sábado, 10 de enero de 2015

CORAZÓN EMPECINADO



El viento silbaba enardecido golpeando con fuerza todo a su paso,
vi de pronto al desaliento danzar a mi lado.
Mi rostro afligido se cubrió de gotas
tornando en vaho el deseo del pensamiento;
y aleluyada contemplé a la distancia y vi a pesar de la niebla,
aquél desolado firmamento,
deambulé con el ombligo en la boca
anhelando las flores de primavera que un día cubrieron la Tierra.
Más hoy el suelo estaba cubierto de gotas diminutas de nevisca,
yerta el alma se alejaba cada vez de la alegría,
y desde lo arcano del pensamiento brotó la melancolía.
Arde la pasión dentro del pecho,
en tanto el alma se hunde en un abismo.
Altitonante el astrífero cielo me cubrió con su mantilla.
y fue entonces que quise gritar lo que no siento.
Vociferar a los cuatro vientos que te he olvidado
que mi pensamiento se niega a detenerse a pensar en ti,
y más aún que tu existir no me inquieta.
incluso que soy feliz con mi nostalgia.
¡Más mi boca se niega a pronunciarlo!
Maldita razón que rechaza afirmar que te odio y te maldigo,
quiero decir al mundo que jamás he amado.
¡Por el contrario mis palabras se hacen nudo en mi garganta
y me es imposible pronunciarlo!
Pretendo sostener la falacia de que de ti me he burlado,
ensayo mil formas de gritar que nunca el amor en mi corazón ha anidado,
pero este corazón empecinado se niega,
 y se empeña en vociferar que sólo a ti te sigue amando.


Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.
Imagen tomada de Google.

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