERA.
En este mundo de
sombras y de herida
donde el rencor
impone su estandarte
hallar un alma que
sepa escucharte
es el mayor tesoro de
la vida.
La mano franca, al
bien comprometida
que en la tormenta
busca acompañarte
es de la fe la más
hermosa parte
es una puerta al
cielo compartida.
Delfino es ese faro
que no miente
un amigo ejemplar en
la jornada
que en la paz o el
dolor está presente.
No crean que la
bondad está agotada
quien tiene un amigo
así, sabe consciente
que, ante el amor, la
maldad no vale nada.
Autora: Ma. Gloria
Carreón Zapata.
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