(Rima Octava real)
A Sor Juana Inés de la Cruz
En la celda buscó la luz más bella
donde el alma encontró al fin su guía,
su mente fue una divina centella
nos legó su excelsa sabiduría.
Hoy en día voy siguiendo su huella
con firme y decidida valentía,
pues nunca su voz no pudo ser callada
ahora vemos su obra coronada.
Su voz habita siempre en nuestra mente
como una llama eterna y encendida,
en mi testa Sor Juana está presente
como génesis ejemplo de vida.
Su mente fue inagotable fuente
hogaño sigue siendo tan querida,
por su palabra siempre resguardada
nunca la muerte la verá olvidada.
Del Libro El Hilo Rojo de los Clásicos.
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