jueves, 13 de enero de 2011

FLOR DE OTOÑO



 Un día los soldados eran todos,
fieles vigilantes marchando
al compás de mi melodiosa voz
que al nombrarlo a él henchidos de orgullo
cantaban.

Dos luceros mis ojos
que reflejaban la ilusión
de un amor  soñado
jamás correspondido.

Mi piel aún tiene el aroma 
de su cuerpo impregnado,
con olores a jazmines
fresca y suave como el terciopelo.

Los días se fueron
como se va la nieve 
al llegar la primavera
y hoy solo quedan los recuerdos
de aquel amor  que juró ser eterno.

Y en un sollozo y un lamento
contemplándome al espejo
veo que élamó mi cuerpo
sin importar los sentimientos.

Estos ojos han perdido el brillo
ya los soldados se han marchado  uno a uno
la piel presenta las inclemencias del tiempo
y yo aún soñando con la luna.

Y en esta soledad recuerdo
 aquel amor que un día me dio la vida
pero también me dio la muerte,
pasando a ser como la rama seca
cuando colgó la flor fresca en primavera
y ahora solo mantiene una triste y seca flor de otoño.

1 comentario:

  1. Qué lindo Gloria, como una luna de otoño, el caminar por los senderos, defendiendo las libertades empuñando la bandera del amor y el coraje. Gracias mi amiga por tan lindo poema.

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