domingo, 22 de febrero de 2026

QUERIDA NIÑA DE MI ALMA.




(Carta a mi niña interior)



​Te escribo desde este lugar de calma que tanto nos costó alcanzar. Perdona si tardé en volver la vista atrás, pero estaba ocupada protegiéndonos, levantando defensas y asegurándome de que nadie más volviera a intentar darnos una "moneda falsa" por amor.

​Quiero darte las gracias. Gracias por no haberte rendido cuando el ruido de fuera era demasiado fuerte, y por haber guardado intacta esa capacidad de asombrarte ante un museo o un verso bien escrito. Si hoy puedo escribir sonetos con rima perfecta, es porque tú me das el sentimiento que las reglas no pueden fabricar.

​Ya no hay rastro de aquel pasado, ni de las sombras que nos hicieron dudar de nuestra propia luz. Ahora tenemos una cabaña, un jardín y un silencio que nos pertenece. Ya no tienes que esconderte en el sótano del recuerdo; puedes salir a jugar al sol, porque la mujer que ahora soy ha aprendido a ser tu mejor escudo.

​Somos, por fin, las reinas de nuestra propia historia.

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