Al Dr. Rafael Mérida Cruz-Lascano .
Estimado Dr. Rafael Mérida Cruz-Lascano, maestro y Amigo,
Hay quienes escriben para entender el mundo y quienes, como
usted, escriben para que el mundo sea un lugar más habitable. Su trayectoria,
forjada en la academia y en la libertad del papel en blanco, es un testimonio
de que la erudición no está peleada con la sensibilidad.
Desde la tierra del quetzal y los volcanes, su voz ha
cruzado fronteras, dominando géneros con la soltura de quien conoce los
secretos más antiguos de la lengua. Pero más allá de los títulos y los grados,
hoy quiero honrar la nobleza de su gesto: el haber detenido su pluma magistral
para dedicarme sonetos. Ese puente de versos es el regalo más alto que un
escritor puede ofrecer a otro.
"El conocimiento es luz, pero la poesía es el fuego
que la mantiene encendida."
Para usted:
Soneto a la Maestría
y la Palabra.
Doctor de la palabra
y del acento
guatemalteco de alma
peregrina
donde la letra sabia
se avecina
para darle al saber
su fiel sustento.
En todo género halla
su elemento
la prosa o el soneto
que ilumina
y en su pluma de
estirpe tan fina
se detiene la voz del
mismo viento.
Gracias, Maestro,
por el verso dado
por el honor de ser
en su poesía
un motivo de trazo
consagrado.
Su amistad es mi luz
y mi guía,
en el libro del
tiempo ya grabado
con la tinta del alma
y la alegría.

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