(Prosa Poética)
No me detuve ante las sombras de tu pasado, ni permití que
el peso de tu tristeza me alejara; al contrario, te ofrecí refugio. Sin
embargo, utilizaste esa vulnerabilidad como un arma de precisión. Con la
destreza de quien conoce bien el arte del engaño, convertiste mi entrega en el
blanco de tus burlas.
Nunca pronunciaste la palabra "amor", pero no te
hizo falta para enredarme en una trama de silencios y presencias calculadas.
Fuiste hábil al camuflar el simple deseo bajo el disfraz del amor verdadero, dejando
que yo misma tejiera las cuerdas que me atarían.
Me acechaste como un lobo que no busca compañía, sino
saciar su hambre. Y yo, cegada por una alegría que creía compartida, caminé con
paso firme hacia ese tormento que llamabas afecto. Fui la presa que celebraba
su propia captura.
Pero el tiempo es el mejor espejo. Decidí alejarme, no por
derrota, sino por supervivencia. Hoy, al mirarte desde la distancia de mi nueva
paz, veo que tu osadía se ha vuelto contra ti. El cazador ha quedado atrapado
en el vacío que él mismo creó; ahora eres tú quien padece el rigor de tu propia
trampa, mientras yo camino libre, lejos de tu red.
Imagen de Google.

No hay comentarios:
Publicar un comentario