Inspirado en el estilo de Ángel Buesa.
Mi rostro finge un gesto de alegría,
buscando el rastro de un amor perdido,
consciente estoy de mi cobardía
ahora deambulo por este mundo hundido.
Iremos ambos con la frente erguida,
sin que un solo temblor delate el miedo,
aunque por dentro nos sangre la herida
por eso la libertad yo te concedo.
"Te digo adiós" sin que me gane el llanto,
con este orgullo que por fin me salva;
de la vida nos envolvió el encanto
que se inició en la oscuridad del alba.
Nota de autor: Una exploración sobre la fragilidad del
orgullo como refugio ante el desamor. Aunque el verso mantiene la elegancia y
el control, subyace la confesión de una máscara que, por su propio peso, está
destinada a caer.
@copyright
Imagen de Google.

No hay comentarios:
Publicar un comentario